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Mientras pensaba en cómo entrar, de repente llegaron dos autos, cons ventanas bajadas, y pude ver ramente as personas dentro. Ese calvo brinte, imposible de olvidar, era el mismo que había llevado a un grupo a atacar a Jorge Olivera.
“Vamos a donde el se?or Moreno.” Dijo el calvo al guardia.
El guardia lo reconoció y de inmediato levantó barrera para dejarlos pasar. Sabía que persona que iba a ver era Mauricio Moreno. Entonces, ?era él uno de los hombres de Mauricio, y también había ido tras Jorge? ?Eso significaba que muerte del padre de Jorge también estaba rcionada con Mauricio? ?Podría ser una coincidencia? Al final, no vi a Mauricio, pero ese encuentro con el calvo no fue en vano.
Al salir del sanatorio, me dirigí a casa. En el camino, recibí una mada de Sandra: “Cami, Simón me dijo que estabas enferma, ?cómo te sientes ahora?<b>” </b>
Su voz era ronca. Recordando cómo se veía Sandra cuando Ricardo mostró su preocupación, sabía que había estado llorando. Mi corazón estaba enredado en emocionesplicadas. Aunque no quería sospechar de ellos, todavía había algo que me iodaba, pero me esforcé por no pensar mal.
“Ya estoy mejor, solo era un problema estomacal, pero con medicamento ya pasó.” Le contesté.
“Eso es bueno, Ricardo y yo estábamos muy preocupados. Pensábamos ir al hospital a verte.” Las pbras de Sandra despertaron en mí un sentimiento de culpa. Con todo lo que estaban pasando, todavía se
no
por mi.
“Sandra, estoy bien<b>, </b>cuídese y cuide a Ricardo, y por favor, consuélelo.” Solo de pensar en ese cabello nco de Ricardo me ponía triste.
“?Ay!” Suspiró Sandra.
No supe qué más decir y el teléfono quedó en unrge