Chapter 31
Punto de vista de hiedra
No tenía ningún recuerdo del resto del viaje, de llegar al hotel o de que me colocaran en esta
cama. Observé mientras el Rey haba por teléfono. Estaba revienta y necesitaba orinar. Me pregunté
dónde estaba el ba?o de servicio cuando el Rey caminó hacia el refrigerador antes de acercarse a
mí. Me entregó una bote de agua fría. Lo puse a mido, su frialdad hizo ques ganas de orinar
fueran diez veces peores. El Rey me miró por un segundo y habló con alguien por teléfono. Luego colgó
el teléfono y lo colocó sobre mesita de noche.
“?Qué está mal?” preguntó mientras se giraba para mirarme.
“?Hay un ba?o de servicio? Realmente necesito orinar”, levantós cejas y se?aló el ba?o detrás de él.
“El ba?o está justo ahí. ?Por qué usarías el ba?o de un sirviente?
“Porque rice dijo que eso es lo que usan los sirvientes”
—Ivy, no eres mi sirvienta —me retorcí. Estaba a punto de orinar en esta cama si seguía hando,
especialmente sabiendo que el ba?o estaba allí. ?Qué pasa con los ba?os cuando necesitas orinar? En
el momento en que notas uno, ?el impulso empeora?
“Ve, te traeré unas toas para que puedas ducharte. Podemos har de eso más tarde”, dijo,
se?ndo el ba?o con mano. Salí corriendo, cerrando puerta detrás de mí para hacer mis
necesidades. Después devarmes manos, salí cuando se abrió puerta y King Kyson entró al ba?o,
bloqueándome salida.
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“?A dónde vas?” preguntó mientras me miraba. Tenía toas ens manos.
“Fuera para que puedas ducharte”, le dije mientras intentaba pasar a su alrededor. Se interpuso en mi
camino.
“?Quieres ducharte conmigo?” preguntó, acercándose tanto que tuve que estirar el cuello para
mirarlo. Me devolvió mirada.
“No tienes que hacerlo, pero puedes hacerlo si quieres”
“?Quieres que yo?” Le pregunté antes de mirar por encima del hombro a gigantesca ducha.
?O podríamos darnos un ba?o? Se rió entre dientes, y mi cara se calentó, recordando última vez que
me ba?é con él.
“La ducha está bien”, solté, y sus cejas se fruncieron. C ** p, lo molesté.
“No fue mi intención molestarte,” espeté tontamente; me arqueó una ceja.
“?Por qué crees que me molestas?” ?Por qué hace tantas preguntas?
“?Estás molesto?” Le pregunté, y él se rió. Mis ojos se abrieron. ?Dije algo gracioso? No entiendo por
qué se ríe; ?Qué me perdí?
“No, no estoy molesto. No tienes que hacer nada que no quieras, Ivy, por eso te lo pedí.
No tienes que ducharte conmigo a menos que quieras. La elión es tuya”, dijo el Rey.
Eh, qué opciones. ?Desde cuándo los pícaros tienen opciones? Esperó a ver qué diría, pero yo quería
ver cuántas opciones tenía realmente.
—Tomaré uno después —le digo antes de tragar saliva al decirle que no. Esperé su ira, pero se encogió
de hombros.
“Está bien. Me ducharé rápido entonces. La cena estará aquí pronto —me dice, y yo asiento antes de
que se haga a undo, permitiéndome pasar junto a él.
Salí corriendo y esperaba que cerrara puerta, pero dejó abierta. Escuché elienzo de ducha y
me encontré mirando alrededor de habitación. Decidí prepararle ropa y rebusqué entres dos
maletas del suelo. Solo cuando abrí el primero estaba lleno de prendas de mujer. Volví a mirar a
puerta antes de sacudir cabeza, cerra y abrir otra. Saqué los pantalones de su pijama y los puse
en su cama antes de encontrarle unos calcetines.
Cuando terminé, cerré cremallera de bolsa antes de sentarme en el borde de cama. Miré
alrededor de habitación antes de mirar puerta del ba?o. Realmente me dio a elegir. Esperaba que
me ordenara saltar allí con él, pero no lo hizo. Sin embargo, el dolor de ir a él permaneció, y no estaba
seguro si eran nervios porque estaba esperando a que saliera y me gritara o si realmente quería
ducharme con él.
Del ba?o salía vapor junto con su embriagador y exótico aroma. Solo entendí lo potente que era cuando
me encontré junto a puerta del ba?o. Se me hizo agua boca y me aferré al marco de puerta para
no entrar. Todo acerca de este hombre me mó atención, me emocionó y me emocionó, pero
también me aterrorizó.
No era natural que alguieno yo se sintiera afectado y casi obsesionado con su amo,
independientemente de que el dolor de estar cerca de él permaneciera sin importar cuánto me
aterrorizaran los pensamientos. Sin embargo, una pregunta persistía, ?era él mi maestro? Me dio a
elegir, pero negarlo solo me hizo más necesitado de él.
No me había dado cuenta con ansiedad de que él me ordenara lo mucho que anhba que lo hiciera
solo para poder estar en su presencia; no tenía sentido.
—Ivy, ?estás bien? preguntó el Rey, y mi cabeza se levantó de golpe solo para encontrar que mi cuerpo
me llevó al ba?o, ignorando porpleto mi parte racional. Si eso era incluso racional más. Cada vez
que pensaba en algo con el Rey, mi cuerpo reionabao si supiera antes de que hiciera lo que
quería.
Asentí, y mis ojos parecían tener mente propia mientras recorrían su duro cuerpo musculoso, su cuerpo
perfectamente esculpido en todos los lugares correctos, su aura seductora, y di un paso hacia él. Deseé
que hiciera esa cosa de mar que hizo. Al menos así podría explicar los extra?os sentimientos que este
hombre despertaba dentro de mí.