17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > La Licantropa Luna Perdida > Chapter 21

Chapter 21

    Chapter 21


    “La reina Tatiana y el rey Garret”, pregunté. No tenía idea de por qué lo dije, pero tenía un vago


    recuerdo de haber escuchado a mi madre mencionar esos nombres antes de que mataran. De hecho,


    e lo gritó. Lo grité con tanto odio que debe haberse quedado conmigo.


    “Me sorprende que conozcas esos nombres. Solo habrías sido un ni?o peque?o”, dijo el Rey,


    observándome nuevamente.


    “Recuerdo haber escuchado los nombres, es ahí donde estás-” Pregunté antes de cerrar boca y


    maldecirme mentalmente. Tranqu, Ivy, al Rey no se le cuestiona, me recordé, pero él dijo que podía


    hacer preguntas, pero los viejos hábitos me hacían cuestionar cada peque?a cosa, si era o no un truco,


    o si lo estaba usandoo una forma de encuentra algo por lo que castigarme.


    “?Por qué haces eso? Vas a decir algo, luego paras —me pregunta antes de rodar y tirar de mí con


    él. Mi estómago dio un vuelco cuando tiró de mí para sentarme a horcajadas sobre su regazo mientras


    se apoyaba en cabecera de cama. Esta nueva posición era aún más incómoda que anterior ya


    que me ponía rígida. Mis manos agarraron torpemente mis muslos mientras me sentaba, queriendo


    bajarme de él.


    This content provided by N(o)velDrama].[Org.


    El Rey agarró mis manos y traté de soltarme cuando colocó ambas sobre su pecho desnudo. Su piel


    estaba caliente bajo mis palmas, y podía sentir su corazóntiendo constantemente en su pecho


    mientras el mío farfuba y quería liberarse de mi cuerpo.


    “?Nunca respondiste?” Dijo el Rey, haciéndome recordar su pregunta.


    “?Por qué te detienes cuando quieres saber algo? El conocimiento es ve. Deberías hacer


    preguntas. ?De qué otra manera aprenderíass respuestas? Me gusta cuando has, quiero saber


    todo de ti. Te encuentro fascinante,” ?Yo fascinante? ?Cómo podría? Lo único que pudo aprender de mí


    fue cambiar sus sábanas y dor sus toaso a él le gustan. No había absolutamente nada


    extraordinario en mí que él pudiera querer saber.


    “Y para responder a tu pregunta, sí, voy a ir ma?ana, pero me gustaría que vinieras conmigo, ?te


    gustaría venir?”


    “?Puedo dejar el castillo?”


    “Bajo guardia, pero sí, puedes irte”. ?Por qué necesitaría un guardia? Me preguntaba, pero idea de


    irme me emocionaba.


    “?Puede venir Abbie?”


    “E puede, pero quiero pasar tiempo contigo, pero si te sientes más cómodo con su visita, puedo


    arrerlo”.


    “?Por qué?” soltéo un idiota. No tenía sentido por qué querría pasar tiempo con su sirviente. fue


    raro El Rey sonríe, y no creo haberlo visto sonreír tantoo esta noche.


    “Entonces puedes decir lo que piensas y eres capaz de hacers preguntas correctas”, se rió entre


    dientes cuando sus manos aterrizaron en mis muslos. Pasó sus manos hasta el vértice de mis piernas


    cuando me golpeó. Miré mis piernas desnudas. La vergüenza se apoderó de mí. ?Adónde fueron mis


    pantalones? Traté de tirar de mi camisa de gran tama?o hacia abajo cuando me di cuenta de que era


    una des suyas.


    “Mi rey”, le pregunto, tirando del cuello de camisa que llevaba puesta.


    “Mmm”, respondió, sus ojos en sus manos mientras empujaba el dodillo de su camisa más arriba,


    revndo mis bragas de algodón debajo de e.


    “Te cambié de ropa; Prefiero que huso yo”, responde a pregunta que necesitaba


    saber. Tragué.


    “No te vieron; Hice que se dieran vuelta —murmura, pero sus ojos seguían observando sus manos


    cuando se deslizaron hasta mis caderas, sus pulgares rozaron mis bragas y contuvo el aliento.


    No quiero que duermas más en esa habitación. Te quedarás conmigo. Haré que traigan sus cosas aquí


    ma?ana cuando nos hayamos ido”. Sin embargo, todavía estaba atascado en pregunta de por qué.


    Sus ojos se varon en mí. “?Quieres saber por qué? Debe ser confuso”, asentí con cabeza.


    “Nunca he querido a nadieo te he querido a ti, y no puedo dormir mucho contigo tan lejos; Te quiero


    cerca,”


    “Pero se?or, soy su esvo”, hablo lentamente, esperando que se asiente.


    “Y yo soy el Rey, nadie se atrevería a cuestionar mis intenciones, Ivy”


    “Cuáles son tus intenciones,”


    “?Qué crees que son?” preguntó a cambio. Bueno, si lo supiera, no estaría preguntando.


    “Ha libremente, Ivy. Estás a salvo conmigo”, me pregunté brevemente si debería decirlo, pero él


    seguía diciéndome que podía preguntar, y el ardiente deseo de saber estaba empezando a


    molestarme. ?Qué era lo peor que podía hacer, matarme? Al menos me moriría sabiendo.


    “?Tienes un fetiche pícaro?” Yo pregunté. Susbios se estiraron en una sonrisa antes de reírse. Todo


    su cuerpo se movió debajo de mío si no pudiera contener risa por lo que le pregunté.


    —No tengo un fetiche de Rogue, Ivy. Yo tampocoo personas. No estoy tratando de tener sexo


    contigo, aunque no diría que no si quisieras, y ya no quiero que seas mi esvo. ?Ara eso alguna de


    tus extra?as preguntas, o hay más? Se rió de nuevo.


    “?Y qué es un fetiche cana? ?De dónde has oído eso?” preguntó. Mi cara se calienta ante su


    pregunta. No pensé que tendría que explicárselo. ?No debería saberlo?


    “Um, en el orfanato,”


    “?En el orfanato? ?Por quién?” preguntó su humor decayendo abruptamente.


    “El jardinero, Abbie y yo lo escuchamos decir que tenía un fetiche por los pícaros, que le gustaba que


    pudiera hacer lo que quisiera con ellos y que a nadie le importaría, esperaba que vendieran a Abbie


    para poderpra”.


    “él dijo frente a ustedes dos,”


    “No, se suponía que no debíamos estar escuchando”, me rasqué el cuello y traté de bajarme de él, pero


    sus manos se movieron a mis muslos y me mantuvieron en mi lugar.


    “Cuando justo antes de que te vi,” niego con cabeza.


    “No, cuando tenía 12 a?os. No entendíamos lo que quería decir, no hasta que Abbie le preguntó a una


    des ni?as mayores”, gru?ó el Rey enojado y sus ojos parpadearon.


    “Los ni?os están fuera de los límites, odio cómo tratan a los pícaros”, gru?ó, haciéndome saltar. Aunque


    sus pbras me confundieron, ?no fue él quien hizos leyes?
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)