Capítulo 1660
Fernando ordenó que prepararan una habitación para Jaime.
Cuando Jaime entró en habitación, notó que estaba muy limpia y que en el aire flotaba un
dulce aroma. Además, el interior de habitación estaba exquisitamente decorado y equipado
con todo tipo de muebles. Estaba ro que se trataba del dormitorio de una mujer.
Jaime se quedó atónito y confuso al no saber por qué Fernando había dispuesto que se
quedara en aque habitación. Sin embargo, no lo pensó demasiado y se dejó caer en cama
de inmediato. Estaba impaciente por entrar en el reino secreto al día siguiente.
Después de char con Fernando ese mismo día, Jaime se dio cuenta de que había mucho más
en el mundo que Alianza de Guerreros de Ciudad de Jade.
Pronto, el hombre cayó en un profundo sue?o.
En medio de su sue?o, Jaime sintió de repente que alguien le tocaba el cuerpo. Por instinto,
apartó mano de persona de un manotazo.
Salió sobresaltado de su sue?o y empezó a sudar frío. Nunca había sido tan descuidado y se
sorprendió de haber dejado que alguien se le acercara tanto sin darse cuenta.
—Ahhh…
Justo cuando Jaime iba a atacar de nuevo, escuchó un grito de mujer y se detuvo. Encendió de
inmediatos luces y, para su sorpresa, vio a Astrid de pie frente a él.
E era que lo había tocado.
La mujer sólo llevaba un fino vestido de noche de satén que era casi transparente bajo iluminación
des luces.
—Se?orita Gabaldón, ?se encuentra bien? —preguntó Jaime tras girar cabeza hacia undo, pues
no se atrevía a mirar directamente a Astrid.
—?Eso ha sido muy duro! ?Cómo puedes tratar así a una mujer!
Astrid hizo un puchero y parecía estar bastante furiosa.
—Perdona. No sabía que era usted. ?Qué hace en mi habitación a estas horas? —preguntó Jaime.
—Esta es mi habitación. ?Por qué no puedo estar aquí? —preguntó Astrid.
Jaime empezó a asustarse al escuchar eso y se disculpó de inmediato.
—Se?orita Gabaldón, lo siento mucho. Debo haber entrado en habitación equivocada.
El hombre se sentía demasiado incómodo, ?pensando que se había equivocado de habitación por
error!
Estaba a punto de marcharse cuando Astrid lo detuvo y le dijo:
This is the property of N?-velDrama.Org.
—No. No te has equivocado. Quería que te quedaras en mi habitación.
Jaime se quedó hdo y miró hacia Astrid con incredulidad.
Con un rubor en el rostro, mujer dijo:
—Me gustas mucho, por eso quería que durmieras en mi habitación. Quiero ser tu mujer…
Sorprendido por franqueza de Astrid, Jaime retrocedió unos pasos y replicó:
—Se?orita Gabaldón, me temo que eso no es posible. Yo... Ya tengo novia.
—Lo sé, pero me da igual. Ni siquiera necesito un título apropiado. Sólo quiero estar a tudo
—dijo Astrid sin mucha preocupación.
—Se?orita Gabaldón, lo siento mucho. No puedo…
Tras decir esto, Jaime se dio vuelta para marcharse, sintiéndose aun demasiado incómodo.
Sin embargo, Astrid le abrazó de repente por detrás y le dijo a rega?adientes:
—?Es porque no soy lo bastante guapa? ?O no soy lo bastante capaz? ?O es que el estatus de
mi familia no es lo bastante bueno para ti? ?Por qué? Dime una razón.
Envuelto por el calor del cuerpo de mujer, Jaime recitó en silencio el encantamiento
tranquilizador antes de decir:
—Se?ora Gabaldón, es usted muy guapa y mujer más capaz que he conocido. Además,
familia Gabaldón es una des más influyentes de Ciudad de Jade. Es que mi novia sigue
detenida en Alianza de Guerreros, y mi prioridad es saca… —Jaime apartó con suavidad
mano de Astrid e intentó alejarse de e.
—De verdad que no necesito nada. Lo digo en serio. Sólo puedes utilizarme para tus
necesidades físicas. ?Por qué tu novia puede tenerte y yo no? Me gustas mucho. En verdad me
gustas. Siempre estás en mis pensamientos... Tal vez ahora sientas pena por mí, pero no me
importa. Aunque tengo muchos admiradores en Ciudad de Jade, ninguno me interesa. Soy una
chica, y ya he tomado iniciativa de decirte lo que siento. ?Por qué no te apiadas de mí?
Mientras Astrid haba,s lágrimas empezaron a caer por sus mejis.