Capítulo <b>238 </b>
Se me apretó garganta, dorge queria que los tres nos subiéramos en una misma cabina de observación? Justo cuando iba a decir algo, Jorge ya había tomado mi mano,
pero nos dirigimos hacia otra cabina
“No se subirán en esta? La voz de Sergio resonó.
“No seria cómodo Dijo Jorge mientras me subia en brazos.
Entró y cerró puerta de cabina. A través del cristal de cabina, vi cara de Sergio volverse pálida y sus ojos parecian escupir fuego. Finalmente, se enfadó.
“?Fue a propósito?” Miré a Jorge.
“Si” Admitió Jorge con confianza y me explicó: “No queríapartir cabina con él.” Su manera de decirlo fue arrogante, orgullosa y un poco infantil. No pude evitar reírme. Ha que decir que Jorge era un hombre de muchas facetas: el hombre frio y duro era él, el hombre cálido y atento era él, y en aquel momento el adorable e infantil también era él.
Jorge.” Lo mé.
“?Si?” Sus ojos briban de manera especial bajo luz.
“Eres muy lindo.” Dije justo cuando música del carruselenzó a sonar. Qué mal
momento.
“?Qué?” Jorge no sabía si no había escuchado bien o simplemente no aceptaba mi cumplido.
Me rei y no repeti lo dicho, en cambio, me puse a mirars luces afuera. A medida que rueda de fortuna subia, todo el parque de diversiones se veia a vista de pájaro. Vi el carrusel, vi monta?a rusa, vi los toboganes de agua, vi todo el parque encogiéndose bajo mi mirada, y también vi los rascacielos y vida cotidiana que rodeaba el parque. Con el cambio brinte de luces, mi vista fue atraída de nuevo hacia el parque. El paisaje interior del parque era para disfrutar, el paisaje exterior era para admirarlo, y esas brintes luces eran el alma del parque, asío estre más brinte de San José del Cabo.
Así que ese parque no era solo un lugar de entretenimientoún, sino también un nuevo simbolo de San José del Cabo.
“Cami, te regalo esto, ?te gusta?”
De repente, resonó en mis oídos voz de Sergio cuando me mostró el n del parque por primera vez.
Fue ese momento el <b>que </b>me hizo creer que me amaba, De lo contrario, ?cómo sabria que
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so?aba con un parque de diversiones, un sue?o que también nos conectaba a mi padre <b>y </b>a mí? Sergio hizo realidad ese sue?o, solo que el sue?o terminó antes de lo esperado.
Las luces cambiaban sin cesar, cada color tenja su significado único, el azul representaba un amor profundoo el mar, el rojo simbolizaba prosperidad, y el morado significaba profundidad y persistencia…
Cuando se solicitó el dise?o des luces del parque, hubo varias empresaspitiendo, y fui yo quien finalmente eligió empresa de Jorge.
En aquel momento, viendo esos cambios de color intercdos, supe que cuando decidi sobre esas luces, el destino de Jorge y el mío ya habíaenzado a girar. Volteé a verlo justo cuando rueda de fortuna aún subía, llegando a su punto más alto.
“?Conoces leyenda de rueda de fortuna?” Jorge alzó vista hacia el cielo
estredo y me preguntó en voz baja.
Presioné misbios y dije: “No conozco leyenda, solo sé que si pides un deseo cuando rueda de fortuna llega a su punto más alto, se cumplirá.”
“?Quieres pedir un deseo?” Jorge me miró.
En ese momento, sus ojos briban intensamente,o sis estres del cielo nocturno hubieran caído en ellos. Pensé por dos segundos y negué con cabeza: “No, no lo haré.”
“?Por qué?”
Sonrei amargamente: “Porque no se cumplirá.”
Cuando era ni?a y celebraba mis cumplea?os, siempre pedía un deseo: que mis padres me amaran para siempre y que siempre estuviéramos juntos. Pero el destino cruelmente se los llevó.
“Pide uno, yo te ayudaré a cumplirlo.” Dijo Jorge, moviéndose detrás de mí y cubriendo mis ojos con sus manos.