Capítulo 1664
Al ver aquello, Jaime tuvo que retraer el Poder de los Dragones.
En un instante, su campo de elixir quedó sedo, y su aspecto no difería en nada del de una
persona corriente.
—Adnte —invitó el hombre de vello facial abundante.
—Gracias, Tercer Anciano —dijo Fernando con una cortés reverencia.
Luego condujo a Jaime al interior del edificio.
Dentro, Jaime percibió una leve fragancia. La olió con fervor y en seguida frunció el ce?o.
Como alquimista, Jaime conocía esa fragancia. Procedía de un árbol que emitía ese aroma
cuando se quemaba.
Sin embargo, fragancia no se utilizaba para refrescar el aire. De hecho, se utilizaba igual que
el formaldehído para reducir putrefión. Así, los cadáveres no se pudrían durante mucho
tiempo después de ser fumigados con el humo.
Jaime no podía entender por qué se utilizaba esta especia en finca de familia Gabaldón
donde vivía el Gran Anciano.
Antes de que Jaime pudiera averiguar qué estaba pasando, Fernando se puso de rodis.
—Saludos, Gran Anciano. Lo he traído aquí —deró tras hacer una cortés reverencia.
Jaime se fijó en un anciano sentado en el asiento de arriba con vello facial nco que le cubría toda
cara.
Parecía muy viejo, pues tenía piel arrugada. Parecía a punto de morir en cualquier momento.
El anciano no se movió ni un milímetro, pero sus ojos eran agudos y brintes. Uno supondría que
estaba muerto si no fuera por sus ojos.
Jaime estaba tan absorto mirando al Gran Anciano que no le ofreció una reverencia.
—?Se?or Casas, dese prisa y haga una reverencia! —Fernando miró a Jaime con ansiedad—. ?Ahora
formas parte de familia Gabaldón, así que es un pecado no inclinarse ante Gran Anciano!
Sin embargo, Jaime no se puso de rodis. No era un Gabaldón y nunca se había arrodido ante
nadie.
—?Saludos, Gran Anciano! —dijo Jaime con cordialidad.
Un sudor frío se formó en cabeza de Fernando, que temía que el Gran Anciano se enfadara por
grosería de Jaime.
En lugar de montar en cólera, el Gran Anciano dijo con calma:
—Tome asiento.
Fernando se quedó estupefacto.
?Nunca me había sentado ante el Gran Anciano. Cada vez que vengo aquí, tengo que ponerme de
rodis. ?Por qué el Gran Anciano es tan amable hoy que Jaime está aquí? Nos pide que nos
sentemos?.
Sin vacr, Jaime se dirigió hacia una si y se sentó. Sin embargo, Fernando no se atrevió a ponerse
en pie y permaneció arrodido.
—Sírvenos café, por favor —ordenó Gran Anciano.
Justo en ese momento, una hermosa dama ataviada con un vestido nco salió de una
habitación. Podría ser un hada con su impresionante aspecto.
Sin embargo, su rostro era pálido y Jaime no pudo detectar ningún aura en e. Parecía un
cadáver andante.
La mujer se acercó con lentitud a Jaime. Bajó un poco cabeza y le puso una taza de café
dnte.
Jaime se quedó mirando cara de mujer, totalmente desconcertado.
?No percibo ningún aura en e. ?Es una maria zombi??.
Jaime sintió un escalofrío al pensarlo.
?Si no me equivoco, finca de familia Gabaldón no es un lugar seguro para mí?.
N?velD(ram)a.?rg owns this content.
Cuando mujer se dio vuelta, Jaime fingió rozar su mano por idente. La mano de
mujer estaba hda, ?así que Jaime estaba seguro de que era un cadáver! Al instante,
respiración de Jaime se aceleró. Su fuerza había sido seda, así que no podía defenderse y
estaba a su merced.
Con cuidado, Jaime tomó taza de café con manos temblorosas.
Nunca había estado tan nervioso en su vida.