Capítulo 1241
—Dama Campana, podríamos haber ofrecido muy buenas condiciones, pero Porfirio es
conocido por su crueldad, así que nadie se atreve a enfrentarse a él. Además, tiene a Secta
de Bestia Divina a sus espaldas, así que nadie se atreve a desafiarle —explicó otro anciano.
—No creen que nadie nos defienda si me utilizo a mí mismao rpensa —exmó
Cecilia, con el ce?o fruncido.
N?velDrama.Org ? 2024.
Los ancianos bajaron cabeza en silencio.
—Cambia los términos del anuncio. Me casaré con cualquiera que derribe a Porfirio entó
Cecilia, apretando mandíb.
—?Dama Campana! ?Esto no puede ser! ?Ya no puedes ser jefa del n si te casas! ?Esta es
nuestra tradición! —se apresuró a aconsejar un anciano.
—Moly puede tomar el relevo. No hay otra manera. ?No puedo dejar que todos en el Pcio
Carmesí mueran en manos de Porfirio! ?Ese hombre es una bestia! Ha mirado al Pcio
Carmesí durante a?os. Ahora que es el ahijado de Secta Bestia Divina, hace lo que quiere.
Todos sabemos cuántas mujeres ha matado. ?Ninguna de es salió de una pieza! Estoy
dispuesta a sacrificarme por todo el Pcio Carmesí —dijo de manera trágica Dama.
Los ancianos no podían decir otra cosa porque sabían que esa era su única salida frente a
Porfirio, un enemigo con una habilidad equivalente a de un Marqués de Semi Marcial.
Cecilia era una Gran Maestra de Artes Marciales de octavo nivel, por lo que no era rival para Porfirio.
Además, ese hombre había conseguido el apoyo de Secta Bestia Divina.
Sus perspectivas eran sombrías porque, a ese ritmo, ni siquiera estaban seguros de que alguien
aceptara el cargo, aun cuando Cecilia se había ofrecidoo rpensa.
Pasaron dos días sin noticias.
Nadie se presentó, aunque Cecilia había prometido casarse con cualquiera que se enfrentara a
Porfirio. La Secta de Bestia Divina era más fuerte del Sur, y nadie tenía agas para provoca.
En cuanto a los artistas marciales de otros lugares, no había ninguna buena razón para que se
enemistaran con Secta de Bestia Divina. Después de todo, nadie sería capaz de ganar sin
ventaja de casa.
—Recuerden mis órdenes. Todos ustedes deben hacer todo lo posible para enviar a Moly ilesa con
ficha de identidad. El Pcio Carmesí seguirá vivo mientras e viva. En cuanto a los demás
discípulos, díganles que conserven su integridad hasta muerte, pues sabemos que muerte es
mejor que acabar entre sus brutales garras. No dejaremos que Porfirio se salga con suya —recordó
Cecilia con solemnidad a los ancianos aquel día.
Todos se mostraron solemnes y apenados al registrar finalidad de su destino.
Debido a que el Pcio Carmesí estaba dirigido sólo por mujeres, siempre habían hechos cosas de
manera discreta por temor a problemas no deseados, pero al final, todavía no podían defenderse de
un hombre salvaje y pervertido. De repente, un discípulo entró corriendo mientras Cecilia haba con
los ancianos.
—Dama Campana, hay alguien en puerta. Dice poder ayudar al Pcio Carmesí.
—Iré ahora —exmó Cecilia, corriendo hacia entrada.
?Por fin?.
Para Cecilia, ésta era última oportunidad de supervivencia para su pueblo, aunque
significaba que tendría que casarse con e misma.
Lo único que podía rogar era que el hombre que saliera alguien que e encontrara atractivo en
lugar de un hombre viejo y frágil.
Cuando llegó a puerta, vio a un hombre con un top azul marino y unas gafas de sol.
Cecilia soltó un suspiro de alivio cuando vio que era un hombre joven.
Al ver a Cecilia en puerta, el hombre se quitós gafas de sol y se quedó boquiabierto.
Su reión provocó un cambio de color en el rostro de Cecilia. Su impresión de él desapareció
al instante.