Capítulo 1640
A ma?ana siguiente, Jaime se sentía mucho mejor, ya que tenía un físico fuerte.
Mientras tanto, álvaro se apresuró a llegar a residencia de los Duval con varias píldoras y
hierbas.
Había estado ansioso por conocers heridas de Jaime y acudió él mismo con medicación.
Text property ? N?vel(D)ra/ma.Org.
—Mi se?or, ?se encuentra bien? —preguntó preocupado tras ver a Jaime.
—Estoy bien —Jaime negó con cabeza—. ?Trajistes hierbas medicinales que necesito?
—Sí. También traje unas pastis. —álvaro mostró a Jaimes pastis y hierbas medicinales
que había traído.
Jaime lo recogió todo y mó a puerta de habitación contigua a suya.
Hada abrió puerta. Después de atender sus heridas durante una noche, tenía mucho mejor
aspecto. Sin embargo, su aura seguía inestable.
Ver a Jaimeo si ni siquiera se hubiera hecho da?o tomó a Hada desprevenida.
?Sólo ha pasado una noche. ?Cómo se ha curado Jaime tan rápido si aquí falta energía
espiritual??.
—?Estás bien? —preguntó Jaime.
Hada le hizo un gesto tranquilizador con cabeza.
—Estoy bien.
—Tengo algunas hierbas medicinales y píldoras que pueden ayudarte a recuperarte —dijo Jaime
mientras le entregabas píldoras y hierbas que álvaro le había traído.
Hada echó un vistazo a lo que le daba. Sabía que valían mucho en el reino mundano.
Confundida, preguntó:
—?Por qué me ayudas?
Jaime y e no eran parientes y no se conocían de antes. Por lo tanto, no tenía ni idea de por qué
trataba tan bien.
—No te preocupes. No tengo segundas intenciones. Puedes irte cuando te recuperes del todo —le
explicó Jaime, preocupado de que e malinterpretara su intención.
—Yo... —Hada separó losbios, pero no supo qué responder. Al final, sólo pudo decir—: Gracias.
Algún día te devolveré el favor.
Jaime esbozó una sonrisa y no dijo nada mientras se daba vuelta para marcharse. Al fin y al cabo,
no había ayudado a Hada para que e le devolviera el favor.
Oto?o arrastró su cuerpo herido de vuelta al Pcio de Nube Violeta.
Santiago montó en cólera al enterarse de que su hija había desaparecido. Romina incluso rompió a
llorar preocupada por Hada.
—?Maldita sea! ?Quién demonios ha tenido el valor de hacerle da?o a mi hija? —exmó Santiago en
un arrebato de ira.
—Se?or Higareda, no creo que sean del reino mundano. A juzgar por su fuerza, deberían ser del reino
secreto —informó Oto?o.
—Alguien del reino secreto, ?eh? ?Quién podría ser? ?Por qué iban a atacarnos? —Santiago frunció
el ce?o mientras se devanaba los sesos.
Sabía que Hada no era su objetivo. Era sólo un peón, porque su verdadero objetivo era el
Pcio de Nube Violeta.
—Oto?o, ?dónde está Cleo? Envié a alguien para informarle que fuera a por Hada. ?No lo has
visto? —preguntó Romina.
Romina había enviado a sus hombres al Castillo de Media Luna para que Cleo buscara a
Hada.
?Si Cleo hubiera encontrado a Hada, quizá esto no habría ocurrido?.
—No vi al se?or Lanz —respondió Oto?o, negando con cabeza.
—?Qué está haciendo Cleo? Le dije que buscara a Hada, pero no está por ninguna parte —
refunfu?ó Romina mientras embargaba el remordimiento.
?Debería haber enviado a alguien del Pcio de Nube Violeta a buscar a Hada. Si lo hubiera
hecho, quizá Hada aún estaría a salvo?.
—Oto?o, ve a descansar. No le cuentes a nadie desaparición de Hada. —Santiago hizo un
gesto despectivo con mano.
Temía que extra?os con ms intenciones intentaran hacer da?o a Hada si se llegaba a saber
de su desaparición.
—Santiago, ?qué debemos hacer? ?Date prisa, envía hombres a buscar a Hada! —Romina instó.
Santiago asintió con cabeza. De inmediato envió docenas de hombres a Ciudad de Jade para
encontrar a Hada. Sin embargo, estos hombres tenían que salir del reino secreto en tandas para
no alertar al público y al gobierno en el reino mundano.