Chapter 80
80
A pesar de no haber estado en control mientras ra más débil era que mandaba, ra de
ahora recordaba tanto eo su cuerpoo era
tanto esconderseo huir de los Salvajes para salvar su pellejo. Por lo tanto, a diferencia de otros
lobos, e tenía un oído y un olfato muy por encima de media, algo también influenciado a su antigua
falta de vista.
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Ahora era mucho mejor, pero depender de sus otros sentidos en ese momento era lo mejor. Y gracias a
ellos pudo salir del pasillo y avanzar, en
lo que parecía un campamento grande sin ser vista. Escuchaba los sonidos de cazadores y los pasos
de estos y e se escondía o iba en otra dirión con tal de no encontrarlos. Podía matarlos, pero
eso maría mucho atención. Y necesitaba todo el tiempo posible al menos para liberar a los otros
salvajes.
Pasó mano por su cuello quetía y dolía con iodidad. Había tenido que rasgar parte de su piel
en un intento por quitar el cor que no le permitía convertirse, eso ys mordidas del lobo hacían que
fueraplicado mover su cabeza con facilidad. Sin embargo, no era momento para que el dolor en
cada parte de su cuerpo detuviese.
Con su oído buscó presencia de los demás lobos y encontrós naves donde estaban atrapados.
Avanzó en esa dirión, pero su camino estaba interrumpido por dos cazadores que custodiaban el
inicio del pasillo que daba eso as jas.
En ese caso solo había una alternativa. ra bajó cabeza y se acercó a ellos apretando vara en su
mano intentando ser lo menos amenazante posible. Sabía lo que haría, pero primero era acercarse a
ellos.
Los dos hombres al detecta saludaron confundiénd con supa?ero. La gorra ocultaba el rostro
de loba.
-Oye, vistao van esos lobos. ?Ya terminaron? ra apretó aún más vara al detenerse frente a
ellos. -Si, ya terminaron- alzó mirada enfocándolo con sus dos orbespletamente rojos y antes
que este sacara el arma de su cinturón vara estaba enterrada en el medio de su pecho.
-?Qué demoni…?- pero ra había rodeado al hombre, agarrado su cabeza desde atrás con sus
manos y girado su cuello con fuerza haciendo que este se rompiese. El cuerpo del cazador cayó inerte
aldo del otro.
ra jadeó y se llevó mano al pecho. Su cuerpo entero temblo y tuvo que apretar sus dientes para no
soltar un chillido. Estaba pasando por el celo, y aun cuando lo estaba reprimiendo actividad física
estimba su cuerpo. Su interior palpitó y e se golpeó zona con el pu?o cerrado. -No es momento
de esto-dijo jadeando y secando el sudor con su mano.
Entró corriendo al pasillo deteniéndose dnte de ja donde antes había estado encerrada. Dentro
las lobas temron ante su presencia.
-Soy yo- dijo retirando gorra de un tirón y mirándolos dentro-Voy a sacarlos de aqui.
-Es por gusto- una des lobas, al igual que el resto no hizo el menor esfuerzo por levantarse – Aun si
salimos seremos de nuevo encerradas. Son cazadores, están preparados para atraparnos.
Eso no detuvo a ra. Su instinto le dictaba salir de allí con todos ellos, y eso sería lo que haría.
-?Confían en mi?- forma directa y seguro con que había hado,pletamente diferente a antes
mó atención de los lobos y más cuando notaron el color carmín en sus orbes.
– Un salvaje, igual que nosotros, una de es exmó.
ra sonrió levemente alzando vara.
– Algo másplicado que eso- y tras un golpe fuerte a cerradura utilizando electricidad de esta
logró aflojar el candado.
Acto seguido pateó puerta con mayor fuerza que pudo su cuerpo, y aunque tuvo que golpear dos
veces más esta al final cedió. Rápidamente sacó sus garras y corrió hacia cada uno de los lobos
cortandos correas en los cuellos de ellos. El proceso no fue fácil y parte de sus garras se vieron
alectadas y terminando sangrando. Las correas estaban hechas de un fuerte material, cayendo en el
suelo juntos cadenas. Agradeció que los que iban siendo soltados fueran ayudando, por lo que
rápidamente mayoria fue liberada.
Se enderezó jadeando y con punta de sus dedos ensangrentados. Salió
corriendo hacia ja de aldo. En ese lugar apenas había cuatro lobos, pero en tan mal estado que
apenas notaron cuando e llegó. Aun así, no se detuvo y pateó de nuevo puerta. Esta cedió más
rápido, y dos de los salvajes que antes habían sido liberados ayudaron con aquello lobos.
Ahora venía parteplicada, tenía que apurarse, a lo lejos pudo oíro los hombresenzaban
a agruparse dentro de celda del lobo que había matado. Ya lo habían descubierto.
Maldición.
No eran muchos, se notaba que eran confiados en su trabajo. Al menos unos 10 los que se encontraban
allí, pero por el sonido alrededor de ellos estaban armados. Salir no sería difícil, pero si peligroso y más
con cantidad de lobos que eran. Miró por encima del hombro.
-Saldremos de aquí. No importa cómo. Necesito que tres de ustedes me ayuden- en su voz no había
margen para réplica.
Dos hembras y un macho que le faltaba el ojo por una reciente herida dieron dos pasos adnte. Todos
ellos habían tenido miedo de enfrentar a aquello cazadores, pero junto a ra sentían una confianza y
protión que los hacía querer luchar por su libertad.
– nosotros ayudaremos.
ra sonrió aun sin transformarse.
-En ese caso, meta es salida.