Capítulo 1639
El hombre de negro intentó alcanzarlos y agarrarlos, pero el agujero negro ya se había desvanecido.
??Tiene un dispositivo de teletransporte? ?Quién es ese joven??.
El hombre se quedó mirando el espacio vacío con expresión solemne.
Hada había logrado escapar. Cuando se dio vuelta, el hombre vio que sus cuatropa?eros
estaban enzarzados en unbate a muerte con Oto?o. Parecían no querer deja vivir.
Oto?o ya estaba herida de gravedad, y dependía de lo que quedaba de su ingenio para defenderse.
—?Rápido! ?Allí!
Justo en ese momento, se escuchó el alocado revuelo de pasos y fuertes gritos acercándose.
Cuando los hombres de negro escucharon conmoción,partieron una mirada y desaparecieron
sin dejar rastro.
Oto?o también se marchó a toda prisa, arrastrando su cuerpo herido lo más rápido que pudo. No
quería que nadie viera en ese estado.
Sólo cuando ambas partes se marcharon llegaron al lugars Fuerzas del Orden Público, encabezado
por Javier.
Javier observó con atención los restos y vio que había sangre fresca en el suelo. Su expresión se
tornó grave en un instante.
—Se?or, parece que han escapado —dijo uno de los agentes.
—Muy bien. Vámonos.
Con un gesto de mano, el grupo se dispersó.
Mientras tanto, Jaime utilizó el Necroanillo para teletransportarse a sí mismo y a Hada a residencia
de los Duval.
Se arrastraron con torpeza hacia el recinto principal, apoyándose el uno en el otro mientras
caminaban.
Cuandos amas de ves vieron que Jaime regresaba en tan horrible estado, alertaron de inmediato
a Giovanni.
—Jaime, ?qué demonios te ha pasado?
Dado que Jaime caminaba chorreando sangre, Giovanni no pudo evitar reionar conmocionado.
Después de todo, Jaime era un Gran Marqués des Artes Marciales. ?Cuánta gente en el mundo de
las artes marciales de Ciudad de Jade poseía el poder suficiente para herirlo así?
—?Prepara una habitación y envía hombres a Secta del Dios de Medicina por algunas hierbas! —
dijo Jaime.
Giovanni asintió y de inmediato emitió sus órdenes.
Incluso pa?ó en persona a Jaime y a Hada a habitación.
Cuando todos entraron en habitación, Jaime hizo un gesto con mano, indicando a Giovanni que
se marchara.
Hada estaba pálida. Era evidente que sus heridas no eran leves. Sin embargo, Jaime no estaba mejor
que e.
—?Dónde estamos? —preguntó Hada.
—Aquí es donde vivo. Aquí puedes rjarte y curartes heridas —respondió Jaime.
Hada miró a Jaime con expresión de conflicto.
Si Jaime tenía ms intenciones hacia e mientras se recuperaba, iba a estarpletamente
indefensa. Sin embargo, Jaime no era esa se de persona. Una mirada le indicó que Hada tenía
dudas, así que se levantó para marcharse.
—He mandado traer unas hierbas medicinales. Si no es nada grave, ma?ana deberías poder
recuperarte porpleto. —Tras decir eso, Jaime salió de habitación.
All content is property ? N?velDrama.Org.
Hada bajó guardia cuando Jaime se marchó. Cerró los ojos un poco y empezó a concentrarse en
curarse a sí misma.
Naturalmente, escasez de energía espiritual de ahí no ayudó mucho. Como resultado, velocidad
de curación de Hada acabó siendo bastante lenta.
Jaime se dirigió a habitación contigua yenzó a curar sus propias heridas.
En el Ministerio de Justicia de Ciudad de Jade,s luces del edificio seguían brindo en plena noche.
Armando se sentó en su escritorio cons cejas un poco fruncidas.
—Se?or Szar, hemos peinado escena antes. Los indicios dicen que no se trataba de una pelea
entre artistas marciales corrientes. Ciudad de Jade también tiene una postura ra al respecto.
Hemos prohibido estrictamente losbates en zonas civiles, por lo que creo que nadie se atrevería a
ir en contra de esta norma. Además,s auras residuales que encontramos indican que estos hombres
eran demasiado poderosos. Me temo que…
Javier se interrumpió, inseguro de si debía expresar sus espiones.
—Tus sospechas son ciertas. Son agentes del reino secreto —dijo Armando con gravedad.
Incluso sin que Javier terminara sus pensamientos, Armando pudo adivinar lo que el otro hombre
estaba pensando.
—?Quiénes son esos hombres? ?Y por qué se arriesgarían a abandonar el reino secreto para luchar
en el reino mundano? —preguntó Javier conmocionado.
Armando se limitó a suspirar y a negar con cabeza.
—No estoy seguro. Sin embargo, últimamente ha habido un repunte de incidenteso éste. Creo
que pronto tendremos una tormenta de mi*rda entre manos…
Aunque Javier no tenía ni idea de lo que Armando quería decir con eso, una cosa quedaba ra: una
escena tan sangrienta iba a hacer acto de presencia una vez más.