Chapter 161
Libro 2. Su Encontrado Lycan Luna Capítulo 36
abbie punto de vista
Gannon estaba fuera haciendo un recado para el Rey sobre algo rcionado con Trey. Así que él y
Dustin estaban revisando archivos. Me había estado rega?ando sobre Cassandra y lo que quería hacer
con e, pero no tenía ni idea. No me gustaba idea de tener vida de alguien en mis manos. Sin
embargo, cuando se fue con el rey, deambulé por el castillo. Bajando as bodegas, estaba buscando el
cepillo de tra?a cuando escuché gritar desdes celdas más abajo en el pasillo.
This content ? N?v/elDr(a)m/a.Org.
La bodega de vino ocupaba lo que parecía ser toda longitud del castillo, con diferentes corredores
subterráneos que conducían en diferentes diriones, y el que estaba a mi izquierda, que conocía, iba
as mazmorras. Los guardias se pararon a ambosdos del túnel arqueado que conducía a ellos, y los
miré. No le prestaron atención mientras e continuaba gritando para que liberaran.
Encontrando el cepillo de tra?a, me dirijo hacias escaleras que conducen a enorme despensa de
la cocina. Solo una vez que estoy a mitad de camino me detengo. Cassandra tenía tres hijos, que me
habían estado molestando. Por mucho que quisiera a mujer muerta, no quería castigar a sus hijos por
sus crímenes. Su esposo y su padre han muerto, y su vida ahora descansa en mis manos.
Apoyando el cepillo de tra?as contras escaleras, bajo los escalones, me dirijo al corredor y me
detengo frente a los guardias.
“?Se?orita Abbie?” pregunta uno, y me muerdo elbio, mirando hacias mazmorras oscuras.
“?Puedo ve?” Pregunté, mirando al hombre. Tenía bigote y ojos azul ro que eran casi ncos, eran
esa luz. Mira al otro guardia, que tenía una barba poda, ojos oscuros y cabellorgo que caía en
cascada casi hasta cintura y estaba atado en dos trenzas.
“Uno de nosotros irá contigo”, dice el otro hombre, y yo asiento. Empiezo a caminar por el pasillo
cuando oigo gritar de nuevo y me detengo. Su voz rechinó en mi cabeza mientras los recuerdos de
misma voz me provocaban y se buban de mí mientras sostenía mi cabeza para evitar que tratara de
alejarme de él. E estaba tan enfermao él para hacerle eso a otra mujer. No me di cuenta de que
había dejado de moverme hasta que mano del guardia cayó sobre mi hombro. Solo entonces me di
cuenta de que estaba temndoo una hoja.
“Estoy aquí. E no puede hacerle da?o, se?orita; He conectado mentalmente a Gannon —dice, y trago.
“Tal vez esto fue una m idea,” | murmullo.
“Tu decides. Nadie obligará a entrar allí, se?orita Abbie —susurra.
Miré al hombre, y sus ojos oscuros se veían negros bajo luz tenue. Debería sentirme avergonzado de
que él supiera lo que e me hizo, pero su voz suave no tenía desprecio, y asentí con cabeza pero
me obligué a seguir adnte hasta que me detuve fuera de su celda con barrotes. Se sentó en
esquina de celda sollozando, con cabeza apoyada ens manos ys rodis contra el pecho.
Cassandra levanta vista y me di cuenta de que estaba a punto de gritar de nuevo, pero sus pbras
se apagan cuando me ve allí de pie.
“?Supongo que estás aquí para regodearte?” dice, apoyando cabeza en eldrillo. E aparta
cabeza de mí. Se veíao una mierda, sus u?as estaban astidas, su cabello era un desastre, su
ropa estaba arrugada y no tenía zapatos.
Volviéndome hacia el guardia, extiendo mis manos hacias ves y él me mira. “Abbie”, pregunta
interrogativamente,
“ves, por favor”, le digo, y éls saca del vero y mes entrega.
Cassandra me mira y se pone de pie de un salto mientras pongo ve, pero no giro. En cambio,
noto el agua emboteda justo afuera de puerta de celda y los sándwiches preenvasados. Me
acerqué a mesa peque?a y agarré dos de los paquetes triangres y una bote de agua antes de
colocarlos bajo mi brazo. Mis manos temban cuando abrí celda, y mis ojos se dirigieron a e
cuando noté cadena alrededor de su tobillo que estaba atada a pared.
Cassandra me observa con caut mientras entro, cerrando puerta detrás de mí. Esta no era
misma mujer desde?osa, confiada y con derechos que yo conocía. Esta mujer estaba indefensa y
parecía petrificada de mí. Sabía que su vida estaba en mis manos. Gannon le dijo que yo sabía mucho.
Doy un paso hacia e, y e retrocede, golpeando espalda contra pared. Le sostengo bote de
agua y e me mira divertida, inclinando cabeza hacia undo. Se estira hacia adnte y lo agarra
como si pensara que se lo arrojaría.
E abre tapa yienza a tragarlo con sed. Cuando terminó, le entregué los sándwiches, los tomó y
la observé por un segundo antes de dar unos pasos hacia atrás y sentarme junto a puerta de
celda. E me mira por un segundo antes de sentarse también,
“Comer. Pareces hambriento. No estoy aquí parastimarte, Cassandra —le digo, y subio
tiem. Parecía sorprendida por mi respuesta.
“?Por que no?” pregunta, pero quita el envoltorio de su sándwich y gime mientras le da un mordisco.
“Porque no soy tú, no soy un monstruo”, le digo, y se detiene a medio morder y me mira. Mastica
lentamente y traga, hurgando en su sándwich con los dedos. La observo, y no puede ser mucho mayor
que yo. Sin todo el maquije manchando su rostro, se veía muy juvenil, lo que me hizo sentir curiosidad
por saber quién era realmente.
“?Cuantos a?os tienes?” le pregunto
“Veinte”, responde e con un suspiro.
“?Veinte!” —pregunto, sabiendo que su hijo mayor tenía seis a?os.
“Pero Micheal tiene seis a?os”, le digo, y e mastica lentamente y asiente con cabeza.
“Lo tuve dos días antes de mi decimocuarto cumplea?os”, responde, y trago saliva. Qué diferentes han
sido nuestras vidas, aunque debe haber sido difícil tener un bebé tan joven.
“?Pensé que tú y Kade eran novios en secundaria?” e se ríe y niega con cabeza.
“No, eso es lo que les dice a todos. Es ocho a?os mayor, aunque no lo parece. Yo era una de sus chicas
trabajadoras”, dice encogiéndose de hombros.
“?Pero acabas de decir que tenías catorce a?os cuando tuviste a Michael?”
“Sí, yo también era pícaro. Kade me acogió cuando me conoció en otra manada, me colocaron cuando
tenía trece a?os. él me salvó.” Mis cejas se levantan ante eso. ?La salvó? ?Dejar embarazada a una
chica de catorce a?os es salva?
“Sé que suena mal por diferencia de edad, pero me salvó. Iba a ser vendido por otro Alfa.
“?él te trajo?” Yo pregunté.
“Sí, y trabajé en su burdel durante un par de semanas”.
—Eso no te está salvando —le digo, y e se miras manos. “Lo sé, pero es mejor que a quién me
vendería Alpha Dean”, dice e.
“Perdón, ?dijiste Alpha Dean?” e asiente.
“Sí, mi familia fue detenida fuera de sus fronteras. Dijo que tenía edad suficiente para que me
vendieran y que necesitaba el dinero. Mató a mis padres frente a mí y me entregó a su hijo”, dice con un
gru?ido y sacude. Una lágrima solitaria se desliza por su meji.
“?Y luego qué pasó?”
“Su hijo había terminado conmigo, y Kade estaba de visita. Me ofreció a Kade, pero luego Kade dijo que
mepraría debajo de mesa, que nadie tenía que saberlo. Desde entonces, han estado
comerciando con venta de carne”.
“?Te refieres al tráfico?” —pregunto, y e traga.
. “Sé que lo que hice estuvo jodido, pero”, se detiene.
“Cuando me trajo de vuelta, pensaste que te reemzaría”. Le dije a e.
“No quería volver a trabajar y ahora tengo hijos. ?Qué sería de ellos? preguntó antes de detenerse,
escuchó pasos que venían por el corredor, miró detrás de mí y se puso de pie, y escuché un gru?ido
atronador resonando ens paredes y me puse de pie. Gannon se acerca al guardia.
“?Por qué está ahí con e?” él exige, y el hombre se aleja de él.
“Estoy bien, Gannon”, le digo, y él me mira, apartando los ojos del guardia. Suspira, gira ve en
cerradura y abre. Cassandra gime y presiona más en esquina.
Pongo mi mano en su pecho cuando va a moverse hacia e. —Retrocede —le digo, y él me mira.
—No vas a tocar —le digo.
“E lo ayudó. ?Cómo puedes decir eso?” Gannon me espetó.
“Y e tendrá que vivir con lo que hizo, es un monstruo, pero hasta los monstruos tienen una historia,
hasta los monstruos pueden sentir, y yo no soy un monstruo, y no seré responsable de que sus hijos
queden huérfanos”. Le digo y miro.
“E es tan víctimao yo”, le digo, con lágrimas quemándome los ojos. Gannon gru?e.
“?No!” gru?e.
“Es mi elion. Dijiste que es mi elión —susurro, y él me mira.
“E necesita ser castigada por lo que hizo. E no merece vivir después de eso”. él gru?e, dando un
paso hacia e, y e gime. Me acobardo lejos de él y agarro su camisa en mi pu?o, haciendo que se
detenga.
“Mi elión, lo que hizo estuvo mal, pero-” Miro a Cassandra. “El miedo hace que gente haga
tonterías. Eso es algo que entiendo —le digo.
“No, no voy a deja ir”, me gru?ó Gannon.
“Dijiste que tengo que elegir lo que le sucedió a e, así que conecta mentalmente al Rey”.
“?Abbie!”
“No, Gannon, o traes al Rey, o voy a ver a Azalea. No permitiré que mates. Tiene hijos, y no los dejaré
huérfanos para que sufran el mismo destino que yo —le digo y él gru?e. Gannon sale de celda y da
un portazo. Cassandra gime antes de cpsar, su cuerpo temndo mientras llora. “Gracias, gracias”,
llora.
“Vete a casa con tus hijos y olvídate de mí, Cassandra, nunca fui una amenaza para ti, pero si regresas,
dejaré que te desolle vivao él quiere hacer, y le darés herramientas mientras lo hace. ,” Le dije a
e. E asiente, mirándolo y su rostro palidece.
“No arruines tu segunda oportunidad. No te daré un tercio —le digo antes de salir de celda. Gannon
gru?e y aparta mirada de mí y me detengo a sudo y coloco mi mano sobre su pecho. “No te
enojes,” le digo.
“No estoy enojada contigo,”
“Sí, lo eres, pero está bien. No espero que entiendas mi pedido —le digo y él suspira, pero toma mi
rostro entre sus manos antes de acercarme más. Besa mi frente, abrazándome fuerte, envuelvo mis
brazos alrededor de su cintura y lo miro.
“Kyson y Azalea están bajando”, susurra Gannon.
“Gracias,”