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Chapter 202

    Chapter 202


    Su Encontrado Lycan Luna Capítulo 78


    Al entrar en habitación, lo encuentro sentado en el suelo aldo de su cama, sosteniendo una foto de


    su hermana en sus manos mientras mira a lo lejos. Echando un vistazo al guardia que me seguía,


    negué con cabeza antes de cerrar puerta, darme vuelta y acercarme a él.


    Su ira lo había obligado a cambiar, pero ahora todo lo que sentía a través del vínculo era una inmensa


    tristeza. Un dolor que astaba el alma recorrió el vínculo y rabia contenida en su interior. Toda mi ira


    por nuestra pelea se fue cuando lo miré. Sus ojos están fijos en mí por un momento antes de mirar


    foto en sus manos.


    “Esta foto fue tomada una semana antes de que mataran”, murmura mientras me acerco a él. Me


    detengo a sudo cuando abre los brazos y me muevo para sentarme en su regazo.


    “Iba a ponerle a su hijo el nombre de nuestro padre. Se decidieron por Valor. Ese era el nombre de mi


    padre —me dice Kyson, y tomo foto de sus manos y miro.


    —ire y tú erais cercanos —dero, y él asiente, enterrando su cara en mi cuello e inhndo mi olor.


    “E era mi mejor amiga. Y no pude salva —dice, y siento su dolor ondear a través de mi pecho.


    “Cuando regresé a casa, rice me preguntó dónde estaba. Dijo que no había visto en todo el día y


    que sus habitaciones estaban cerradas. Tenía una ve maestra y supuse que estaba dormida cuando


    no respondió al ece mental. Kyson me dice.


    “Tú encontraste, ?no?” Yo le pregunto.


    “Sí. No bajó a cenar, así que usé ve para entrar. Desearía poder borrar ese día de mi mente, pero


    no importa cuánto lo intente, solo puedo recordar cómo encontré”, dice Kyson. mientras envuelve sus


    brazos alrededor de mi pecho.


    “E estaba a solo una semana de dar a luz. La vi esa ma?ana y e insistió en que fuera. ire se


    negó a venir conmigo y rechazó mi oferta de quedarse. Dijo que tenía algo de lo que ocuparse —me


    dice Kyson, y trago saliva, sintiendoo si se hubiera formado un nudo en mi garganta.


    “Todavía estaba en pijamao si volviera a cama después de que me fui. Supa?ero estaba


    muerto a sudo, tenía garganta cortada y una daga en el pecho”. Podía sentir el dolor que le


    causaba decirme esto. Podía sentir que no estaba pronunciandos pbras sino reviviendo el día que


    más lo destruyó.


    “ire, me di cuenta de que luchó. Tenía heridas de arma nca ens manos, uno de sus dedos fue


    cortado. Sin embargo, no tenía sentido; finalmente sufrió el mismo destino que su


    compa?ero. Encontramos grandes cantidades de acónito y ta en su análisis de sangre del informe de


    la autopsia. Tenía marcas de agujas en el cuello y los muslos. El acónito debilitó. Sin embargo, no fue


    suficiente mata antes de que Valor fuera separada de e. Creo que se rindió después de eso. No le


    importaba pelear una vez que lo perdía. E ni siquiera se movió. Fueo si aceptara su muerte y ya


    no quisiera vivir sin su hijo”, me dice Kyson.


    “Kyson, Tm…”


    “Debería habe salvado. Debería haber estado aquí. Podría haber salvado a mi sobrino. Podría haber


    salvado a nuestra hija. Pero siempre llego tarde. Siempre demasiado tarde. dice Kyson, y me detengo.


    “?Nuestra hija?” Le pregunto, mis cejas se fruncen. “Otra persona a que le fallé. El más importante de


    todos, y yo no estaba aquí —dice Kyson antes de que lo sienta volver a su forma humana debajo de


    mí. Empezó a llorar, todavía | fue atrapado por sus pbras. ?Nuestra hija? Agarro sus dedos.


    “No, llegué demasiado temprano. Tú no sabes eso.


    “Lo sé, Azzy. Le pedí a Doc que lo revisara”, dice antes de alcanzar el cajón de mesita de


    noche. Saca una


    caja de cuero y sienta en mi regazo. Niego con cabeza, no queriendo abri. Podía sentir su peso,


    y era demasiado grande para ser un joyero. Mis manos temban cuando lo abrí para encontrar una


    peque?a urna rosada con un osito de peluche. Era un poco más grande que mi mano.


    “Hice que incineraran. No quería que su peque?o cuerpo se pudriera en una caja para que los


    gusanos se loieran”, me dice Kyson mientras miraba caja que contenía lo que debería haber sido


    nuestro futuro.


    Kyson lo saca, sosteniéndolo en su mano antes de desenror cadena que envuelve garganta del


    oso. Tenía un cristal. Puso el osito en mi mano y sentí que mi corazón se hacía a?icos otra vez. Kyson


    barre mi cabello hacia undo antes de besar mi cuello y colocar cadena alrededor de mi


    cuello. Recojo piedra azul cerúlea y miro. “Del mismo color que tus ojos”, susurra mientras se


    abrocha el broche.


    “Hice colocar algunas de sus cenizas dentro, para que siempre estuviera con nosotros. Dondequiera


    que fuéramos, e siempre sería parte de nosotros. Quería dártelo cuando traje a casa, pero no


    quería molestarte —murmura Kyson mientras paso mi pulgar por cara del osito. Asiento porque es


    todo lo que puedo hacer,s pbras me fan. Sin embargo, podía sentir su doloro si gritara por


    nuestra pérdida.


    No te faré de nuevo. Así que si quieres ir a casa, te llevaré. Siento haberte gritado. No tienes idea de


    lo difícil que es creer una cosa durante a?os, solo para descubrir que estuve persiguiendo un fantasma


    todo ese tiempo”, susurra Kyson mientras me acerca. Kyson entierra su rostro en mi cuello y me muerde


    la mandíb mientrass lágrimas pinchan mis


    ojos.


    —E no lo hizo —susurro.


    “Empiezo a creer que tienes razón. Creo que he pasado última década persiguiendo un fantasma”,


    dice Kyson.


    “Pero si tengo razón, Kyson. Eso significa que alguien en tu guardia o personal lo hizo —le digo, y él


    asiente contra mi hombro.


    “?Y si te equivocas?” pregunta a cambio.


    “Entonces lo dejaré caer. Pero necesito estar seguro. Sé que Marrissa pudo haber entrado en pánico y


    lo hizo. No lo descarto, pero con evidencia, no tiene sentido por qué esperaría tanto”.


    “Porque e no estaba en el castillo. E era jardinera y mozo de cuadra antes de eso. No tenía eso


    a mi hermana ni a mí —dice Kyson, y me muerdo elbio—. Ahora estaba cuestionándolo todo de


    nuevo, pero atrión por encontrar respuestas era más vital que nunca. Pero, ?cómo se vinculó


    Marrissa con todo? Porque si e fuera parte de eso, ?por qué se sacrificaría para salvarme?


    Me giro en su regazo para poder enfrentarlo, y Kyson agarra mi rostro entre sus manos cuando miro


    peque?a urna en mis manos. —Gracias —susurro cuando inclina mi rostro hacia el suyo. Deja escapar


    un suspiro antes de presionar su frente contra mía.


    “No todo está perdido mientras nos tengamos el uno al otro”, dice, presionando susbios en mi frente.


    “Vamos. Deberíamos hacer arreglos para irnos y prepararnos para el consejo. No tengo ninguna duda


    de que pronto estarán en nuestra puerta. Quiero estar preparado para cuando lleguen aquí. No quiero


    que me sorprendan de nuevo”, me dice Kyson.


    ?Y qué hay de Larkin? ?Damián será castigado?


    “No, porque te voy a mostrar cómo usar esa voz tuya”,


    “?Cómo? Tienen tu sangre en el sistema, ?y lo que les ordeno es que acepten que Tandi se


    quede aquí y se olvide de su hijo? | pedir.


    “Bueno, primero aprendes a darme órdenes, luego, una vez que lo dominas, le muestras al consejo


    quién es familia gobernante, quién eres tú”, me dice Kyson.


    “?Vas a dejar que te ordene?” Me río, tratando de imaginármelo besando mis pies o graznandoo un


    pato.


    “Bueno, cuando lo dices así, no estoy tan seguro de querer que me mandes”, se ríe.


    “Creo que me gusta el sonido de hacerte mi perra”, me río y él gru?e, chasqueando los dientes hacia


    mí.


    “Ya veremos, pero primero, quiero ducharme, luego necesito alimentarte. En caso de que tengas razón,


    no quiero que aceptes ayuda de nadie de mi guardia, solo de Trey y guardia de Landeena o de mí.


    ?Y Abbie?


    “Sí, y Abbie, solo hasta que sepamos en quién se puede confiar”, dice Kyson, y asiento con cabeza


    cuando se levanta abruptamente. Agarro al oso con más fuerza, envuelvo mis piernas alrededor de su


    cintura y agarro su hombro con mi mano libre.


    “Ven, mi Reina. Tenemos un reino para resucitar de entre los muertos”


    “Y consejo para quemar tierra,” le digo, y él gru?e.N?vel/Dr(a)ma.Org - Content owner.
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