<b>Capítulo </b><b>209 </b>
<b>No </b>tenía Ideal” Jorge me respondió con tres pbras muy decidido.
<b>Pero </b><b>yo </b>me ref: “?Vienes a tocar a puerta sin saber?”
Jorge guardós verduras que acababa de cortar en un to para usas más tarde: “La se?ora del piso de abajo me lo dijo, dijo que mi novia había
vuelto.”
Me quedé pásmada, tomé otro sorbo de agua, admirando elegancia de aquel hombre cocinando, pero en ese momento Jorge se giró hacia mí.
“?Qué estás dudando?” Me preguntó.
Sonreí ligeramente diciéndole: “Dudo… que me estés siguiendo.”
“?Eh?” Frunció el ce?o algo confuso.
“Bromeo, sé que no estás tan desocupado.” Dije y luego regresé a s.
Me terminé de tomar el agua, dejé el vaso yencé a revisar mi teléfono. No pasó mucho tiempo antes de que mis párpados empezaran a pelear entre sí, y poco a poco me quedé dormida. Tuve un sue?o, so?é que el calvo me atrapaba, Mauricio le ordenaba matarme, y justo cuando unarga daga se dirigía hacia mí, me sacudí frenéticamente…
“?M! M, despierta…”
Jorge me despertó, y al abrir los ojos, lo vi mirándome preocupado, mientras sostenía firmemente mi cabeza.
“?Estabas teniendo una pesadi?” Preguntó con voz grave.
Todavía asustada por el sue?o, respiré con dificultad, pero al recordar a ese calvo que emboscó a Jorge, agarré su mano de repente y le dije: “El calvo <b>que </b>te rodeó ese día era gente de Mauricio, yo lo he visto.”
Las arrugas en frente de Jorge se profundizaron: “?Cómo sabes eso<b>?</b><b>” </b>
“Lo vi.” Le contesté, apreté mano que sostenía y luego solté lentamente. “Cam Gámez, este es mi asunto, no te metas, ?entendido?” Su voz era
<b>1/8 </b>
muy seria, incluso severa.
Quería decirle que no estaba tratando de involucrarme en sus asuntos, solo estaba investigando muerte de mi padre y lo encontré sin querer. Pero antes de que pudiera har, Jorge dijo: Mauricio es muy peligroso, no hagas ninguna tontería para tratar con él, ?me escuchas?”
Su actitud me hizo asentir atónita, sin poder decirs pbras que tenía atoradas en garganta. Sus ásperos dedos pasaron por mi frente, secandos gotas de sudor del miedo mientras me decía: “Levántate y bebe un poco de agua, ya podemoser.”
Se levantó para irse, pero lo detuve: “Jorge, tú también ten cuidado.”
?Cómo no iba a saber el peligro que Mauricio representaba? él era un gran cliente depa?ía, y a puerta cerrada, gente haba sobre cómo se hizo rico y cómo creció su imperio en los últimos a?os.
Jorge me miró sosteniendo su mano, y su mirada se suavizó. Movi misbios, y él se inclinó para levantarme y odarme, también me acarició cabeza. Ese gesto, tan protector y tierno, calmó el pánico de mi sue?o<i>. </i>
Jorge volvió a cocina, y al poco tiempo,enzó a servir los tos y el caldo. Tomé un par de sorbos de agua de mesa y me levanté. En ese instante, me senti algo mareada. Enferma desde el día anterior y corriendo de undo a otro investigando, sumado esa pesadi, me sentía
Jorge se dio vuelta y pareció notar que algo <i>no </i>iba bien, preguntó: “?Te sientes mareada?”
Quería fingir que no, pero Jorge ya había ido a sostenerme y me guio hacia el ba?o.
Me dejó entrar y luego salió, advirtiéndome: “Estoy afuera, si necesitas algo, llámame.”
Probablemente pensó que necesitaba usar el ba?o, pero no era asi. Me quedé mirándome en el espejo delvabo, notando mi tez pálida y poco saludable, incluso mi cabello estaba desordenado. Qué desastre, ni rastro de belleza de siempre. ?Jorge habría notado mi estado?
Ese pensamiento cruzó por mi
cabello desordenado y me froté cara