Capítulo 1178
Heliodoro se dirigió en persona al Departamento de Justicia para recoger a Jaime.
En cuanto vio al hombre, lo abrazó con fuerza.
—?Es increíble que incluso hayas matado al líder de secta Maligna, Jaime! ?Eres el más destacado
entre generación joven de todo el mundo des artes marciales en Ciudad de Jade a partir de
ahora!
Los ojos de Heliodoro rebosaban de envidia.
En respuesta, Jaime le dedicó una leve sonrisa.
—?Me hgas, Heliodoro! ?Hay algo urgente que hayas estado buscando para mí?
—Oh, en absoluto. Es que a mi padre le gustaría conocerte. Además, muchas familias prestigiosas de
artes marciales tienen sus ojos puestos en ti. Mi padre te ha invitado a venir y a esconderte en nuestra
casa durante un tiempo —aventuró Heliodoro.
—Por favor, agradece al viejo Se?or Delgado en mi nombre. Pero evasión no puede durar siempre,
y no se puede escapar de lo inevitable.
Jaime no quería esconderse en residencia de los Delgado. En su lugar, pensaba ir a Secta de los
Dioses de Medicina para visitar a Ramón y a los demás y hacer que lo llevaran a Aldea de los
Vinos.
El a?o nuevo estaba a vuelta de esquina, así que neaba utilizar fuerza de Aldea de Vinos
para rescatar a su madre y a Josefina si no podía lograrlo con sus propias capacidades.
Sin embargo, en este momento todavía no sabe nada de fuerza de Aldea de los Vinos.
—Mi padre ha preparado un gran banquete en casa. Si no quieres quedarte en nuestra casa, no te
importa venir aer, ?verdad? Eso puede demostrar que tienes vínculos estrechos con familia
Delgado. Si otras prestigiosas familias de artes marciales quieren hacer un movimiento contra ti,
tendrán que considerars capacidades de familia Delgado.
Heliodoro extendió una invitación a Jaime.
Al ver que el hombre había dicho eso, Jaime no pudo rechazar más. Al fin y al cabo, unaida no le
iba a retrasar mucho.
Content provided by N?velDrama.Org.
Tras subir al auto, se dirigió con Heliodoro a residencia de los Delgado.
Cuando llegaron, Lázaro salió personalmente a recibirlo.
—Ja, ja, hace tiempo que oí que Heliodoro te mencionaba. Al conocerte en persona, me doy cuenta de
que eres digno de tu reputación. En actualidad es usted muy famoso, se?or Casas.
Lázaro estrechó mano de Jaime con cortesía.
—Me hga usted, viejo se?or Delgado —replicó Jaime con una sonrisa.
Pronto, todos tomaron asiento en mesa deledor, donde les esperaba un festín.
—Siéntaseo en casa, Se?or Casas. No se quede en formalidad. Me alegro de que Heliodoro
tenga un amigoo usted. Lo único que hace es divertirse todos los días, no es nada serio con su
entrenamiento. ?La generación más joven en el mundo des artes marciales de toda Ciudad de
Jade es mucho mejor que él!
Mientras decía eso, Lázaronzó una mirada exasperada a Heliodoro.
—?Por qué te quejas siempre de mí, papá? Creo que ya estoy trabajando lo suficiente. ?Pocos
jóvenes podrían tener tanto talentoo Jaime,nzándose al estreto a tan tierna edad!
Heliodoro miró a su padre con disgusto.
—?Mira, estás disgustado sólo porque he dicho unas pbras sobre ti!
Mientras tanto, Lázaro fulminó con mirada a su hijo.
—Viejo Se?or Delgado, Heliodoro es en verdad muy bueno. Además, es directo y no tiene intenciones
maliciosas. Con esa personalidad, seguro que llegará lejos en el futuro.
Jaime se apresuró a har en nombre de Heliodoro.
Cuando Jaime mencionó lo de no tener intenciones maliciosas, un destello de vergüenza pasó por los
ojos de Lázaro, pero nadie lo notó.
—Es por su franqueza que temo que se aprovechen de él en el futuro. Espero que le eche una mano
en el futuro, Se?or Casas —instó Lázaro sonriendo.
—?Somos amigos, así que seguro que le ayudaré!
Jaime asintió con cabeza.
—?Mateo, ve a buscar mi preciado Café Negro Marfil!
Lázaro miró a su mayordomo,nzándole una mirada significativa.
—?Entendido!
Girando sobre sus talones, Mateo se fue.
—Tienes suerte, Jaime. El Café Negro Marfil de mi padre es tan exclusivo que ni siquiera me permite
beberlo. Sólo gracias a ti tengo oportunidad de probarlo hoy —le dijo Heliodoro a Jaime.
Losbios de Jaime se curvaron en una leve sonrisa.
—Me siento hgado, viejo Se?or Delgado.
No sospechó nada a pesar del entusiasmo de Lázaro.
Después de todo, podía decir que Heliodoro era un hombre honorable, así que supuso que su padre
no podía ser peor.