Chapter 29
Sentí arcadas y limusina se detuvo. La puerta se abrió, y me tambaleé hacia e, tropezando fuera
del auto, y casi tropecé de cabeza con el suelo cuando el Rey me agarró del brazo. Traté de soltarme de
su agarre, sabiendo que vomitaría, pero era demasiado tarde y vomité por todo el suelo, esquivando
nuestros pies por poco.
No volverás a mentirme, ?verdad, Ivy? pregunta el Rey. ?Por qué seguía preguntándome eso y
diciéndolo de esa manera? Escuchés puertas de un auto abrirse antes de que el Rey me pasara un
pa?uelo. Mientras mi entorno daba vueltas, me limpié boca, sintiéndome un poco mejor pero muy
inestable sobre mis pies. Mi visión era terrible y me dolía cabeza. Lo único que pude distinguir fue que
estaba al costado del camino y el verde borroso y el aroma del bosque a ambosdos del camino.
Owned by N?velDrama.Org.
El Beta se me acerca con una bote de agua. Rompe tapa antes de dármelo.
“Trae su cepillo de dientes y pasta de dientes, por favor. Diría que quiere eliminar el sabor por
completo”, le dice el Rey, y se marcha. Me trago el agua antes de que el Beta venga con un trapo y una
bolsa de artículos de tocador. Uno de los guardias también trajo otra bote de agua y me apoyé
pesadamente en el Rey, incapaz de sostenerme mientras Beta me agarraba del brazo.
Todo mi cuerpo se sentía pesado y caliente. El rey mojó el pa?o antes de pasarme el pelo por encima
del hombro y mojarme nuca. Suspiré por frescura de misma contra mi piel caliente antes de que
mevara cara. Yo era más o menos un mu?eco de trapo cuando me hizo girar.
“Creo que aprendió lión, mi rey”, se ríe Beta; Lo miré.
“Tuve que improvisar,” dijo el Rey, confundiéndome más.
“No entiendo,” balbuceé.
“Me mentiste”, dice el Rey simplemente. Niego con cabeza ante sus pbras.
“Tengo otra bote. ?Te gustaría beber eso también?” preguntó el Rey. Huh, ?es por eso que siguió
haciéndome bebero una especie de castigo, pero para qué? No había mentido. Al menos, no creo
que lo hice? Rápidamente negué con cabeza.
Mis piernas tiemn bajo mi peso, y el agarre de Beta Damian se aprieta en mi brazo. Traté de mirar
alrededor y encontré a todos los hombres fuera de sus autos mirando el bosque y el camino. Dios mío,
todas esas personas me vieron vomitar.
“?Quieresvarte los dientes?” El Rey me pregunta, y yo asiento aunque tarea parecía ser
demasiado, aunque necesitaba quitarme el sabor.
“Emití”, dije arrastrandos pbras, mis pbras no salían directamente. Sabía lo que quería decir,
peros pbras no salieron correctamente.
“Sí, lo hiciste”, dice el Rey mientras me lleva de regreso al auto. Me colocó en el asiento y no quería
volver a entrar en el mal ventdo auto, disfrutando del aire fresco. El Beta me entregó bolsa de
artículos de tocador, y mis dedos temron mientras trataba de abri.
El Rey me lo quita antes de sacar un enjuague bucal. Desenrosca tapa antes de dármelo.
Puedes cepirte los dientes cuando lleguemos al hotel. Por ahora, solo enjuágate boca —ordena, y
yo suspiro y asentí. A veces podía ser extra?o. Escuché a su Beta reírse entre dientes cuando hago lo
que me ordena, y lo miro con furia antes de escupir el enjuague bucal en peque?a taza que me
entrega.
“E es luchadora cuando está borracha”,
“Parece que sí”, se ríe el Rey, tomando copa de mis manos. Uno de los guardias se lo quitó y me
indicó que me subiera. Niego con cabeza.
“?No?” él pide.
“Hace demasiado calor”, le digo, aunque no creo ques pbras salieran así, pero no tuvo problemas
para entender lo que quería decir.
“Lo sé; Hice que el conductor pusiera calefión”, se rió. Parpadeé, preguntándome por qué haría
eso cuando ya hacía un calor sofocante.
“En el auto, Ivy”
Levanté mis piernas, girando en el asiento antes de arrastrarme pesadamente hacia mi asiento. Me
apoyé contra otra puerta cuando entró Kyson, encendiendo el aire acondicionado y un peque?o
ventdor. Después de que su Beta se subió al auto a mido, golpeó el vidrio y habló con el conductor
cuando bajó ventana antes de volver a subi.
Su Beta me pasa otra bote de agua, y bebo con sed, tragánd de un trago.
“F**k, hace calor aquí”, dice el Beta, y jadeo ante su lenguaje frente al Rey. Mi conmoción debe haber
sido evidente porque el Rey se rió antes de quitarse camisa por cabeza.
“No, no puedo sentarme aquí con este calor”, se queja Beta Damian.
“Encendí el aire acondicionado”, le dice el Rey. Su Beta niega con cabeza y salta, sin siquiera esperar
a que el Rey lo despida.
“Simplemente salió y maldijo, pero no lo castigaste”, se ríe el Rey antes de alcanzarme, y mis ojos se
abrieron cuando sus manos me agarraron, haciéndome dar cuenta de que hablé fuera de lugar.
El Rey me j sobre su pecho directamente debajo del aire acondicionado, y siento que limusina
comienza a moverse.
“Damián es mi mejor amigo; él puede hacer lo que quiera, igual que tú,” traté de negar con cabeza.
“Mientes”, le digo.
“Soy un mentiroso, ?verdad?” Asentí con cabeza contra su pecho donde estaba sobre él, disfrutando
del aire acondicionado hdo que me golpeaba. El Reyenzó a quitarme camisa, y yo era
demasiado pesado para detenerlo y me sentía demasiado mal para preocuparme.
“?Cuándo mentí?” pregunta el Rey.
—Dijiste que podía hacer lo que quisiera, no quería beber, me obligaste —le digo, y antes de que
pudiera detenerlo, un gru?ido se escapó de misbios. Me sobresalté a mí mismo, haciéndome saltar,
pero el Rey se rió.
“?Acabas de gru?irme?” se rió suavemente, y sentí mi pulso lento cuando no se enojó.
“Lo siento”, murmuré.
“No lo estés. Llegarás a mayoría de edad para cambiar pronto, harás ruidos cuando muestres
emoción” Asentí, preguntándome si el cambio dolería. Escuché que es terriblemente doloroso para los
hombres lobo su primer turno.
“Y, ticamente, eso no era una mentira; fue un castigo, hubiera preferido azotarte, pero de alguna
manera creo que eso te habría traumatizado más. Debo haber escuchado mal, sacudí cabeza ante
sus escandalosas pbras.
“Pero no mentí,” necesitaba dejar de har; Soné quejumbrosa, y debería alegrarme de que no me
dejara a undo de carretera después de que casi vomité encima de él.
“Lo hiciste, te pregunté antes si te gustaba Ester, y nunca me dijiste que te había estado dando
problemas”, niego con cabeza, pero esta vez gru?e antes de envolverme con sus brazos,
manteniéndome en mi lugar cuando lo intenté. levantarse.
Entonces, te gusta Ester? él pregunta, y yo pienso. No odiaba, y no era de los que guardan rencor.
“No creo que le guste”, respondo.
“Eso no fue lo que pregunté; Te pregunté si te gustaba”,
“Bueno, no me cae mal; No conozco —le digo. él asiente, presionando su nariz contra mi meji
mientras me empuja más contra él. Presioné mi rostro en su cuello, disfrutando su olor cuandoenzó
a ronronear. Me encantaban los sonidos que hacía excepto cuando gru?ía. Me encantaba su olor y me
preguntaba cuánto me dolería cuando me arrojara a undoo todos los demás, preguntándome si
podría pasar sin oler su esencia por todas partes.
“?Me gusta cuando hace eso?” Pienso para mí, y él se ríe.
“?Hay alguien más que deba conocer, algunapetencia contra que estoypitiendo sin
saberlo?”
“?He dicho eso en voz alta?” Pregunté, mortificada.
“Sí, así que es mejor que sea de mí de quien estés hando. Encuentro a alguien más
ronroneándote; Les quitarés cuerdas vocales y los pulmones”, se ríe el Rey antes de besar undo de
mi boca.
“?Por qué estás-?”, murmuré, mis pbras se volvían más duras cuanto más ronroneaba.
“Duerme Ivy, te despertaré cuando lleguemos al hotel”, dice antes de que me sienta absorbido por el
sue?o y su orden me lleve.