Capítulo 1663
Jaime se sintió avergonzado después de escuchar eso. Aunque era un cultivador de energía
espiritual, ignoraba los asuntos rcionados con el reino celestial.
?Cielos, parezco un principiante. ?Esto es tan vergonzoso!?.
—No te preocupes. Aprenderás sobre esto tarde o temprano. Después de todo, puedo traerte a
este lugar a menudo cuando te hayas convertido en uno de nosotros.
Mientras Fernando miraba a Jaime, éste esbozaba una sonrisa cómplice. Entonces, agitós
manos y luz los envolvió de nuevo.
Al instante, aparecieron en una bulliciosa calle. Fs y fs de vendedores ambntes vendían
comida y otros productos hasta donde alcanzaba vista. Para Jaime, esta ciudad no era
diferente des del reino mundano.
—Vamos, por aquí…
Fernando condujo a Jaime a través de una calle y se detuvo frente a un patio.
Mirando el patio, Jaime exmó incrédulo:
—Se?or Gabaldón, ?no me diga que ésta es finca de familia Gabaldón?
Fernando asintió con cabeza.
—Sí, éste es el lugar.
Por un momento, Jaime se quedó sin pbras. El patio no era impresionante y no le parecía un lugar
que perteneciera a una familia prestigiosa.
De hecho, ni siquiera podíapararse con el patio de Fernando en Ciudad de Jade.
Aunque Fernando podía adivinar lo que pasaba por mente de Jaime, no dijo nada y sonrió un poco.
Luego, hizo pasar a Jaime.
Cuando Jaime cruzó puerta, fue recibido con una ráfaga de energía espiritual, y lo siguiente que vio
fue una mansión elevada y majestuosa.
Dos guardias se erguían en entrada de mansión, emitiendo energía del nivel de los marqueses.
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??Son marqueses de artes marciales??.
Jaime se quedó tan sorprendido que casi se le cae mandíb.
De nuevo, Jaime se volvió para mirar a Fernando con incredulidad. Sabiendo que Fernando también
era Marqués des Artes Marciales, a Jaime le parecía extra?o que los guardias estuvieran al mismo
nivel que él.
—Esta es finca de familia Gabaldón... —dijo Fernando con una sonrisa.
—Se?or Gabaldón, si me permite pregunta, ?qué... qué cargo ocupa usted en familia Gabaldón?
—Jaime sintió curiosidad.
Sonriendo un poco, contestó:
—Sólo soy el chico de los recados de familia Gabaldón. En realidad, nadie de línea directa quiere
ir al reino mundano.
Mientras explicaba, tenía una expresión de ligera impotencia en el rostro. En general, los cultivadores
de energía espiritual sólo tienen en mente un propósito primordial: practicar el cultivo de energía
espiritual.
Para ellos, ir al reino mundano erao poner una restrión a su progreso de cultivo.
—Entonces, s otras familias prestigiosas que viven en los reinos secretos tienen representantes en
el reino mundano? No creo haberlos visto por ninguna parte.
En verdad, Jaime estaba un poco desconcertado. Después de todo este tiempo, sólo había conocido a
Fernando, un representante de familia Gabaldón en el reino mundano.
—Creo que los hay, pero sus identidades suelen ser confidenciales, así que no estoy seguro. De todos
modos, entremos. Supongo que el Gran Anciano debe estar ansioso de esperar.
Sin perder más tiempo, Fernando condujo a Jaime al interior de finca. Al pasar junto a los guardias,
Fernando les mostró su pase y los dejaron entrar.
?Oh. Parece que Fernando no es tan importante para su familia?.
Atravesaron varios patios antes de detenerse en un edificio de tres ntas.
De pie en entrada, Fernando gritó:
—Su humilde discípulo, Fernando Gabaldón, solicita una reunión con el Gran Anciano…
De inmediato, un hombre de mediana edad salió del edificio. Tenía una barba poda y un aura
feroz a su alrededor.
Dirigió una mirada superficial a Jaime y Fernando y agitó un poco mano.
Una ráfaga de energía espiritual apareció y envolvió a los dos.
A diferencia del inexpresivo Fernando, Jaime se rmó. Al instante, una luz dorada parpadeó e
impidió que energía espiritual extra?a entrara en su cuerpo.
Eso fue porque Jaime se dio cuenta de que energía espiritual estaba tratando de ser su
cultivo.
?Cómo podía Jaime permitir que alguien sera su cultivo sin razón?
En el cuerpo de Jaime saltaron chispas doradas mientras luchaba con fuerza, usando el Poder
de los Dragones para impedir que energía espiritual extra?a entrara en su cuerpo.
El anciano frunció el ce?o al verlo.
—Se?or Casas, no se resista. Este es un procedimiento obligatorio para conocer al Gran
Anciano. Todo el mundo tiene que ser su cultivo —dijo Fernando antes de entrar por
puerta.