Capítulo 24
Valen miró alrededor de mi oficina, solía ser el departamento de Vrie, pero lo convertimos en espacio
de oficina. Me resultó difícil venir aquí antes. Los recuerdos siempre traían angustia, así que lo
renovamos y ahora el lugar no me perseguía.
Sin embargo, ver a Valen parado aquí en lo que solía ser su hogar me llenó de tristeza. E amaba a su
hijo, y aquí estaba él sin saber que este lugar, el Hotel, pertenecía a mujer que lo había dado a
luz. ?Qué tipo de hombre sería él si e tuviera oportunidad de criarlo?,
me pregunté.
Lo observo durante unos segundos y se detiene en estantería antes de reorganiza. Mis cejas se
fruncen mientras lo veo enderezar los adornos alineándolos; una cosa era ver a mi hijo hacer cosas
raraso esa, pero ?un hombre adulto? Su movimiento fue extra?o mientras reorganizaba los libros
en orden alfabético en el estante de abajo. Sin embargo, el TOC no era una probabilidad genética, por
lo que
tenía que ser una coincidencia.
“?Por qué estás aquí? No esperaba que pasaras por aquí —le digo recordando su amenaza de
volver ma?ana, pero aquí estaba.
“No necesito una razón. Soy el due?o de Ciudad, ?o lo olvidaste? Pongo los ojos en nco. Típico
Alfa, pensando que el mundo les debe que se nos permita estar en su presencia.
Deja de mirar a su alrededor y me doy cuenta de foto de Vrian en mi escritorio y borro
rápidamente, colocánd en el cajón justo cuando se gira para mirarme. Mi puerta se abre y entra
secretaria nocturna.
IU
S
“?Café?” Emily pregunta, sus ojos marrones brindo. Era una mujer alegre aunque ordinariamente
tímida. A pesar de eso, Emily ha durado más tiempo en el turno de noche en el vestíbulo. Su hijo tenía
siete a?os y e vivía enuna de Rogue, donde trabajaba de noche para mantener a su hijo. Sin
embargo, e hace su café desde cero, y es terrible, e misma cultiva los granos, y después de pasar
por su casa cuando conocí y le ofrecí el trabajo, me negué a tomar una s taza, siempre trayendo
mía. “No, esto no tomará”,
“Sí, por favor”, Valen me interrumpe, y lo miro. Emily se demora un segundo y yo asiento hacia
e. Valen sonríe triunfalmente cuando me rindo, pero broma era para él si pensaba que disfrutaría lo
que e le prepararía.
“Ahora, si tan solo cedieras tan fácilmente al vínculo de pareja”,
“No está sucediendo, no necesito ni quiero una pareja”, le digo, y él reso antes de sacar si al otro
lado de mi cama. escritorio. Se inclina hacia atrás, cruza los brazos sobre el pecho y me observa. Luché
contra un escalofrío mientras mis ojos recorrieron su cuerpo musculoso.
“?Y por qué es eso? ?Qué tienes contra mí? Soy tupa?ero, Everly. No hay escapatoria de mí, pero
?por qué querrías hacerlo? Soy un Alfa. ?Qué se de pícaro eres? La mayoría de los pícaros me
estarían rogando que sea supa?ero —dice, y me burlo.
“No cuando sigues viniendo. No, no hay forma de escapar de ti. ?Necesito involucrar as autoridades,
decirles que tengo un acosador?”
Material ? N?velDrama.Org.
“Dígales lo que quiere. Como Alfa, y el más influyente de Ciudad, tengo todo el derecho de obligarte a
completar el vínculo, y no hay nada de lo que no puedaprar, incluso si hubiera un problema,
“Y aquí estaba yo”. pensando; Tengo todo el derecho a rechazarte —repliqué. Valen gru?e y puerta
se abre.
Emily regresa, sin darse cuenta de discusión en que entró,pletamente ajena a tensión en
habitación. E coloca el café en mi escritorio en silencio mientras Valen y yo nos miramos.
E vuelve a salir y Valen aprieta los dientes antes de mirar alrededor de habitación.
“?Por qué, por qué querrías rechazar a tu pareja?” pregunta antes de levantarse de su asiento. Mira a
su alrededor de nuevo. Apretó mandíb con fuerza antes de volverse para mirars tazas en mi
escritorio. Pongo los ojos en nco, reconociendo esa mirada, y decido probar mi teoría. No puede ser
genético, seguramente; no es posible. wishnovel
“Tengo mis razones”, le digo; Antes de abrir el cajón debajo de mi escritorio, saqué dos posavasos que
guardaba aquí para cuando Vrian bajaba de vez en cuando.
Valen deja escapar un suspiro y le entrego uno. Rápidamente coloca su taza sobre él y vuelve a tomar
asiento.
“?Y cuáles son esas razones?” Preguntao si no acabara de tener un semi-derrame en una monta?a
rusa.
1
“?Qué?” —pregunto, mirándolo, distraída por su mera presencia. No me gustaba mucho forma en que
me sentía a su alrededor.
“Tus razones, ?seguramente no juzgarías a alguien solo por lo que está en los medios?” repite,
sacándome de mis pensamientos.
“Conocer mis razones no cambiará mi decisión”, “Tampoco cambiará mía”, gru?e Valen.
“Bueno, gran cha”, le digo poniéndome de pie cuando siento su aura correr sobre mí.
“Siéntate. No me despedirás tan fácilmente —dice con firmeza, y mi trasero golpea si con
fuerza. Valen muerde el interior de su meji y lo miro.
“No tiene sentido, deberías ser capaz de resistirme, pero no peleaste en absoluto”, dice inclinando el
suyo hacia undo y mirándome.
“Soy un pícaro”
“Sí, pero también mi pareja. Deberías tener algún tipo de resistencia hacia mí”, dice más para sí mismo
que para mí. Estaba meditando sus pbras. no agrego nada; No tengo resistencia porque mi lobo es
débil, gracias al hombre sentado frente a mí.
“He sido amable, Everly”,
“Lo eres, y te odiaré para siempre”, me burlo de él y él se aleja.
“?Hacer lo?” él pide.
“Sabes qué, sigues diciéndome que tienes todo el derecho, me obligas y haré que te
arrepientas”, Valen alcanza su café, y sofoco una risa mordiéndome lengua mientras miro taza. en
su mano. Quiere actuaro una mierda molesta; él puede beberlo entonces. Tal vez debería decirle,
pero yo
Aparto ese pensamiento rápidamente mientras miro al Alfa, quien parece pensar que es un regalo de
Dios paras mujeres.
“Puedo tener el derecho de forzarte, eso no significa que esté de acuerdo con eso o lo haré. No soy un
monstruo, pero tampoco esperaré por siempre. Un hombre de mi estatus no puede esperar a que un
cana tome una decisión”, dice antes de tomar un sorbo. Sus mejis se hinchan y se atraganta,
tapándose boca con mano hasta que vuelve a vomitar antes de volver a escupi en taza.
“Dios mío, ?qué es eso? Tiene un sabor espantoso”, dice. Me río por mirada en su rostro, y él levanta
una ceja hacia mí.
“?Le das esa mierda a tus invitados?”
Me río y miro mi taza intacta. Me deja otro ataque de risa.
“Definitivamente no; está reservado solo para Alfas engreídos —resoplé, ahogándome en mi risa. Valen
mira mi taza llena.
“?Qué?”
“E cultiva los frijoles e misma”,
“Bueno, e no es un pulgar verde, sabía a mierda, ninguna cantidad de azúcar haría que ese sabor
fuera decente”, reso antes de estremecerse. Yo estaba en un ataque de risa
mientras él continuaba mirándomeo si estuviera trastornada.
“?Que es tan gracioso?”
“E fertiliza nta con sus propios desechos” Me agarro el estómago ante mirada en su rostro
horrorizado.
“?E hace qué?” Dice, indignado, poniéndose de pie.
“Estás mintiendo. Será mejor que estés mintiendo, Everly. Niego con cabeza y me muerdo losbios
para evitar reírme.
“La próxima vez que rechace el fideiso del café, tengo mis razones. A nadie le gusta más el café
que a mí —le digo. Valen palidece un poco, y de repente me siento mal por dejarlo beber. él lo superará.
Todos sabían que nunca debían beber el café de Emily ni nada que e trajera de casa, para el
caso. Dulce mujer, pero puede ser extra?a y cree que todo es recible.
“Vamos entonces,” le digo, poniéndome de pie.
“No puedo creer que me dejes beber eso”, dice bruscamente, siguiéndome fuera de mi oficina a
peque?a
cocina.
“?Cómo estuvo el café?” Emily pregunta en el camino pasado.
—Valen lo disfrutó —le digo, y él gru?e detrás de mí, solo lo suficientemente fuerte para que lo
escuche. Emily sonríeo si acabara de recibir el mejor cumplido.
“Cultivo los frijoles yo misma”, dice con orgullo. Las manos de Valen se aprietan a los costados y asiente
rígidamente, dándole una sonrisa que parece afligida. Lo empujo hacia el peque?o vestíbulo y dentro de
la cocina. Valen cierra puerta detrás de él.
“Si me vas a dar deer más mierda, no me interesa”, dice antes de ver el fregadero y correr hacia
él. Se enjuaga boca en el grifo antes de secarses manos con un pa?o de cocina. Rebuscando en
nevera peque?a, saco dos refrescos.
“No está hecho de los desechos de nadie, ?verdad?” me espeta,
“No”, le digo, rompiendo el mío y tomando un sorbo. Valen hace lo mismo, bebiendo mitad deta
de una s vez antes de mirar a su alrededor, y pongo los ojos en nco, alcanzando su cabeza a su
lado en busca de un posavasos. Su mano se mueve a mi cadera, y lo miro, pero él me sonríe.
—Manos fuera —le escupo, solo para que él me acerque más justo cuando agarro los posavasos del
estante.