Chapter 172
Libro 2. His Found Luna Capítulo 47
Kyson POV
Cuando entramos en habitación, Azalea gru?ó cuando los aromas de ropa de cama fresca
abrumaron. Trey entró corriendo en habitación detrás de mí, luciendo alerta a pesar de no haber
dormido en dos días.
“?Qué es?” Trey dijo detrás de mí. Vio Azalea se movía hacia cama, olfateando el aire.
“Nada. Liam hizo que rice limpiara todo aquí. Le huele mal —le digo. Trey suspira. Los únicos olores
persistentes eran los de Gannon, Dustin y Peter, quienes deben haber ayudado a supervisar todo
porque olvidé que Gannon no podía venir con nosotros debido a su dominio sobre él.
“Está bien, mientras todo esté bien”,
Ve a cama, Trey. Trata de dormir antes de que salga el sol. E está a salvo conmigo —le digo. él
asiente y se va de m gana. Encontré su vínculo con e extra?o, pero ahora confiaba en él. Estaba
viendo qué ventaja teníamos con él. Casi parecía que podía sentirlo. Azalea gru?e, arrendo su
guarida mientras destruyes sábanas y hace su nido. E estaba gimiendo ante el olor a lino
fresco. E anó el armario, tratando de encontrar ropa con mi olor, y entré detrás de e mientras
arrebataba cosas des perchas.
Las lágrimas resbron por su rostro mientras olfateaba cada pieza. No se suponía que tocaran mis
cosas. Esperaba que hubieran dejado algunos pedazos, sabiendo lo salvaje que podría volverse una
vez que su nido fuera arruinado. Las arroja frustrada y arranca más de percha, oliendo cada una
cuando agarro de los brazos.
“Silencio, no necesitas mi olor cuando me tienes. Podemos arrerlo”, le dice cuando gira, sus ojos
brin y parece enloquecida. Sus ojos me recorrieron mientras me olfateaba y semía losbios. Gemí
de frustración. ?A mí también me gustó este traje! Cuando me mira de pies a cabeza, me alejo de e.
“Espera, Azzy. Me los quitaré y me subiré a tu nido contigo. Por favor, no… —se abnzó sobre mí,
interrumpiendo mis pbras cuando sus garras se deslizaron. La atrapo, mis brazos se deslizan
alrededor de su cintura mientras sus piernas se entrzan alrededor de mis caderas. Yo
suspiro. Maldición.
Sus garras desgarraron mi ropa y yo ronroneé, tratando de calmar sus instintos frenéticos mientras me
di vuelta y me acerqué a cama. La chaqueta de mi traje que e había remado y mi camisa
como botones salieron vndo mientras rompía en pedazos.
“Realmente me gustó ese traje”, murmuro, colocánd en cama mientras sus dientes se hunden en
mi pecho. Mientras memía, chispas estaron en mi piel. La apreté contras sábanas limpias y me
gané un gru?ido cuando me soltó y rodó, llevándose mi ropa con e. Los reorganizó en su nido,s
plumas de pato se esparcieron por todas partes mientras desgarraba una almohada.
Amaba y odiaba su guarida; Me encantó porque e lo hizo y hizo sentir segura, pero odiaba cómo se
destruía mi ropa; su posesividad era divertida hasta que volvió su mirada salvaje hacia mí. Chasqueé
lengua y crucé los brazos sobre el pecho.
“No, tú tienes mi camisa y mi chaqueta”, le digo o lo que queda de ellos. E gime, el sonido es
astante mientras mira mis pantalones.
“Me acostaré en tu nido hasta que estés satisfecha, pero los pantalones me los quedaré”, le digo,
decidida a quedármelos. Acaba de destrozar un traje que me costó una maldita fortuna. Subio inferior
tiem. Maldita sea,s hormonas del embarazo estaban volviendo loca. Saco mi cinturón de los
bucles, maldiciendo antes de deslizarlos por mis piernas y salir de ellos. Los agarro y se los rgo, y
e los arrebata, haciéndolos rodar hasta su nido.
E no estaría satisfecha. Lo sabía. Mi olor aún era débil ens sábanas, y me moví hacia
cama. Odiaba ve tan angustiada con instintos que apenas entendía. E me gru?ó cuando presioné
mis manos sobre cama. Entonces, ?dónde me quieres? —pregunto, no queriendo arruinar su nido
hasta que lo tenga de forma que e prefiere. Su respiración se vuelve más áspera. Es peligroso
entrar en una guarida de licántropos o cerca de un nido frenético de licántropos embarazadas. No lo
tocas ni lo cambias, especialmente los olores que no pertenecen alpa?ero. Es su capullo de
seguridad, y otros olores eran intrusos.
Azalea agarra su cabello con frustración. En el momento en que entré en habitación, un
arrepentimiento instantáneo me golpeó cuando me di cuenta de que no había ni una pizca de nuestros
olores aquí. Quienquiera que lo puliera y limpiara se enteraría. Ellos lo sabían mejor, y esto ahora se
estaba convirtiendo en un problema cuando de repenteenzó a ara?ar y rasgar su ropa, su cabello,
la falta de nuestros aromas mezdos y el olor empgoso de lejía que podía oler irradiando desde el
ba?o enloqueciénd.
Abro el ece mental, buscando a Dustin, Gannon y rice. Todos responden simultáneamente: “Sí, mi
Rey”.
?Quién diablos limpió habitación y nqueó el ba?o? rice jadea, y sé que no sería e. E no
sería lo suficientemente estúpida.
“Cambiamoss sábanas y le quitamos ropa ys cortinaso pediste”, respondió Dustin.
“Entonces, ?por quévarías toda mi ropa?” | gru?ido. Al menos podrían haber dejado algunos de esos
“Los reemzamos con los de su oficina. Estaban cubiertos con tu olor, y usamos guantes, Gannon
responde
“?Quién más estaba en esta habitación?”
“Nadie, solo nosotros y Peter cuando subió a dejarida”, “
?Entonces nadie más ha estado aquí?” Pregunté, agarrandos manos de Azalea mientras tiraba de su
cabello,
“Tengo algo de tu ropa aquí que aún no hevado, subiré”, dice rice, saliendo del ece.
“Nadie más debería haber estado allí arriba. Cerramoss puertas de sus aposentos después de que
terminamos “, responde Dustin,
“Bueno, alguien lo ha hecho porque todo lo que puedo oler son químicos y lejía, y toda mi ropa en el
armario huele recién salida de ncha”, les digo.
“?E está bien?”
“?Qué opinas? Alguien desnudó toda su guarida. Incluso el colchón huele a químicos —gru?o antes de
empujar hacia su nido cuando e se ara?a cara. Corté el ece abruptamente mientras presiono mi
rodi entre sus muslos, obligánd a ponerse de espaldas. Presioné mi cuerpo contra el de e. Mi
mada se escapó instantáneamente mientras cargaba mi peso sobre e. Su respiración se niv y
meme el pecho, respondiendo a mi mada.RêAdt??St chapters at Novel(D)ra/ma.Org Only