Capítulo 1240
Después de que Cecilia se marchara, Jaime salió de habitación y exploró el antiguo pcio.
Había decidido investigar aquel lugar antes de marcharse.
Paseó sin rumbo y al final llegó a parte trasera del pcio, donde había una monta?a de
rocas. Al pie de esta había un arroyo cristalino que desembocaba en ungo de tama?o medio
con abundante energía espiritual.
??Ah! Supongo que por eso el Pcio Carmesí parece tener mucha energía spiritual?.
—Sin embargo, es raro ver arroyos que lleven energía spiritual entó, agachándose para
tomar un poco de agua delgo para beber.
El sabor del agua refrescante y dulce hizo que Jaime se sintiera rejuvenecido.
—Qué bien, aunque sigue siendo raro ver arroyos con agua espiritual.
Jaime examinó el agua y siguió el rastro de su fuente por monta?a.
Después de algún tiempo, por fin encontró el final del arroyo en una cueva en medio de
monta?a.
Un viento suave soba desde el interior cuando se encontraba en entrada de cueva.
Contenía una rica energía espiritual, y Jaime se sintió lleno de energía cuando lo olió.
Miró al interior del agujero oscuroo boca de un lobo e hizo algunos sellos cons manos para
invocar una b de fuego espiritual que iluminara el lugar.
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Una vez que pudo ver un camino visible, Jaime se adentró, recorriendo todo el agujero hasta llegar a
su final, donde una enorme piedra bloqueaba su avance.
Cuando Jaime miró más de cerca, se dio cuenta de que el agua del arroyo salía por el hueco que
había debajo de roca.
??Esto significa que todavía hay un camino detrás de esta roca!?.
Unas luces doradas rodearon los pu?os de Jaime mientras miraba roca.
Golpeó con fuerza roca, pero no ocurrió nada.
No se veía ni una s grieta en el exterior.
—?Qué está sucediendo? —murmuró con el ce?o fruncido.
?Dada mi habilidad, debería ser capaz de destrozar una colina, pero esta roca está porpleto
intacta tras mi golpe?.
Jaime lo intentó de nuevo, pero el pe?asco seguía sin ser da?ado incluso después de docenas de
intentos.
Por otrodo, cueva que rodeaba desprendía trozos de rocao si estuviera a punto de caer.
?Será mejor que me detenga antes de que cueva se me caiga encima?.
Jaime miró alrededor de cueva y no se divirtió. ?Este lugar no tiene nada de especial, pero ?por qué
tengo una fuerte sensación de energía espiritual??.
Como estaba seguro de que había energía espiritual, se sentó cons piernas cruzadas en cueva y
utilizó su Tica de Enfoque para impregnarse de energía espiritual de aquel lugar.
Sus ojos briron con destellos cuando percibió que energía espiritual que estaba tomando era
diferente as que había absorbido en el pasado.
Las energías espirituales de Torre de Pentacarna y de Miles de Kilómetros, por no har de
las de los talismanes ys hierbas medicinales, no eranparables a que estaba
absorbiendo. Esa energía espiritual era pura.
Era el producto inmacdo de naturaleza, y era vigorizante.
Jaime estaba encantado. ?Quizá pueda atravesar fase de alma naciente con esta energía
espiritual pura y alcanzar pronto el rango de marqués de Artes marciales?.
Al darse cuenta de esto, Jaime cerró rápido los ojos y empezó a cultivar. Había olvidado por
completo que Cecilia le había pedido que abandonara el Pcio Carmesí después de dos días.
Mientras tanto, Cecilia estaba en s reunida con varios ancianos que estaban vestidos de
nco.
Todos ellos parecían angustiados, sobre todo Cecilia.
—Dama Campana, sólo tenemos tres días más hasta el zo que dio Porfirio. Si nadie está aquí
para liberarnos, el Pcio Carmesí sólo puede luchar hasta nuestra Muerte —pronunció uno de
los ancianos.
—?Ha habido alguna respuesta al anuncio después de que lo pusiéramos el otro día? —
preguntó Cecilia.
Los ancianos se miraron entre sí y negaron con cabeza.