Capítulo 1729
—?Se?or Casas, ha estado impresionante!
—?Ha estado increíble, se?or Casas!
—?Jaime, eres increíble! Te quiero.
La multitud vitoreó a Jaime en el momento en que Junio murió.
Kazuo, por supuesto, tenía una mirada sombría.
Material ? N?velDrama.Org.
—Se?or Kawaguchi, dije que era incierto quién viviría y quién moriría. Aun así, tengo que decir que
hechicería de Jetroina es patética entó Armando con una peque?a sonrisa.
Kazuo tenía una mirada gélida mientras agitaba mano y decía:
—Me despido, se?or Szar.
Y Kazuo se marchó. Sin embargo, antes de marcharse, se volvió para mirar a Evangelina por última
vez. Quería recordar a esta chica.
Armando no se quedó después de que Kazuo se fuera. Después de todo, estaba allí para impedir que
Kazuo interviniera en pelea.
Si Kazuo entraba en bata, Jaime sin duda fracasaría, pues Jaime no era rival para Kazuo.
Después de que Jaime matara a Junio, todos los que querían aliviar su estatus retando a Jaime
dudaron.
Todos ellos habían esperado luchar contra Jaime ese día, pero al descubrir el verdadero poder de
Jaime, se encontraron con que su confianza huía de ellos.
En especial Marcelo, ya no se atrevía ni a mirar a Jaime, pues vergüenza lo embargaba.
Aquel día, noticia de que Jaime había matado al samurái jetroiniano corrióo pólvora en el
foro de artes marciales. Además, Armando fue en persona a secta que Jaime había fundado para
darle sus bendiciones.
Eso hizo que el estatus de Jaime se disparara a cotas sin precedentes, y mucha gente empezó a
manifestar su interés por unirse a Secta Duval.
En pocos días, Secta Duval superó as demás sectas y familias prestigiosas, su progreso no tenía
parangón en ninguna otra organización del mundo des artes marciales.
Otro factor, aparte de fama de Jaime, que contribuyó al rápido desarrollo de Secta Duval fue
forma en que Jaime pensabapartir sus recursos. neaba escoger a individuos con talento para
entrenarlos y convertirlos en marqueses des artes marciales.
Cuanto más crecía Secta Duval, más se daba cuenta Jaime de que no tenía sentido depender sólo
de su poder: necesitaba mejorar también el poder general de Secta Duval.
Un día, Jaime mó a Giovanni.
—Giovanni, ?cómo va progresión reciente de Secta Duval? —preguntó.
—Jaime, ahora hay unos cuantos miles de aprendices marciales en Secta Duval. No hay sectas ni
familias prestigiosas en el mundo des artes marciales de Ciudad de Jade que puedan superarnos
ahora —exmó Giovanni.
—Tenemos los números, pero ?qué hay de sus capacidades? ?Han elegido as personas que les he
pedido? —preguntó Jaime.
—Todos ellos tienen diferentes niveles de fuerza, y los más poderosos son sólo Grandes Maestros de
Artes Marciales. No hay ningún Marqués de Artes Marciales entre ellos. Además, he hecho una lista
de los individuos con talento que estabas buscando —respondió Giovanni.
Jaime meditó sus pbras y les encontró sentido. Al fin y al cabo, un marqués des Artes Marciales
era capaz de convertirse en un se?or supremo, así que ?por qué iban a querer unirse a Secta Duval
y verse limitados pors res establecidas por otros?
Además, Secta Duval acababa de crearse. Su futuro no estaba ro, y eraprensible que
ninguna figura poderosa intentara unirse a e.
—Entrega tus tareas a otra persona. Te llevaré a un lugar después de algún tiempo. Espero que seas
un Marqués des Artes Marciales cuando vuelvas de ese viaje —dijo Jaime mientras palmeaba el
hombro de Giovanni.
Giovanni casi saltó de alegría al escuchar aquello.
—?No te preocupes, Jaime! Ahora mismo me dedico a eso.
Entonces, Giovanni se marchó con alegría. Después de todo, convertirse en Marqués des Artes
Marciales era algo con lo que Giovanni nunca se había atrevido ni a so?ar.
Cuando Giovanni se marchó, Isabel entró en habitación de Jaime.
Cuando se dio cuenta de quién había entrado en su habitación, Jaime hizo un gesto con mano para
que Isabel se sentara en su regazo.
—?No has ido depras con René ys demás? —preguntó.
—Moly está aquí y quiere invitarte al Pcio Carmesí. ?Vamos! —dijo Isabel con una sonrisa.
—?Pcio Carmesí? Eso está muy lejos. —Jaime frunciós cejas.
Le interesaba visita, pero el viaje hasta allí seríargo.
—?Qué quieres decir? Cecilia ha tradado el Pcio Carmesí a Ciudad de Jade. Ahora está en el
valle, ens afueras —le dijo Isabel.