17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > La Licantropa Luna Perdida > Chapter 27

Chapter 27

    Chapter 27


    Punto de vista de hiedra


    El Rey me llevó escaleras abajo, y realmente necesitaba orinar. Estuve agotado toda ma?ana, y


    cuando bajamos el último escalón, rice estaba esperando con una bolsa térmica ens manos.


    “Buenos días, rey Kyson”, dijo muy alegre. Me sonrió y Damián le quitós bolsas. —Puedo llevarlos —


    le digo, pero niega con cabeza. Mis cejas se surcan. No sabía qué hacer conmigo mismo cuando el


    Rey habló con uno de los guardias que esperaban con rice. Sin embargo, noté que el guardia de


    arriba estaba parado detrás de mí cuando escuché un parloteo y miré hacia el pasillo.


    Abbie salió de s de bir por el pasillo y mis ojos se iluminaron. Fui a correr hacia e cuando me


    di cuenta de que el Rey me había agarrado mano. Los ojos de Abbie también se iluminaron antes de


    contener su impulso de hacer lo mismo. Sin embargo, el Rey sintió el tirón en su mano antes de que me


    quedara quieto. Me miró antes de llevar mi mano a susbios. Mis ojos se abrieron y aparté vista


    cuando rice me sonrió. ?No debería estar rega?andome? E rega?ó a Ester por forma en que se


    comportaba alrededor del Rey y aquí estaba yo, el más bajo de los sirvientes aquí ya que yo también


    era pícaro y e sonríe y no dice nada.


    Los guardias ni siquiera pesta?earon ante sus escandalosos afectos.


    “?Qué es?” —pregunta el Rey, y niego con cabeza antes de que agarre mi barbi inclinando mi cara


    hacia suya. Estaba bastante seguro de que toda sangre corría de mi cara cuando rozó susbios


    con los míos brevemente. El temor llenó mi estómago. Había alrededor de veinte guardias apostados a


    lorgo des paredes, pero ninguno se movió.


    “?Qué es?” el Repitió.


    “Es Abbie, mi rey”, responde rice y él deja caer mi barbi antes de mirar por encima de mi


    hombro. él asiente con cabeza antes de soltar mi mano.


    —Ve a ve si quieres antes de que nos vayamos —responde, y salto sobre mis pies. Miro a rice,


    quien asiente con cabeza, diciendo que también estuvo bien. Debo haber parecido un ni?o en una


    tienda de dulces con mi emoción mientras corría hacia e. Un sollozo salió de losbios de Abbie


    cuando me estrellé contra e, asfixiánd con mi abrazo. Me apretó con fuerzao si no pudiera


    soportar dejarme ir, y nunca quise que lo hiciera.


    Sus manos se secaron meticulosamente mis lágrimas ys míass de e. “Estaba tan preocupada


    cuando no te vi por unos días, pensé que se deshicieron de ti”, dice antes de sostenerme con el brazo


    extendido. Agarro sus brazos cuando me mira de arriba abajo.


    “?Dónde está tu uniforme?”


    “Tengo que ir con el Rey a alguna parte. Me dijo que me los pusiera.


    “Te vas del castillo,” asiento con cabeza hacia e sintiéndose nerviosa al ver su


    nerviosismo. También sabía que no era normal que un pícaro fuera llevado a lugares.


    “Pero vas a volver, ?verdad?” dice, y vi sangre correr de su rostro. Volvió a mirar mi ropa.


    “Sí, traeré de vuelta, Abbie”, dijo el Rey, y e se enderezó al instante, dejándome ir. E se inclina


    ante él antes de mirar entre nosotros. Sentí su pecho presionar contra mi espalda mientras su mano


    rozaba mi costado.


    “Es hora de irse”, dice, poniendo su mano en mi cadera. Los ojos de Abbie senzan a su mano antes


    de ir a mía. El Rey me aleja de e.


    “Te amo”, suelta Abbie, y el Rey se detiene cuando miro. Escapo de su agarre y rápidamente


    abrazo. Beso su meji y e me aprieta más fuerte.


    —Yo también te amo —le susurro. No me importaba si me rega?aban o incluso me


    azotaban. Necesitaba ese último abrazo en caso de que resultara ser el último de e.


    “Mucho, más que mi vida”, susurra Abbie en mi oído con voz entrecortada.


    “Más que mi vida”, le susurro antes de deja ir. Las cejas del Rey se fruncieron cuando me acerqué a


    él antes de agarrar mi mano, tirando de mí hacia donde esperaban Damian y rice. Solo que ahora


    también había una maleta a sudo. Fui a agarrarlo cuando el guardia que normalmente estaba


    apostado arriba lo hizo. Asiente con cabeza hacia mí y miro al Rey, pero sigue caminando pors


    puertas de doble arco, arrastrándome con él.


    Realmente esperaba que el viaje no fuerargo, o tal vez una estación de servicio estaba en


    camino. Realmente necesitaba orinar. Se detuvo junto a limusina y el conductor abrió puerta. Volví


    a mirar hacia el castillo mientras él haba con el conductor y dos hombres, uno de cada uno de los


    autos negros estacionados cerca.


    Ester camina por el costado del castillo con una canasta de manzanas. Esedo del castillo estaba lleno


    de árboles frutales; los árboles corrían a lorgo de línea de va por eldo del castillo. E


    también deja de verme y me mira. No entendí su problema; No le había hecho nada, pero e siempre


    fue desagradable. E entra rápidamente y vuelvo a mirar al Rey solo para ver a Beta


    observándome. Mira figura de Ester que se retira antes de volver a mirarme a mí. Dejo caer mirada


    antes de juntars piernas.


    ?Por qué no pedí usar el ba?o cuando haba con Abbie? Sabía que tendría que preguntar. Solo


    esperaba no enojar al Rey, o tal vez se iría sin mí. Entonces podría quedarme con Abbie, aunque ese


    pensamiento me molestó por alguna razón.


    Fui a dirigirme a él antes de conformarme con tocarle el brazo, sabiendo que si usaba su título, se


    enojaría, pero tampoco me atreví a decirlo con tanta gente escuchando. El rey se detuvo y yo me moví


    de un pie al otro. Estaba a punto de reventar o mojarme cualquiera de los dos.


    Owned by N?velDrama.Org.


    “Un segundo, amor”, dijo, y me mordí elbio.


    “?Qué ocurre?” pregunta su Beta, y mi rostro se calienta cuando el Rey suelta mi mano para mirar


    algunos mapas que los dos hombres estaban revisando en el capó de limusina.


    “?Hiedra?” pregunta el Beta, acercándose a mí.


    —Necesito orinar —susurré.


    “?Por qué no usaste el ba?o?” preguntó antes de suspirar.


    “Sigue”, dice, y menzo de regreso al castillo. Corrí al ba?o de servicio. Debo haber parecido una loca


    corriendo por los pasillos. Corriendo hacia el establo, me arranqué los pantalones. Maldije tenerlos


    puestos. No solo me estaban haciendo un calzoncillo, sino que casi me orino mientras trataba de


    quitármelos. Cuando terminé, tiré de cadena del inodoro, sintiéndome más ligera ahora que mi vejiga


    no me estaba gritando. Abro puerta, salgo paravarmes manos y encuentro a Ester apoyada


    contra elvabo.
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)