Capítulo 1704
Al día siguiente, todos los ojos del mundo des artes marciales se posaron en familia Duval,
ya que en adnte se les conoceríao Secta Duval.
Consiguieron reclutar más discípulos al pasar de ser una familia a una secta.
Giovanni,o el hombrepetente que era, decoró el local de forma extravagante e incluso
reunió a miles de nuevos discípulos.
Su objetivo era exhibir el poder de Secta Duval ante todass familias prestigiosas.
—Jaime, ya que hoy es el día de fundación de Secta Duval, tengo un regalo para ti —
sugirió Giovanni con cierto misterio.
—?Qué es? —inquirió Jaime sorprendido.
—Ven conmigo. Pronto lo sabrás.
Giovanni condujo a Jaime a una za construida exclusivamente para fundación de Secta
Duval.
Allí, una imponente estatua se alzaba sobre el lugar.
A su se?al, un trozo de t roja que cubría fue retirado poco a poco.
Jaime se quedó atónito al ver lo que se descubría: ?una estatua de sí mismo!
La estatua era tan realista que era el reflejo de Jaime.
—?Desde cuándo trabajas en esto? —preguntó Jaime perplejo.
—Hace mucho tiempo, para darte una sorpresa —respondió Giovanni con una sonrisa.
Jaime le correspondió con una sonrisa y le dio una palmada en el hombro.
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—Te lo agradezco.
Jaime era de opinión de que Giovanni era bastante inteligente. Sólo que antes su talento se veía
sofocado por cantidad de presión que Rigoberto ejercía sobre él.
Al acercarse el mediodía, llegaron muchos invitados, portadores de regalos y buenos deseos.
Jaime los recibió a todos con humildad.
En sólo media hora, más de diez sectas habían llegado para felicitar a Jaime. La grandeza del
acontecimiento no tenía precedentes entres demás familias de prestigio.
—?Ha llegado el jefe de familia Gabaldón!
Apenas sonarons pbras al otrodo de puerta, Jaime salió corriendo a recibir a sus invitados.
—Se?or Gabaldón —saludó Jaime con respeto.
—Se?or Casas, ?enhorabuena! —Fernando le entregó el regalo que traía.
—Se?or Gabaldón, por aquí, por favor. —Jaime dejó paso a Fernando.
En ese momento, Astrid intervino:
—Jaime, ahora que mi padre te ha dado su regalo, yo también tengo uno para ti.
Con un gesto de mano, un camión llegó al lugar.
Estaba lleno de recursos para el cultivo y muchas hierbas medicinales a?ejas.
La visión dejó atónito a Jaime.
??Quién en el mundo hace regalos de esta manera??.
La expresión de su cara provocó sonrisa de Fernando.
—Se?or Casas, parece que Astrid ha vaciado el almacén de familia Gabaldón.
Jaime respondió con una sonrisa irónica.
—Se?orita Gabaldón, no debería haberlo hecho. Por favor, venga por aquí.
—No intento ser cortés. Esto no es más que una mudanza. Al fin y al cabo, ?es cuestión de
tiempo que me mude aquí contigo! —deró Astrid sin pudor, dejando a Jaime sin ha.
Por suerte, el portero de fuera volvió a gritar.
—dimir de familia Garay del noroeste…
—Marcelo de familia García del suroeste…
—Royler de familia Gracie del noreste…
—José de familia Danaher del este…
El sonido de los nombres conmocionó a Jaime y a todos los demás invitados, pues pertenecían
as prestigiosas familias que habían surgido hace poco. Cada uno de ellos era demasiado
poderoso.
dimir, en particr, había derrotado a decenas de enemigos en un suspiro, convirtiéndose
en una sensación de noche a ma?ana.
Jaime también estaba desconcertado por su repentina aparición, ya que no tenía ninguna
rción con ellos.
—Se?or Casas, no parece que hayan venido con buenas intenciones. Debe de tener cuidado —
susurró Fernando.
Jaimeprendió al instante lo que ocurría. Así, asintió con cabeza antes de salir a
recibirlos. Después de todo, sería de m educación no recibir a sus invitados.
Al mismo tiempo, Astrid salió detrás de Jaime.