Chapter 16
(Les dejo antes un mensajito por aquí para que puedan leerlo. Estoy lenta cons actualizaciones
pues llevo casi un mes enferma, entre fiebres, temblores, decaimiento y mucho dolor muscr, mucha
tos que me deja afónica por días, que muchas veces no me puedo ni levantar de cama. Haré todo
mi esfuerzo para actualizar lo más seguido posible, casi diario, siempre que mi cuerpo me lo permita.
Disculpens tardanzas, yo también estoy emocionada con esta historia. Esperoprendan)
ra se despertó lentamente. Se encontraba confundida, mareada, con un sabor metálico en boca.
Estaba acostada sobre una superficie suave más no familiar. Apenas había luz en donde estaba y le
resultó casi imposible enfocar algo, si es que podía.
Hizo el esfuerzo de levantarse de cama para que llegara a e el sonido el metal, uno que para e
no era desconocido y se estremeció.
Se sentó y estiró mano para encontrar que un grueso grillete estaba alrededor de su tobillo y unido a
este una cadena grande que de seguro no dejaria escapar. A diferencia de otras veces no soltó un
sollozo ni se vio afectada. No seria primera vez que se encontrara en una situación así.
Lo que más le preocupaba era cómo es que había llegado ahí. El recuerdo de lo antes ocurrido pasó
por su mente y pudo jurar que todo había sido un sue?o, pero por el olor de su cuerpo, nada más lejos
de realidad. Aparte de su aroma natural había dos fragancias fuertes que más que luchar entre es
seplementaban haciéndose una s bien fuerte y dominante, que remabao suya. Eso
la hizo temr ante incertidumbre y al recordar que esos lobos que habían marcado no habían
sido nada buenos con e. Le habían hecho da?o, habían amarrado y después mordido,o si
e fuera un objeto. Pegó su espalda a pared llevando sus piernas a su pecho ys apretó fuerte.
En serio Diosa Luna le había enviado a esos dos mate. Dos que no querían. Esta vez sus ojos se
llenaron de lágrimas.
?No llores, demonios? otra vez voz en su cabeza y su conciencia amenazó con esfumarseo
siempre ocurría cuando estaba en una situación simr. Incluso dolió,o queriendo desza a
undo donde estuviera a salvo.
Siempre era así. No sería primera vez que tuviese esa sensación.
C0pyright ? 2024 N?v)(elDrama.Org.
ra sacudió cabeza. No, no esta vez. No le gustaba estar a deriva sin saber que ocurría con e
y que después despertara en un lugar que no conocía. Sabía que gracias a eso se ahorraba casi todo
el sufrimiento, pero incertidumbre era letal.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de puerta abriéndose. E se estremeció y se
refugió más en el borde de cama, aunque el olor que llegó a e no era el de ninguno de sus dos
inates,
-Tranqu. Estás a salvo – voz de Will no tranquilizó.
El beta se acercó y dejó una bandeja deida sobre mesa. Luego se acercó a ventaba y
abrió ligeramente iluminando estancia de forma tenue. Y para sorpresa de ra pudo definir
algunas cosas,o nunca antes, inas no lo dijo. En ese momento no confiaba en nadie. No
sabía lo que le podría ocurrir. -Esta en una habitación dentro de casa del alfa en segunda nta.
Es peque?a pero impedirá que salgas huyendo de nuevo- explicó Will acercándose nuevamente a
e- Tuve que amarrarte por órdenes del alfa. Tanto por tu seguridado de ellos dos. ra no
quería saber eso. E quería salir de allí. -?Ahora soy una prisionera?- no pudo evitar preguntar. Will
apretó losbios.
-Solo por el momento en que se decida el destino del alfa de manada y tu posición aldo de ellos.
Haces que pierdan el control y se vuelvan bestias.
-Entonces yo soy culpable- peque?as lágrimasenzaban a arremolinarse en sus ojos. El beta
mantuvo silencio durante unos segundos. -Esta es una situaciónplicada ypletamente
desconocida por todos nosotros. Una loba con dos mates, dos alfas, manada es un caos ahora
mismo. Por ahora es mejor que te quedes aquí tranqu.
A ra no le quedó de otra que asentir con cabeza y enterrar su rostro entre sus piernas y otra vez
volvía a ratificar que esperar a supa?ero, en ese caso dos, no salvaría de su dolor. Sería una
nueva prisión.
Cuando puerta se cerró miróida y pateó con el pie dejando ques lágrimas corrieran por
su rostro. Odiaba aquello. Lo detestaba.