Capítulo 1730
Al escuchar eso, Jaime recordó lo que Moly le había dicho: que Cecilia tenía nes de tradar
el Pcio Carmesí a Ciudad de Jade.
Nunca pensó que e ejecutaría ese n con tanta premura.
—Muy bien, entonces. Vamos.
Jaime sabía que Cecilia sólo había tradado el Pcio Carmesí a Ciudad de Jade por él. Por
eso se dirigía allí para ver si Cecilia necesitaba ayuda.
Cuando Jaime se dirigió con Isabel, se dio cuenta de que Evangelina, Renée y el resto también
estaban por ahí. Fue entonces cuando se dio cuenta de que es también querían visitar el
Pcio Carmesí.
Poco después, se dirigieron en grupo hacia el Pcio Carmesí con Molyo guía.
Cecilia había elegido establecer el Pcio Carmesí en un lugar alejado de Ciudad de Jade. El
lugar era remoto, y aunque el viaje resultaba un poco incómodo, era muy tranquilo y apacible.
Al fin y al cabo, todos los miembros del Pcio Carmesí eran mujeres. Algunas personas
siempre intentarían husmear en un lugar así.
Al llegar al Pcio Carmesí, Jaime se dio cuenta de que vida en el nuevo Pcio Carmesí era
difícil, pues algunas desodidades seguían sin estar disponibles para los miembros.
Además, había una visible disminución de los miembros, y los que estaban por allí parecían
estar demasiado ocupados con sus tareas.
—Caramba, ?por qué el Pcio Carmesí tiene ahora tan poca gente? —preguntó Jaime,
desconcertado.
—Muchos no querían irse, así que estos son los que estaban dispuestos a venir... —explicó e.
Jaime frunciós cejas al escuchar su explicación. Sabía que todos estos retos sólo existían porque
Cecilia había tradado el Pcio Carmesí por su bien. Sin embargo, no se le ocurría nada que
pudiera darle a Cecilia a cambio.
Sólo cuando Jaime vio a Cecilia vio expresión de cansancio que tenía. No era de extra?ar, pues
mudanza era una tarea muy agotadora.
—?Ya estás aquí! ?Por favor, toma asiento!
Aun así, a pesar del cansancio, Cecilia sonrió al verlos.
—Cecilia, ?qué demacrada estás! ?Por qué no nos lo habías dicho? Podríamos haberte ayudado —
dijo Isabel mientras se acercaba a otra mujer.
—Isabel, es un asunto sin importancia. Puedo ocuparme yo misma. Verás, le pedí a Moly que te invite
una vez que todo esté sobre mesa —pronunció Cecilia.
—De acuerdo. A partir de ahora, viviremos aquí contigo. Así podremos ayudarnos mutuamente si pasa
algo —le dijo Isabel asintiendo con cabeza.
La conversación desconcertó a Jaime. Movió cabeza hacia Isabel y soltó:
—?Tú también piensas quedarte en el Pcio Carmesí?
—Ajá. Acordamos mudarnos aquí una vez que Cecilia se mude. Aquí somos todas chicas, así que es
más fácil que nos cuidemos entre nosotras —se?aló Isabel.
—?Se van a quedar todas aquí? —repitió Jaime, aún incrédulo.
—Evidentemente. Ya estamos aquí, así que nos vamos a quedar aquí. ?No te estamos facilitandos
cosas? Ya nos verás a todas sólo por venir aquí —dijo Lilia, gui?ándole un ojo a Jaime.
—En ese caso, ?no es el Pcio Carmesí el harén de Jaime? Jaime ahora sí que viveo un rey,
?eh? entó René y soltó una risita.
Jaime enrojeció avergonzado.
Al escuchar esto,s mujeres se rieron y el cansancio de Cecilia desapareció cuando se echó a
reír.
Jaime no permaneció mucho tiempo en el Pcio Carmesí. Tras regresar a Secta Duval, dio
instriones a Giovanni para que enviara a algunas personas al Pcio Carmesí para ayudar a
las mujeres a odars instciones.
Al mismo tiempo, el Pcio Carmesí anunció su fusión con Secta Duval. En otras pbras,
el Pcio Carmesí se había convertido en verdad en el harén de Jaime.
Mientras Jaime se centraba en el desarrollo de Secta Duval, Saulo se remojaba en un gran
charco de agua negra en Alianza de Guerreros.
Sus rasgos faciales estaban contraídoso si estuviera pasando por un dolor insoportable.
Del cuerpo de Saulo salía un vaho negro mientras estaba sentado en burbujeante piscina.
Apretó los dientes mientrass venas de sus sienes estaban.
—Mientras puedas aguantar cuarenta y nueve días, el refinamiento de tu cuerpo tendrá éxito.
No lograste vencer a Jaime porque su cuerpo era demasiado fuerte. Por lo tanto, tienes que
refinar tu cuerpo también.
?Puedes ver cuánto te valora Lord Tacio por lo dispuesto que estuvo a darte fluido de necrosis
para ayudarte con el proceso de refinamiento —dijo el espíritu en Saulo.
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—No se preocupe, se?or. Sin duda sobreviviré a esto…
Saulo apretó los dientes una vez más antes de soltar un rugido. El burbujeo del agua negra se
intensificó.