Capítulo <b>245 </b>
Mi corazóntia a mil por hora… Fui yo quien tomó iniciativa, tratando de seducirlo, de probarlo. Pero cuando él realmente respondió, me acobardé. Mi respiración se aceleró e intenté har: “Jorge, tú
El dio un paso hacia adnte, haciendo ques pbras que tenía en punta de lengua se quedaran atascadas y yo, instintivamente, retrocedí para evitarlo. Ese juego de acercamientos y alejamientos hizo que él finalmente entrara a casa, dejándome acorrda junto al zapatero, ambos sosteníamos aún una taza de atole. Había <b>que </b>reconocer su habilidad, que entre ese tira y afloja, ni una gota del contenido del recipiente se derramo. Mi corazóntia tan fuerte que casi rompe mi pecho… Jorge no decia nada, simplemente se me quedaba mirando de esa manera tan intensa. Yo ya no podia mirarlo más, llenandome de arrepentimiento por haberlo provocado.
Virginia fue quien me incitó, pero también me advirtió que los hombres no podían resistirse a sedión. En un momento de locura,etí una tontería. Pero ya estaba hecho, ymentarse no servia de nada. Todo lo que podía hacer era forzarme a mantener calma, porque solo asi podría enfrentarme a Jorge. Podía ver que estaba inquieto y ramente había sido estimdo por mi. Pero estaba tratando de contenerse, de resistir. La vena palpitante en su frente era mejor prueba de ello.
“Ya que me trajiste el atole, puedes irte.” Dije esa frase conteniendo respiración.
Jorge no se movió y tampoco respondió.
*Jor…
“Cami…”
Me interrumpió con una voz ronca,o una pluma acariciando mi corazón. Solo senti que todos mis nervios estaban al borde del cpso e incluso mi cuerpoenzó a sentir una sensación indescriptible.
“?Eh?” Mi voz también tembló. Temba de una manera seductora, rápidamente mordi misbios, temerosa de hacer otro sonido. Nunca pensé que yo también pudiera mostrar esedo, era demasiado vergonzoso.
La garganta de Jorge también se movió rápidamente bajo mi mirada, y al siguiente segundo, colocó su otra mano en mi cabeza, presionánd contra su pecho, con su voz ronca en mi oido: “No hables.”
?Eh?
“No te muevas, ni hables.” Su voz era aún más profunda y grave: “Temo… no poderme
contener.”
Mis ojos se agrandaron, <b>?</b>estaba insinuando lo que yo creía?
<b>“</b><b>No </b>te muevas, sé obediente.” Mientras acariciaba mi cabello, evitando que me moviera, pero él mismo se movía, abrazándome aún más fuerte.
Solo llevaba puesto un delgado camisón de seda, y él, una ligera camiseta, delgada t apenas podia detener el calor intenso de nuestros cuerpos… No era Virginia, no sabía de medicina, no había estudiado el cuerpo humano ni fisiología, pero sabía que los nervios de mi cuerpo estaban excitados. mando por algo. A pesar de tener más de veinte a?os, madura en cuerpo y mente, nunca había sido “tomada“. Esa sensación de vacio, queriendo ser llenada, me ponía nerviosa. Y podía decir que Jorge tampoco estaba mejor que yo, su aceleradotido, su respiración, y alta temperatura de su cuerpo, todo indicaba deseo. Yo le atraía. Pero él no tomaba ión, ?qué significaba eso? Restrión, contención, oo diría Virginia, que el amor no era suficienteo para no tocarme, o tenía miedo de tener que responsabilizarse si lo hacía? No me rendía, aún queria probat, buscando una respuesta.