<b>Capítulo </b><b>266 </b>
Ese tipo tan amigable realmente no parecía mi jefe, era más bieno un amigo.
Le devolví sonrisa, punque mis ojos estaban fijos en Victor, le pregunté a Jorge: “Parece que tienes mucho de qué har con él, es primera vez que veo a alguien salir aer con el jefe justo después <b>de </b>una entrevista.”
Dije <b>eso </b>porque Pablo había investigado a persona detrás de Victor, el tal Olivera Y mis sospechas volvian a aflorar.
“Else?or Sierra me invito aer para conocerme mejor, después de todo… Jorge hizo una pausa. “Un srio anual de tres millones no es una peque?a suma
Me quedé impactada, ?tanto ganaria? Nunca pensé que Jorge vallera tanto.
?Qué, crees que no lo valgo?” Preguntó directamente.
Solo esbocé una sonrisa forzada y le dije: “No es eso.”
Luego le pregunté: ?Cuánto ganabas en tu empresa anterior?”
“Treinta mil al mes.” La respuesta de Jorge me hizo fruncit el ce?o, Victor le estaba pagando diez veces mrs.
“El se?or Sierra… tiene coraje,” ante esa mirada de Jorge que decía que no le valia, solo pude decir eso.
“Fui yo quien lo propuso, tampoco pensé que el se?or Sierra aceptaria.” Jorge me explicó.
Solté una risita nerviosa diciéndole: “El se?or Sierra está realmente desesperado por talento.”
Después no pude evitar expresar mi admiración: “Jorge, tú sí que sabes pedir.”
Incluso en Chispa Global, esos srios de nivel de vicepresidente apenas alcanzaban esa cifra.
“Mi valor está ahí, además, necesito ganar dinero para casarme.” La segunda parte de suentario hizo que me sonrojara. Tosi un poco, evitando seguir ese tema, y rápidamente puse en marcha el auto preguntándole: “?A dónde <b>vas</b><b>? </b>Te llevo.”
“?Y tú?” Me contra preguntó.
“Después de dejarte, vuelvo a empresa.”
Jorge dijo: “El se?or Sierra dijo que te diera medio día libre, para que pasáramos un rato juntos.
Sonrei sorprendida. El se?or Sierra es tanprensivo?”
“Puedes preguntarle, ?por qué mentiría yo sobre algo así?<b>” </b>Justo después de decir eso, mi teléfono vibro, efectivamente era un mensaje de Victor dándome el medio día libre.
No pude evitar sonreír resignada mientras le decía: “Jorge, definitivamente no eres ordinario, aún sin haber sido contratado ya tienes al jefe dándote luz verde, ?seguro que tú y el se?or Sierra no son amigos o… socios de empresa?”
Jorge no dijo nada<b>, </b>solo me miraba, <b><i>y </i></b>yo lo miré fijamente a él, unos segundos después me negué a mí misma, pero siempre sentí que Víctor era demasiado amigable con Jorge, sumado <b>a </b>Olivera detrás de Victor. Así que dejé vr mi imaginación: “Jorge, ?no tendrás hermanos o hermanas<b>? </b><b>?</b>Quizás un hermano o hermana tuyo es muy <b>rico</b><b>?</b>”
Tengo una s hermana, Lilia.”
Hice una mueca y le pregunté: “?Entonces no tienes algún hermano o hermana con el mismo apellido que sea bastante rico?”
Tengo, pero todos tienen condiciones promedio, son trabajadoresunes, no tienen nada que ver con <b>ser </b>ricos. La respuesta de Jorge me dejó sin más preguntas.
Quizás solo fue una coincidencia. Me di cuenta de lo sospechosa que era, por <b>un </b>contrato empecé <b>a </b>dudar de Ricardo, por tener a Oliverao inversor, empecé <b>a </b>sospechar de Jorge. ?Ay! Ni yo me aguantaba.
“?Has estado en unaisaría<b>?</b>” Jorge de repente habló.
También negué instintivamente: “No.”
Siempre fui obediente <b>y </b>bienportada, ?cómo iba a haber estado en unaisaría?
Pero en el siguiente segundo preguntó: “?Entonces qué pasa con eso de ser un pervertido?”