Capítulo 1659
Jaime asintió y preguntó a Fernando:
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—?Es imposible viajar entre los ocho reinos secretos, se?or Gabaldón?
—Pues verdad es que no. Existen unas Matrices de Teletransporte que permiten viajar entre los
ocho reinos. Pero una misma persona sólo puede usar matriz una vez cada tres días, así que no
mucha gente usa —respondió Fernando.
—?Por qué? —Jaime estaba confuso. ??Por qué no explorarían los otros reinos secretos si existe un
medio de teletransporte??.
Preguntó Fernando.
—Bueno, se?or Casas, ?le gustaría encontrarse varado en una tierrapletamente extra?a? Tendría
que quedarse tres días, y le garantizo que alguien le robaría todas sus pertenencias, aunque sólo
estuviera tres horas en un reino extranjero. —Sonrió y continuó—: Los cultivadores de energía
espiritual de los reinos secretospartens mismas personalidades que los mortales que ve en
este mundo.
Jaimeprendió por fin a qué se refería Fernando. Incluso en los reinos secretos, el enga?o y
intriga eran prácticasunes entres familias inmortales.
De pronto recordó su anterior encuentro con Hada y con un grupo de hábiles hombres vestidos de
negro y sirvientes.
—Se?or Gabaldón, ?pueden los residentes en reinos secretos venir al reino mundano? —preguntó
Jaime.
Fernando respondió:
—Por supuesto. ?No acabo yo mismo de regresar de un reino secreto? Aun así, es bastante raro que
los cultivadores de reinos secretos entren en el reino mundano. Estar mucho tiempo en este espacio
hace que sus habilidades se estanquen e incluso se deterioren. Por eso rara vez vienen al reino
mundano a menos que tengan emergencias. De hecho, mayoría des cosas aquí les parecen mal.
—Y a?adió—: Como representante de familia Gabaldón en el reino mundano, he pasado una buena
cantidad de tiempo en este reino, ?por eso mis habilidades nunca han mejorado!
Una sonrisa irónica curvó susbios. Estaba ro que deseaba mejorar sus habilidades, pero sólo
podía aceptar su destino de ser elegidoo el rostro de familia Gabaldón en el reino mundano.
Jaime reflexionó sobres pbras de Fernando. En efecto, los cultivadores que conocía en el reino
mundano eran generalmente débiles, pero él era una excepción.
Por supuesto, no sabía si llegaría a un cuello de bote en su cultivo.
Si el reino mundano en verdad limitaba el alcance de su progreso en el cultivo, Jaime tenía toda
intención de cultivar en un reino secreto.
Se?or Gabaldón, tengo que pedirle un favor. No sé si ederá a mi petición.
—Adnte, se?or Casas. —Fernando esbozó una sonrisa alentadora al joven.
Jaime preguntó con caut:
—?Podría llevarme al reino secreto para ver a esas familias de cultivadores, se?or Gabaldón?
Medio esperaba que Fernando rechazara su petición. Después de todo, se arriesgaba a revr el
secreto familiar de Fernando.
Para su sorpresa, Fernando respondió:
—Por supuesto. A decir verdad, antes de volver al reino mundano, el Gran Anciano de familia
Gabaldón incluso me recordó que lo llevara de visita a finca de familia Gabaldón.
Jaime se quedó de piedra.
—Se?or Gabaldón, ?qué está pasando? ?Cómo sabe de mí el Gran Anciano de su familia?
—?Por supuesto! He informado de todos sus logros en el reino mundano a nuestro Gran Anciano, ?y
está muy interesado en conocerlo!
Jaime nunca imaginó que Fernando le haría del Gran Anciano de familia Gabaldón. Sin embargo,
después de pensarlo un poco, se dio cuenta de ques iones de Fernando tenían todo el sentido
del mundo. Como representante de familia en el reino mundano, tenía ra responsabilidad de
informar a su familia en el reino secreto de todos los acontecimientos importantes que allí ocurrieran.
—?Cuándo partimos entonces, se?or Gabaldón? —Jaime se entusiasmó con idea de visitar un
reino secreto.
—Hay tiempo de sobra, se?or Casas. ?Por qué no pasa noche en residencia Gabaldón?
Podemos partir ma?ana —le dijo Fernando a Jaime.
Jaime sólo pudo asentir y aceptar sugerencia del otro hombre.
Sonrió al joven antes denzar una mirada cómplice a Astrid. La joven se sonrojóo un tomate.
La pareja parecía estar tramando algo.