Capítulo 13
valen punto de vista
2 meses después
Sus manos seguían ara?ando mi ropa mientras tropezábamos con mi habitación. Sus dedos
jugueteando con mis botones y susbiosmiendo y chupando mi cuelloo una sanguiju. ?Por
qué me repugna el toque de cada mujer? La observo mientras se quita el vestido por cabeza antes de
darle un empujón que hace que sus rodis golpeen cama. E cae hacia atrás, y tuve que luchar
contra el impulso de reír mientras sus brazos se agitaban. ?Sí, eso fue sexy, no!
Quitándome los pantalones, me subo a cama y le arrancos bragas. E chi por el escozor del
encaje, pero no podría importarme menos. Necesitaba quemar mi ira. Alpha John una vez más me puso
de mal humor esta noche. Pero ya me estaba arrepintiendo de haber traído a esta tonta a casa cuando
me metí entre sus piernas, separánds. Quería que me tocara lo menos posible, pero sus manos me
acariciaban. Ah, acabemos con esto. Estaba mutndo cada centímetro de mí, envolviendo su cuerpo a
mi alrededoro un maldito pulpo y tratando de chuparme carao una sanguiju.
Miré mi pene, maldiciéndolo por lo bajo y deseando que el bastardo trabajara. Esto se estaba volviendo
vergonzoso. Iba a ser conocidao po flácida Alfa. ?Por qué diablos estaba teniendo este
problema? Nunca en todos mis a?os he sufrido de disfunción eréctil. ?Lo rompí? ?Qué diablos estaba
pasando conmigo últimamente? Pensé que tal vez estaba demasiado borracho primera vez, pero han
pasado dos meses y todavía no puedo levantarme.
“?Bebe que está mal?” La pieza rubia que recogí del club me lloriquea. Sentí ganas de decirle que era
e aferrándose a mí y tocándome con sus patas sucias. Las malditas prostitutas siempre están encima
de mí, pero últimamente no he tenido ningún interés ens mujeres. F * ck, por favor, no me digas que
me voy a emparejar con un hombre; es demasiado tarde para cambiar repentinamente de
bando; Maldigo mentalmente mi po rota. Ya no hacen nada por mí. Y su lloriqueoenzaba a
irritarme.
“?Quieres carte? Mejor aún, ?lárgate!”. Le digo, molesto. No sé si estaba molesto por mi pene roto o
por su voz nasal quejumbrosa. Debería haberlo pensado mejor antes de conectarme con un Omega,
talesplementos, pero e tiene buenas tetas. Lástima que su personalidad fuera tan interesante
como ver cómo se seca pintura.
“?No me escuchaste? Vete a m*erda —le espeto. E salta de mi cama, agarra su ropa y sale
corriendo. Sus ojos están muy abiertos y llenos de lágrimas. ? A mierda con e ! Cuando se abre
puerta de mi ba?o, me dejo caer en mi cama y mi Beta, Marcus, entra.
“Hombre, necesitas echar un polvo. No has sido más que un imbécil desde que esa pelirroja estuvo
aquí.
“?Qué pelirrojo?” —pregunto, tirando manta para cubrirme.
“Sabes noche en que echaste a esa chica rebelde de aquí”, dice, y trato de recordar esa noche. De
hecho, esa fue última vez que tuve sexo con éxito.
Cualquier otro intento ha sido un fracaso. Me apoyo en mi codo.
“Creo que esa perra me dio una enfermedad”, le digo. “?Eh, chica rebelde?”
“No, pelirroja, esa perra me rompió verga”, espeté, molesta. Marcus se ríe, sacudiendo cabeza.
“Bueno, hazte prueba o algo así, porque si no tienes sexo pronto, estoy pensando seriamente en
dejar de ser tu Beta”, dice Marcus, y arrugo cara ante idea. De ninguna manera iba a meterme
nada en mi pene. Marcus se da vuelta para irse cuando me doy cuenta de cómo está vestido. Todo
arredoo si estuviera a punto de tener una cita. Dándole un vistazo. Era un hombre bien parecido,
supongo. Obtiene tanto co?oo yo. El alivio me inunda cuando mi pene permanece muerto,
definitivamente no es gay. Solo significa que esa perra me dio algo.
“?A dónde vas?”
Material ? of N?velDrama.Org.
“Tengo una cita porque mi pene todavía funciona, así que neo usarlo”, me anuncia. Le gru?o,
despidiéndolo. Marcus se ríe y se va; Observo mientras sale de mi habitación antes de levantarse.
Me meto en ducha tratando de quitarme el enfado, mis pensamientos se alejan de reunión de Alpha
hace un a?o. Era una fiesta de disfraces; estaba vestida con un traje de hada y cubierta de brillo. Su
máscara cubría mayor parte de su rostro, pero tenía ojos gris azdos ybios carnosos y
carnosos. Me sentí atraído por e en el momento en que entró en pista de baile, forma en que sus
caderas se movían, y babao si no tuviera ninguna preocupación en el mundo.
Yo erao una poli para una ma, y ambos fuimos aniqudos. Ojalá supiera el nombre de
mujer o de qué manada era para localiza. No he podido olvida por alguna razón. E siempre
aparecía al azar en mi cabeza, y forma en que se veía montando mi po y forma en que sus tetas
perfectas rebotaban sobre mí. Desearía que se hubiera quitado máscara para imagina mejor, pero
me desperté y me di cuenta de que se había ido. E desapareció, y yo no tenía nada con lo que
continuar.
Molesto era un eufemismo. Por lo general, yo era el que corría por ma?ana antes de que se
despertaran, pero esa mujer ya se había ido cuando me desperté, solo el olor leve y persistente.
Me desperté con Marcus sentado en peque?a mesa bebiendo café y sonriéndome. “Cenicienta se
escapó esta ma?ana luciendo bastante culpable. Parece que alguien finalmente le hizo una trampa al
Alfa malo”, Marcus se burló de mí y luego se echó a reír, pensando que era divertido. La única mujer
que realmente quería conocer se me escapó.
Solo pensar en e hizo que mi pene cobrara vida al instante. Gimo, mirando hacia abajo a mi erión.
“Ahora decides trabajar”, gru?í, molesto.
Salgo, me envuelvo una toa antes de murmurar y regresar a mi habitación. Se me escapa un gru?ido
cuando veo al Omega tirado en mi cama. ? Maldito Marcus ! Debe habe enviado de vuelta
aquí. Mirando hacia abajo, todavía era difícil. Me encojo de hombros. Solo pensaré en mi hada
misteriosa.
“?Cuál es tu nombre?” Le pregunto, y e me mirao si le acabara de proponer, maldito
Omega. Pedí su nombre, no su mano en matrimonio.
“Tatum”, me dice mientras arrastra los pies hacia el final de mi cama con demasiada ansiedad.
“Bueno, Tatum, tienes dos segundos para empezar a chuparme po orgarte”, le digo.
E cae de rodis frente a mí. Sus manos alcanzan mi pene, y envuelve su mano alrededor de él antes
de envolver susbios alrededor de punta. Agarro su cabello antes de empujarlo en su cálida boca
húmeda. Cierro los ojos, negándome a mirar hacia abajo, sabiendo que en el momento en que lo haga,
todo terminará y volveré a quedar flido. En cambio, empujé dentro de su boca, pensando en mi hada