Chapter 148
Read His Lost Lycan Luna de Jessica Hall Capítulo 148 – Abbie POV
Gannon me había dicho que Azalea había sidostimada por mi culpa, bueno, no dijo por mi culpa, pero
eso es seguro de lo que se sintió. E no se habría puesto en esa situación si no fuera por mí. E
nunca habría soportado lo que hizo si yo hubiera escuchado y nunca hubiera ido con Kade. Me puso a
tierra que a pesar de que estaba jodido, mi pasado con él me perseguía desde más allá de tumba,
que todavía había repercusiones de todo.
El teléfono de Gannonienza a sonar y miro hacia donde estaba. El rostro de Damian apareció en
panta, y Gannon detuvo el auto para atenderlo. Me preguntaba qué ms noticias recibiríamos esta
vez porque si Damian estaba mando en lugar de conectar mente significaba que era
importante. Cuando estaba conectado mentalmente sobre el consejo, casi nos saca de carretera, ?así
que tal vez por eso Damian estaba mando esta vez?
Gannon salió del auto y se sentó en el capó hando por teléfono, me miró nerviosamente a través de
la ventana antes de alejarse de mí, y pude escuchar que su voz se elevaba, pero se alejó para que no
pudiera escuchar el sonido. conversación.
Nos detuvieron en una carretera. Los autos pasaban a toda velocidad, haciendo temr el
auto. Gannon se pasa una mano por el cabello antes de darse vuelta para mirar el auto. Inclinándome
sobre el asiento trasero, agarro su chaqueta. La temperatura había bajado y hacía viento fuera del
coche. Me lo pongo y salgo. Quería estirars piernas de todos modos. Habíamos estado en el
automóvil durante horas y mi trasero se estaba adormeciendo por estar sentado tanto tiempo.
Estiré mis brazos por encima de mi cabeza antes de caminar alrededor de parte dntera del auto
mientras Gannon se alejaba más, hando enojado con Damian. Me apoyo contra el capó de su auto y
lo observo, captando el final de su conversación.
“Deberías habe matado. Podrías deshacer todo lo que he hecho, simplemente deshacerte de e y
terminar con eso”, espeta Gannon, colgando el teléfono. él gru?e, girándose para mirarme. Busco en el
bolsillo de su chaqueta y encuentro algunas nubes rojas de azúcar. Siempre tenía dulces encima. Sin
embargo, nunca lo veoerlo. Me encojo de hombros más por mí. Me reí, abriendo bolsita y
sacando una mientras él encendía un cigarro.
“?Todo bien?” Le pregunto y él asiente.
“Lo será”, dice, vagando hacia mí.
“?Encontraste mi escondite?” se ríe, se?ndos nubes rojas azucaradas en mi mano. Sonrío,
metiendo otra en mi boca.
“?Siempre los tienes, pero nunca loses?” Me río. Las puntas de mis dedos se pusieron rojas de
sacarlos de bolsa. El azúcar cubrió misbios y rápidamente losmí, saboreando el dulce sabor.
“No me gustan los dulces”, se ríe.
“Entonces, ?por quéprarlos?” Pregunto.
“Te lospro. Sé que son tus favoritos —dice, y dejo escapar un suspiro.
“?Qué?” él pide.
“Nada, me tenías preocupada por un segundo, pensé,” niego con cabeza, sin entender por qué mi
mente se fue allí.
“?Pensaste qué?” él pide
“Nada, fue un pensamiento estúpido, solo no te preocupes por eso,” le digo. Frunce el ce?o y vuelve a
su humo, mirándome antes denzar una nube de humo en el aire.
“?Cuánto tiempo más?” Le pregunté.
“Alrededor de tres horas. ?Por qué, ansioso por alejarse de mí? se ríe.
“?No!”
“Vamos entonces, vamos”, dice, tendiéndole mano. Me deslizo fuera del capó y él camina alrededor,
abriendo mi puerta. Negué con cabeza hacia él, y no estaba seguro de si solo le gustaba abrir puertas
o pensaba que no sabía cómo hacerlo. Niego con cabeza y subo al coche. Manejamos, escuchando
la radio por un rato. De repente estaba muy cado, y su aura estaba por todas partes.
Saco los caramelos de mi bolsillo de nuevo, y él me mira. “?Qué estabas pensando antes?” preguntó, y
yo lo miré. Se? bolsa en mi mano. No quise responder, de repente sintiéndome avergonzado por
siquiera pensarlo, conozco a Gannon, y él no es ese tipo de monstruo.
“?Qué quería Damian antes?” Pregunté en su lugar.
‘?Responderé cuando lo hagas?’ replica, y yo suspiro. Miro por ventana viendo pasar el paisaje.
“?Asi que?” él pide. Me encojo de hombros, volviéndome a mirarlo.
“Cuando Azalea y yo éramos peque?os, el carnicero nos ofrecía dulces para ayudarlo en el
sótano. nunca lo hicimos Siempre nos dio vibraciones extra?as. Siempre pensamos que le pasaba algo,
así que cuando preguntaba, solíamos decirle que Sra. Daley nos encargaba tareas, lo cual hacía de
todos modos, así que ticamente no era una mentira”.
? N?velDrama.Org - All rights reserved.
“?Pensaste que era un asqueroso?” pregunta horrorizado,o debe ser, a nadie le gustaría que
pensaran de esa manera que me hizo sentir mal pero tan prontoo lo dijo por alguna razón me vino
a memoria.
“No, justo cuando dijiste que noiste dulces me vino a mente, es solo a donde se fue mi mente por
alguna razón”
“Bueno, definitivamente no estoy ap*******e. Eso te lo puedo asegurar, ?y te refieres a Doyle, ese mismo
carnicero? Me estremezco al escuchar su nombre, pero asiento con cabeza y miro hacia atrás por
ventana. Todo eso parecía hace una vida, pero al mismo tiempo siempre recordaría cada detalle, lo
recordaríao si fuera ayer, solo necesitaba lo correcto para activarlo y traerlo al frente de mi mente.
“Está jodido ahora. No tienes que preocuparte por él”, dice Gannon, y ls*****w.
Sin embargo, es mi culpa. Bajé al sótano con él. Sabía que no debería haberlo hecho, pero Sra.
Daley dijo que no nos daría deer durante una semana si no lo ayudaba a llevar carne a los
congdores. No debería haber ido allí. Siempre nos asegurábamos de no estar cerca y de estar
ocupados cuando el carnicero vino a dejar carne, ambos sabíamos que algo andaba mal con él —le
digo.
“Entonces, ?por qué lo hiciste?” pregunta Gannon.
“Porque si no lo hubiera hecho, e habría hecho a Ivy, me refiero a Azalea. No habíamosido en
tres días. La Sra. Daley solía hacernospartirs sobras que sobraban. No habíamosido en tres
días. No quedó nada. La Sra. Daley dijo que si lo ayudaba a apr los congdores, podríamoser
con el resto de los ni?os, así que bajé. Si e hubiera dicho que me habrían azotado si no lo hacía,
habría tomado esos en su lugar, pero teníamos hambre, y espalda de Azalea ya estaba muy
lastimada. No podía aguantar mástigazos, y algunos estaban hasta los huesos. Simplemente no
esperaba lo que obtuve cuando bajé allí —murmuré.