Chapter 36
Jadeé, dejándolo ir, pero él me acercó más. “Puedes morderme, Ivy,” negué con cabeza.
“Te hice sangrar”, grité, tratando de quitarme de encima. Seguramente me azotaría ahora. Mierda, sus
guardias lo harían, en el momento en que notaron lo que hice.
“Shh, respira. ?Sueno enojado? preguntó, manteniendo mi rostro inmóvil, misbios presionados contra
su cálida piel, y apreté los dientes cuando el impulso volvió.
“Está bien, amor. Si quieres morderme, muérdeme, soy tuyo para hacer lo que quieras.
“Un sirviente,”
Llámese así otra vez y vea qué sucede. No sé cuánto más ro puedo ser; Te he dicho que no te quiero
como mi sirviente, que quiero cambiarte,” suspiró, aflojando su agarre.
“Quiero que seas mía, y quiero ser tuya. Quiero hacerte mi Reina, ?entiendes eso? Quiero marcarte
después de que cambies, Ivy, quiero cambiarte y quiero que seas mi Reina Luna”, me sacudí en su
agarre y gru?í, pero me dejé sentarme pero me negué a dejarme de su regazo.
“?Quieres marcarme?” Pregunté, y él asintió.
“Sí, quiero marcarte y aparearte, también quiero cambiarte”,
“Pero yo soy un pícaro, un sirviente”,
“A mi no, a ti no, no me importa tu estatus, y mi Manada tampoco, yo te quiero, pero quiero que tú me
quieras,”
“Espera, ?no quieres que sea un esvo as*x?” ?No es por eso que estaba siendo amable, porque
quería algo?
“?Qué?” Parecía indignado por mis pbras.
“?Es eso lo que pensabas que era todo esto?” me espetó. Tragué pero asentí. ?Qué más se suponía
que debía pensar? Sabía lo que les había pasado a los pícaros. Colgó sobre mi cabeza y de Abbie
durante a?os. La Sra. Daley se aseguró de que no olvidáramos nuestro lugar; incluso lo marcó en
nuestra piel, para que no lo olvidemos. No éramos personas; éramos objetos, mano de obra, alguien a
quien patear cuando se sentía particrmente mal por sus vidas, un impulso de poder rápido porque no
teníamos poder propio.
“Pensé que me tirarías cuando te aburrieras, lo cual está bien. No tienes que prometer cosas o hacer
cosas. Es lo que es”, gru?ó Kyson, y el sonido vibró contra mi pecho, haciendo que mi corazóntiera
erráticamente.
“Si quisiera forte, te habría ordenado que te pusieras de espaldas, Ivy. Desde luego, tampoco te daría
explicaciones por ello. Así que déjame dejar una cosa ra. no quiero as*x esva; Quiero un
compa?ero, y quiero que me dejes ser tuyo, iguales. No hacess cosas porque crees que es lo que
quiero o porque te sientes obligado a hacerlo porque soy el Rey”, su ira era aterradora mientras veía sus
ojos parpadear hacia bestia dentro de él.
“Equals Ivy, no voy a usar mi rango sobre ti a menos que tenga que ver con tu seguridad o algo que me
importe mucho, y estoy absolutamente seguro de que nunca me obligaría a ti ni a nadie. Si te hago
sentir incómodo, me lo dices, no me enojaré y no te castigaré por cómo te sientes. Igual, si quieres algo,
dímelo; si no lo haces, dímelo y yo haré lo mismo por ti. ?Está eso entendido? Preguntó, y misbios se
abrieron.
Las pbras me faron. La mayoría so?aría con estar con un rey Lycan. Sin embargo, mis deseos no
erano los de nadie más. No quería ser propiedad. Deseé libertad, una voz porque mía había sido
astada durante tanto tiempo.
A veces me preguntaba si aún me quedaba uno; Ciertamente nunca lo usé, así que encontré pbras
difíciles, excepto con Abbie. Podría tomar órdenes. Eso es todo lo que sabía desde muy joven.
?Quién querría una Reina sumisa a vida porque nunca tuvo? Abbie y yo siempre hablábamos de lo
que haríamos con nuestra libertad, pero, sinceramente, eran solo sue?os, algo que sabíamos que nunca
se materializaría. Si tuviéramos oportunidad, probablemente volveríamos a caer en el mismo lugar,
sin saber nada más. Cómodos en nuestra propia miseria porque a eso estábamos acostumbrados.
“Hiedra,”
“No creo que pueda ser lo que quieres,” le dije, y él suspiró.
“Todavía tenemos tiempo, pero una cosa queda ra: no eres mi sirviente. Eres simplemente Ivy. Sus
pbras me confundieron.
No porque no entendiera lo que dijo, sino porque no sabía quién era yo. Se perdió en el sue?o de un
ni?o sobre quién pensaba que sería y en quién me convertiría. Un sue?o que se volvió tan inalcanzable
que se desvaneció y fue olvidado por mucho tiempo porque esos sue?os fueron pisoteados hasta
convertirse en polvo y se los llevó el viento. Yo era un impostor de lo que una vez fui. Ahora soy “tú”, un
reflejo de lo que me hicieron ser. El nombre que nos dieron porque del nuestro no valía har.
“?Qué estás pensando?” Kyson me preguntó, y sollocé. Las pbras no eran lo mío, así que me
pareció extra?o que él siempres pidiera.
“No sé quién soy si no soy un esvo o un sirviente, Kyson”
“Sé exactamente quién eres”, susurró, besando misbios suavemente. Mordisqueó el de abajo. Sus
cálidas palmas acariciaron mis costis a losdos de mi trasero mientras susbios bajaban por mi
mandíb.
“Eres mujer que quiero, mujer que amaré y apreciaré. Eres míao yo soy tuyo —murmuró
mientras dejaba un rastro de besos con boca abierta por mi cuello, haciéndome ronronear. Hizo una
pausa y se rió del sonido que hice antes de presionar susbios en un lugar simr a donde
identalmente lo mordí.
“Y cuando te des cuenta de eso” susurró antes de chupar el mismo lugar.
“Colocaré mi marca aquí mismo, para que todos sepan que soy tuyo y tú eres mi reina”, dijo antes de
romper piel con los dientes. Salté por picadura, pero su lengua ya estabamiendo.
El calor se apresuró a través de mí, y mi piel hormigueó y vibró, mis nervios zumbando con su
toque. Apartó cara de mi cuello y toqué el lugar con punta de los dedos.
—No te marqué, Ivy. No puedo hasta que cambies, pero debo decir que me gusta el aspecto de mis
dientes en tu piel. Mis ojos se dirigieron a marca que dejé en él. Se había curado pero tenía cicatrices,
lo que me pareció extra?o. Lo toqué y se estremeció.
“Se man mordiscos de promesa, aún no tienes caninos, pero una vez que cambies, podrás
marcarme”, dice. Sus manos ahuecaron mi cara y sus pulgares fueron a mibio superior, empujándolo
hacia arriba. Sus cejas se juntaron en el medio antes de hacer lo mismo con mibio inferior.
“?Qué es?” Yo le pregunto.
“Nada, solo que ya tienes caninos. A veces sucede con los hombres lobo, y no se extenderán por
completo hasta que cambies, pero ?estás seguro de que faltan un par de semanas para tu cumplea?os?
Têxt ? N?velDrama.Org.
“Creo que sí”, le dije.
“Extra?o, no insólito, pero por lo general bajan un par de días antes de un turno, no semanas antes, a
menos que tu Lycan, los míos siempre fueran másrgos que los hombres lobo o los dientes humanos”,
se encoge de hombros.
“?Algo está mal con mis dientes?” Pregunté, tocándolos con mi dedo. Se sentían igual que siempre, no
diferentes, y seguramente me daría cuenta. ?No cambiaría mi discurso?
“No, no les pasa nada. Simplemente se ven un poco más extendidos de lo normal. Por eso te pregunté
por tu cumplea?os. Me encogí de hombros inseguro. Mamá dijo que era ese día y que e lo habría
sabido.
“?Quieres escuchar algo gracioso?” Levanté una ceja hacia él pero asentí.
“Los Lycans nacen con sus caninos. Las fotos de mi bebé se ven muy graciosas”, se rió entre
dientes. Me reí y pensé que se vería gracioso.
“Deberíamoser, nuestraida probablemente esté fría y tenemos que levantarnos temprano para
llegar al castillo a hora del almuerzo”.
“?Conocías bien al Rey y a Reina?”
“Más o menos, se mantuvieron solos en su mayoría. Mis padres estaban cerca de ellos. Cuando yo era
ni?o, mis padres tenían un arreglo con los suyos”,
“?Qué tipo de arreglo?”
“Un matrimonio, si tenían una hija, me iban a prometer cuando fuera mayor de edad, para ayudar a
mantener fuertess líneas de sangre reales, pero eso obviamente se fue por el desagüe”.
“?Estabas molesto?” Se encogió de hombros.
“No en realidad no. No conocía, mantuvieron en secreto paranoica acerca de que los cazadores se
enteraran de e, además, habría tenido que esperar a?os de todos modos, pero no estoy seguro de
haberlo hecho si e dijera que no.
“?Porque eso?”
“Porque mis padres tuvieron un matrimonio arredo. Mi madre no estuvo de acuerdo al principio”,
“?Tus padres no se querían?”
“No, se amaban, pero al principio no, no hasta que mi padre marcó. Solo quería tratar de encontrar a
mi pareja primero.
“?Qué le pasó a ni?a?”
“La mataron, encontramos su ropa manchada de sangre y también algo de su cabello, ya que mitad
del reino fue jodido junto con ellos, no podemos estar seguros exactamente. qué ni?a era, y tampoco
saber exactamente cuántos a?os tenía no nos ayudó. Solo teníamos ropa para salir por ta
aproximada, y aparecieron tantos ni?os en el río”, sacudió cabeza ante el recuerdo, que obviamente
se quedó con él todos estos a?os.
“?Si e viviera?”
“Probablemente se habría dado a mi hermana para que criara. Sería incómodo criar a mi futura
pareja, ?no crees? él rió. Por un segundo pensé que sería extra?o.
“Sí, eso sin duda sería diferente”, me reí entre dientes.