Capítulo 1638
—?Se?orita Higareda, dese prisa! Tiene que irse —gritó Oto?o.
E misma se estaba enfrentando a los cuatro.
Los ojos de Hada se llenaron de reticencia, pero al final mordió el anzuelo y echó a correr en dirión
a Jaime. Sin embargo, uno de los hombres de negro se dio cuenta de que Hada corría y de inmediato
se abnzó sobre e.
Oto?o intentó retenerlo, pero suspa?eros se lo impidieron. A pesar de sus esfuerzos, no pudo
librarse de su acoso.
De un salto, aquel hombre solitario consiguió alcanzar a Hada y le asestó un golpe en espalda.
En respuesta, e se apresuró a girar para contrarrestar su golpe con palma de mano.
?Bum!
Como Hada ya había sido herida antes por ellos, fuerza de su ataque fue suficiente paranza
por los aires antes de aterrizar a los pies de Jaime.
—?Se encuentra bien, se?orita?
N?velDrama.Org is the owner.
Jaime ayudó a Hada a levantarse.
Cuando Hada se dio cuenta de que era Jaime, permaneció aún en guardia, poniendo cierta distancia
entre ellos. Parecía que aún no creía que Jaime tuviera buenas intenciones.
El hombre de negro se acercó a Hada, pero Jaime se interpuso en su camino, bloqueándolo.
—Mira, mocoso. Esto no te concierne. Lárgate de una vez —dijo el hombre enfadado.
—?Quiénes son ustedes? ?Por qué atacan a esta mujer? —preguntó Jaime.
—Ya lo he dicho antes. Esto no te concierne.
Dicho esto, el hombre rgó mano para agarrar a Hada.
De inmediato, una luz dorada irradió del cuerpo de Jaime, que propinó un pu?etazo al hombre de
negro.
Jaime había desatado su Poder de los Dragones con toda su fuerza.
Podían verse dragones dorados flotando sobre su pu?o.
—?La Forma Verdadera del Dragón Dorado?
El hombre de negro estaba aturdido, pero siguió con su propio ataque.
?Bum!
Se produjo un destello de luz dorada, y Jaime pudo sentir cómo una enorme oleada de energía se
estreba contra él.
Salió despedido hacia atrás y se estrelló contra una pared cercana, haciénd a?icos.
Un sabor metálico le llenó boca y Jaime escupió una bocanada de su sangre.
Todo lo que Jaime pudo hacer fue mirar al hombre con incredulidad mientras arrastraba poco a poco
su cuerpo herido hacia arriba.
?Puede que sea un gran marqués des artes marciales, ?pero ni siquiera puedo enfrentarme a estos
tipos! ?Qué tan poderosos son estos hombres? ?Qué demonios está pasando en Ciudad de Jade? No
lo entiendo?.
Jaime no entendía por qué habían aparecido tantas élites de nada.
—?Quién eres? ?Por qué te inmiscuyes en nuestros asuntos? —preguntó con frialdad el hombre de
negro.
—Sólo intervengo en el horrendo trato que recibe una mujer. En realidad, no tengo ni idea de lo que
está pasando entre ustedes —respondió Jaime mientras se limpiaba sangre de boca.
—?Ya que no tienes ni idea, aléjate de una p*ta vez! No me obligues a matarte.
Tras pronunciar esas pbras, el hombre de negro ignoró a Jaime y volvió a extender mano para
agarrar a Hada.
Jaime se puso de pie tambaleándose y de sus pu?os brotó una deslumbrante luz dorada.
—?Pu?o de Luz Sagrada!
Con todas sus fuerzas, Jaime senzó contra el hombre de negro. Aunque sabía que no era rival para
ellos, Jaime decidió actuar de todos modos.
—?Pu?o de Luz Sagrada?
El hombre de negro entrecerró los ojos, pero estaba bastante sorprendido.
?Bum!
Apareció otra ráfaga de luz dorada mientras Jaime salía despedido por una fuerza tremenda. Fue
entonces cuando sospecha inicial de Hada sobre Jaime se desvaneció.
—?Estás bien? —preguntó Hada, con un tono lleno de preocupación.
—?Estoy bien! —respondió Jaime con un movimiento de cabeza.
Sin embargo, Jaime sabía que el hombre de negro no había usado toda su fuerza. Era casio si no
tuviera intención de matar a Jaime.
—?No me obligues a matarte! Vete.
El hombre avanzó poco a poco hacia Hada y Jaime.
—Sólo vete. Esto no tiene nada que ver contigo. No hace falta que arriesgues tu vida por mí.
Hada sabía que estaba rodeada y por eso le pidió a Jaime que se mantuviera al margen de esta pelea.
—No te preocupes. Estaremos bien.
Tras decir eso, Jaime sacó su Necroanillo al instante.
Cuando lonzó al aire, apareció de repente un agujero negro.
Arrastrando a Hada tras él, entraron a prisa en el agujero negro.