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Chapter 50

    Chapter 50


    Kyson me gru?e. El sonido hizo que se me pusiera piel de gallina, se me erizaron los cabellos y un


    escalofrío me recorrió espalda. El Rey luego me da espalda antes de alejarse y dirigirse hacia su


    habitación.


    La orden finalmente cayó, liberándome y permitiéndome respirar y moverme. Mis ojos van a Dustin,


    pero él volvió a ver sin ver lo que hace; sus ojos estaban al frente, mirando fijamente a pared. Beta


    Damian se quedó mirando al Rey en lo que parecía estar sorprendido mientras me dirigía hacia el Rey


    de nuevo.


    “?Kyson?” Lo mé y se detuvo. Todo su cuerpo se tensó una vez más y se ondulóo si estuviera a


    punto de cambiar. El Rey se da vuelta para mirarme. Gru?e, mostrándome los dientes mientras se


    rgan. La expresión de su rostro y su intensa mirada me hicieron dar un paso atrás.


    “Te atreves a dirigirte a mí tan casualmente”, me gru?e mientras me se? con el dedo. Da un paso


    adnte antes de detenerse, y capto el movimiento de su Beta detrás de él cuando de repente se


    detiene, y sus manos se cierran en pu?os a los costados. Kyson se vuelve y se dirige a Beta Damian y


    mi corazón casi se detiene ante sus siguientes pbras.


    Sác de mi vista, po en los establos. Ya no es bienvenida aquí, no quiero volver a ve —le espeta,


    volviéndose hacia su puerta. Los ojos de Beta Damian se posan en mí y luego vuelven al Rey que se


    alejaba.


    “Sí, mi rey”, respondió Beta Damian mientras el Rey abría puerta de su dormitorio sin siquiera


    mirarme. Mis piernas se movieron y corrí hacia puerta agarrándome del marco.


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    “Espera, ?hice algo mal?” Yo pregunté. Las lágrimas quemaron mis ojos y mi visión se nubló cuando me


    cerró puerta en cara y cerró. ?No podía entender lo que había hecho? ?Por qué estaba siendo


    así? Observé puerta cerrada que me separaba de mipa?ero.


    Pasaron unos segundos antes de que el dolor en mi pecho fuera distinguible del dolor en mi mano. Miro


    mi mano agarrando el marco donde puerta ahora seda lo astó. En el momento en que puse los


    ojos en mi mano, el dolor voló por mi brazo, sacudí mi mano y casi me atraganté con mi sollozo cuando


    no se movió.


    Traté nuevamente de liberarlo con incredulidad, pero solo me causó dolor. Podía sentir cada surco de


    mis dedos ahora dodos que estaban atrapados. Por el rabillo del ojo, veo que su Beta da un paso


    hacia mí, me muerdo y me aro garganta mientras me obligo a conteners lágrimas. Misbios


    temron, y nada de lo que hice habría contenido mi gemido ahogado.


    No llores, no llores. Lo has pasado peor, me dije mientras levantaba otra mano para mar a puerta


    cerrada.


    Se podía escuchar un movimiento desde el otrodo de puerta antes de que sintiera que el


    mecanismo de bloqueo se deslizaba fuera de mi palma y puerta se abría.


    “?Qué!” El Rey gritó, y agarré mi mano rota y sangrante contra mi pecho. Luchando contra el impulso de


    gritar de dolor.


    “Nada, mi rey,” susurré, incapaz de mirarlo a los ojos. Rápidamente giré sobre mis talones y me


    alejé. Se alejó de mipa?ero. El sonido de puerta cerrándose de nuevo fue fuerte y estaba a


    mitad des escaleras. Un movimiento captó mi atención y vi a rice y Abbie saliendo des cocinas,


    chando animadamente. Ambos me miraron.


    “Oh, Dios mío, Ivy, qué le pasó a tu mano”, gritó Abbie, corriendo hacia mí. Las pbras me faron y


    solo pude mirar mientras e se preocupaba por mí. Sin saber qué dolía más, mi mano o mi corazón


    que el Rey acababa de arrancarme del pecho.


    “Obtendré los primeros auxilios”, dice rice antes de apresurarse a regresar a cocina cuando dos


    guardias se acercaron y se detuvieron a nuestrodo. Mis ojos se dirigieron al más alto.


    “Se?orita Ivy, tiene que venir conmigo”, dijo uno de ellos, lo miré y asentí.


    “Solo un segundo, solo déjame envolver su mano primero. ?Cómo lo hiciste, Ivy?”, dice rice mientras


    regresa corriendo con una caja en sus manos.


    “Lo siento, pero me han pedido que pa?e fuera del castillo de inmediato”, responde el guardia y


    mi corazón se hunde en algún lugar profundo dentro de mí, formando un pozo.


    “?Qué? Por qué? ?Tienes alguna idea de quién es esta chica? El Rey armaría un ataque”, argumentó


    rice con él.


    Soy consciente de que espa?era del rey. El Rey era quien dabas órdenes, ahora Ivy, si me


    sigues, por favor,” dijo el guardia, girando sobre sus talones.


    “Espera, ?a dónde llevas?” Abbie pregunta, sosteniendo mi brazo.


    “Solo déjame arrer su mano. Está sangrando por todas partes”, rogó rice, pero el guardia me


    agarró del brazo y me apartó.


    “Lo siento, me han ordenado”, afirma.


    rice trató de pasarmes vendas cuando el otro guardia se adntó, y solo entonces me di cuenta


    de que era Dustin.


    “Los tomaré, le envolveré mano”, dice, dándome una miradaprensiva. El otro guardia lo mira pero


    no dice nada mientras me arrastra hacias puertas.


    “?Puedes al menos decirme a dónde llevas, para saber cuándo me envían a busca?”, le preguntó


    rice al guardia.


    “Los establos, e no debe entrar en el castillo. El Rey dijo que ya no es bienvenida dentro”. Abbie y


    rice jadearon y volví a miras. Ambos parecían sorprendidos, tan sorprendidoso yo. ?Qué


    hice? El guardia tiró de mí hacia puerta y miré al frente.


    Sabía que era demasiado bueno para ser verdad. Nunca sería más que un pícaro, solo que ahora era el


    pícaro cuyopa?ero era el Rey. ramente, volvió en sí y se dio cuenta del error queetió al


    elegirme. Ahora el destino nos había atado, y ni eso fue suficiente para evitar que se deshiciera de mí.
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