Capitulo <b>191 </b>
Lo <b>Que </b>Sergio dijo despues ya no <b>lo </b>escuché. Esa noticia fue suficiente para sacudirme porpleto. Todass dudas que había tenido encontraron. respuesta, pero nunca imaginé que verdad sería así. Conocía bien a Miguel, un hombre algo delgado pero muy alegre; tenia ese aire de vecino amable. Nunca pensé que su muerte fuera porque había visto a su esposa enredada con su mejor amigo. No era de extra?ar que Sergio estuviera tan abatido y sufriendo después de muerte de Miguel… porque él fue el culpable.
No era sorprendente que, después de muerte de Miguel, sus padres trataran a Zoé de esa manera, incluso rechazaron al ni?o que llevaba en su vientre. Probablemente los padres de Miguel no creían que el ni?o fuera de
él.
No odié a Sergio por serle infiel, pero en este momento, descubrí lo despreciable que era por haber causado muerte de una vida<b>, </b>y más aún, de su mejor amigo. Virginia notó que algo no iba bien conmigo y me llevó fuera. Entramos a su s de descanso, y me senté en una si sin decir nada por un buen rato. Aunque no tenía un vínculo muy profundo con Miguel, pensar en lo desesperado que debió sentirse me dejaba un nudo en el pecho.
“Sergio realmente es imperdonable.” Virginia también estaba conmocionada y enfadada:
“Ahora que Zoé se aferra a él, aunque él no quiera, temo que tendrá que forzarse a sí mismo. Eso es lo que le debe. Y se lo merece. Y sobre Zoé, aún culpa a Sergio, no creo que si e no le hubiera dado se?ales a Sergio, él hubiera dado el paso. No se puede audir con una s mano, pero ahora e lo culpa a él, e incluso por querer tomar el control de familia Vásquez, llega a da?ar al único descendiente de Miguel, jes demasiado malvada!”
Virginia desahogó su enfado. Yo, distraidamente me mordisqueabas u?as y murmuré: “Maldita sea, hay que encontrar manera de salvar a su ni?o.”
13.36
Sabia que no tengo el derecho de decidir por Zoé, pero eso es lo que le debe a Miguel, sentía <b>que </b>no era justo por él
<b>Virginia </b>me apretó los hombros: “Cami, entiendo cómo te sientes, pero si e realmente no quiere al ni?o, <b>y </b>yo intervengo para que se quede, e simplemente podría ir a otrodo a <b>terminar </b>con ello. Además…”
Virginia se detuvo un momento: “Si Zoé tiene intenciones de casarse con Sergio, definitivamente no querrá quedarse con el ni?o. Y aunque se quede, el futuro del ni?o probablemente no será feliz.”
De repente pensé en algo, nadie tiene el derecho de decidir sobre vida de otro. Era cierto, <b>no </b>tenía derecho. Pero el ni?o en el vientre de Zoé ya era una peque?a vida, <i>y </i>también sería el legado de Miguel. Si desaparece, entonces Miguel realmente habrá desaparecido.
o era s
De repente, me sentí tan impotente y afligida. que ni siquiera -rción entre Sergio y Zoé había causado.
“Sergio, si tuviera un poco de conciencia, no dejaría que Zoé se deshicieral del ni?o.” Virginia también entendía el significado de existencia de ese ni?o.
Cerré los ojos: “Espero que todavía le quede algo de conciencia.”
Mientras me calmaba en s de descanso de Virginia, Sergio me mó: “?Podrías har con Virginia para que no le haga cirugía a Zoé?”
Esas pbras lo hacían parecer una persona de verdad. Le repetí a Sergio lo que Virginia me había dicho, y finalmente le dije: “Sergio, Zoé antes te ataba con el ni?o, y ahora por ti quiere deshacerse de él. La decisión de que el ni?o se quede o se vaya, no tiene Virginia, eres tú quien decide.”
Sergio se quedó cado por un momento, luego su voz reveló sorpresa: “?Tú ya lo sabes todo?”
“Zoé vino a preguntarme,si Ricardo y Sandra aceptarían al ni?o en su vientre.” Le dije verdad.
Sergio no dijo nada más, parecía saber cómo había respondido. Después de un momento, colgó el teléfono, y yo también salí del hospital.
13:37
<b>Cuando </b><b>Pablo </b>me <b>vlo</b>, no pareció sorprendido, sino que sonrió <b>y </b>dijo<b>: </b>
<b>Jugamos </b>unas partidas?”
Sabes dónde está tumba de Miguel<b>?</b><b>” </b><b>Le </b>pregunté.
<b>Capítulo </b><b>192 </b>
La sonrisa en el rostro de Pablo se congeló debido a mis pbras, y luego me preguntó con caut: “?Y eso por qué lo preguntas?<b>” </b>
“Quiero ir a ver.” Dije lo que pensaba.
Pablo me miró de una manera extra?a. No expliqué nada, mucho menos dije que muerte de Miguel tenía algo que ver con Sergio. Estaba segura de que Pablo tampoco sabía de eso, de lo contrario, definitivamente habría cortadozos con Sergio.
“?Qué te pasó?” Pablo no me lo dijo, sino que me preguntó preocupado.
No respondí, solo dije: “Llévame tú.”
Si él estaba preocupado, entonces que me pa?ara. Pablo notó que _algo no iba bien en mí, asintió y me llevó a tumba de Miguel. Y justo por
coincidencia, apenas llegamos, vimos a los padres de Miguel. Aún a distancia, escuchamos los sollozos de Belén Ramos, mezdos con gritos de insultos. Aunque no escuché ramente a quién insultaba, más o menos podía adivinar que estaba rega?ando a Zoé.
En ese momento, no era adecuado para Pablo y para mí acercarnos, así que esperamos de lejos hasta que Martín Ramos y Belén se fueron. Al pasar por nuestrodo<b>, </b>Martín abrazaba a frágil Belén, ambos pálidos y desamparados. El sollozo de Belén desgarraba mi corazón. Ellos no nos miraron a Pablo y a mí,o si en su mundo, aparte de su hijo fallecido, nadie más existiera.
Pablo miró sus figuras alejándose: “Miguel realmente los dejó en un amargo dolor.”
Al escuchar eso, me tensé: “No es culpa de Miguel.”
Cómo iba a querer hacer sufrir a sus padres, haciéndoles pasar por el dolor de enterrar a <b>un </b>hijo. Fue un shock demasiado grande para él, por eso tuvo el idente.
Pablo parecía no entender lo que decía. No dije más, fui cons flores en mano hacia tumba de Miguel. En foto, Miguel sonreía radiante,o si
el mundo entero brir <b>con </b>su sonrisa <b>Pero </b><b>el </b>sufrió <b </b>traición más
humitante que <b>un </b>hombre <b>puede </b>experimentar, casi puedo imaginar cómo se derrumbó su mundo en ese <b>momento</b>.
“Miguel <b>?</b>cómo estás allá<b>? </b><b>?</b>Hay bires? ?Sigues jugando unas partidas?” Preguntó Pablo.
Calle, sin decir nada, porque no tenia nada que decir. Pablo continuó hando y, al ver que yo no respondia, habló por mi a Miguel “Antes de que te fueras, siempre preguntabas cuando podriamos celebrar el matrimonio de Cami. Ahora ya no hace falta preguntar<b>, </b>ya no se hará realidad, e <b>y </b>Sergi terminaron.”
Después de decir eso, Pablo guardó silencio. Yo no dije nada en todo el rato, simplemente me quedé alli de pie, mirando tumba de Miguel. Y entonces, de repente, me pareció que sonrisa en cara de Miguel desaparecía, sustituida por tristeza, dolor e incluso ira
Mi corazón se apretó, y sin darme cuenta, extendi mano, pero entonces senti un apretón en mi brazo, seguido por voz de Pablo: “Cam, ?qué te pasa? ?Te sientes mareada? ?O te sientes mal?”
“?Eh?” Me giré para mirarlo.
“Te ves pálida, <b>y </b>justo ahora te tambaleaste un poco, casi te caes.” Las pbras de Pablo me dejaron perpleja.
?En serio? No senti nada de eso. Al ver que no estaba bien, Pablo me llevó de vuelta, diciendo por el <b>camino</b><b>: </b>
“Deberías venir menos a estos lugares, tienen una energía pesada, y tú, siendo tan delicada<b>, </b>podrías atraer algo malo.”
No sabía si había atraído algo malo, pero sí me senti realmente mal, así que envié un mensaje a Víctor pidiendo <b>un </b>día libre y regresé a casa. Dormi mucho, tanto <b>que </b>cuando despert? ya había oscurecido. A lo lejos, escuché ruidos en puerta. Me levanté de cama y caminé hacia entrada, luego abrí puerta.
Capítulo 193
Era Jorge! Estaba abriendo puerta, mientras en otra mano llevaba una bolsa con verduras. Supongo que el ruido al abrir puerta lo tomó por sorpresa, porque se volted a mirarme y sus ojos se achicaron un poco. Yo to mirabao si mi alma hubiera salido de mi cuerpo, sin decir nada, solo
mirando.
Hasta que Jorge preguntó: “?Qué pasa?<b>” </b>
Entonces volvi en mí y negué con cabeza.
“?Estás enferma?” Me preguntó Jorge, dejando bolsa en el suelo y acercándose a mí.
Todavía estaba medio dormida, casi ni podía abrir boca, así que negué nuevamente. Sentí un frescor en frente, mano de Jorge estaba sobre mi, luego vino su voz, algo severa:
“?Tienes fiebre?”
Yo seguía confundida, ni siquiera me había dado cuenta de que haba de mí. Al ver mi estado, Jorge entró a casa y al siguiente segundo, me alzó en brazos. Ya me sentía ligera, pero al cargarme me sentí aún más en el aire, instintivamente me agarré de él.
Jorge me colocó en el sofá y luego miró a su alrededor antes de preguntarme: “?Y tus zapatis?”
No me había dado cuenta de que había bajado de cama y abierto puerta descalza, realmente estaba ens nubes. Parpadeé un par de veces, pero no respondí. Jorge mostró una expresión de resignación y luego se levantó para <b>ir </b>a mi habitación, trajo mis zapatis y mes puso, preguntándome luego:
“?Tienes termómetro?”
“Quiero tomar agua.” Dije, ignorando su pregunta.
Jorge se quedó sorprendido y fue a servirme agua, pero al tomar jarra se dio cuenta de que estaba vacía. No calentó agua, sino que se giró, me
levantó en brazos otra vez y salió. No le pregunté a dónde me llevaba, del
1/43
13.37
<b>alguna </b>manera sabía que no tenia por qué preocuparme.
<b>Jorge </b>me llevó a su habitación, me odó en el sofá y luego fue a hervir aqua. Después, sacó un termómetro y me preguntó:
“<b>?</b>Sabes cómo usarlo?”
Me quedé parada un momento, él colocó el termómetro en mi mano, temiendo que lo soltara, me tomó de mano y me explicó lentamente:
“No te puedo ayudar a ponerlo, hazlo tú bajo el brazo.”
Después de decirlo, intentó soltarme: <b>“</b>Voy a servirte agua, tomate esto primero y si no mejora, te llevo al hospital.”
“?Primero temperatura!” Me recordó al ver que no me movía.
“?Si!” Finalmente reioné, y sin considerar que era un hombre,
simplemente me levanté el cuello de camisa y coloqué el termómetro bajo mi brazo,
Jorge desvió mirada y solo fue a cocina después de que coloqué bien el termómetro. Pronto volvió con agua y una pasti en mano<b>. </b>
“Aquí tienes, toma medicina.” Me pasó pasti y el agua.
Tomé ambos, coloqué pasti en mi boca y bebí agua. Era buena tomando medicinas, pero esa vez no pude tragárm. La pasti se humedeció rápidamente y el amargo sabor se esparció por mi boca, no lo soporté y escupí pasti. Jorge reionó rápido, extendió mano y atrapó pasti mojada con saliva que acababa de salir de mi boca. Quedé atónita.
“No pasa nada, bebe un poco de agua y más tarde intentamos de nuevo.” Dijo Jorge sin asco.
“?Quieres un dulce?” Me preguntó al verme perdida.
No dije nada, solo bajé cabeza para beber agua. Jorge se levantó y regresó un momento después con un trozo de azúcar de ca?a
transparente.
“Es un trozo de piloncillo.” Me lo acercó a boca.
No abri boon, pero mi mente viajó a quando era peque?a y tomaba medicinas amargas, mis padres siempre tenían un trozo de piloncillo listo ado. Mis padrop tomían quelera demasiado dulce y tuviera caries, aal que rara voz me dejabaner dulces, pero siempre anhba algo dulce, así que cuando quería, ellos me daban un piloncillo.
Capitulo 194
sef, Unow a Queramme de amargo sabor
ES DISIDE Taste TESTE DC ERICHT WUTICE TREES WOW a
ETY DUCE one exatate e zier Tacam boca casio s
Love
TERRE DE ename
FrameRE FOTO dere opencer que el pipar CóMI
era 22mmas anderenzana brotar calendo con un golice
For Die loas atwe? Si mano concsic secando mis ao mes
HIDEA 300 news to die arata mentes más rapace más dolor same er mi son as agrimas to deacan de caen Jorge no poda Secares a suicenenenea a finalo el vaso de mi manc, acretó
MI TIZIO A IKE
Sendes satur de medicina entonces no DITES
Sefue yo emere mi cara ente mis manos… Loré por un rato, y después me seni mucho mejor momer debajo de mi brano tambien emito an orion ndicando que a medicon nada terminado Saqué el temoner 322 grams feameme tenia feare Enese momento, Jorge salc
sostenenon una to que parecia emower ago
Pimen varemos meo para bajar fecra luego deberás más agua. Si fene s va to tomarás medione Dio Jorge miennes leamaba mis diemas para que pudiera acostarme ene sofé
Colocs vozes Cuci a m con heo sobre mi cabeza, su voz era suave al tarme
“Cenas gas y quente un poco.”
Be nice caso y came co ops, pero poco después escuché el sonido de un encendedor seguido pofe or a alconol quemándose en el are. Luego, sent un calor en cama de mi mano, era Jorge frotando mi mano me
encog meinuamente y sorá
Burdy usando acono para bajar tu feare
Conocía ese método, porque mi <b>papá </b>también lo ha usado conmigo <b>cuando </b>era peque?a. Aunque era un poco aterrador, porque ha que poner mano en el alcohol en mas para calenta. Me quedé quieta, y él <b>frotó </b>mi mano izquierda y luego derecha, pensé que había terminado, pero luego sus manos envolvieron mis <b>pies</b>.
Esa vez retracté mis pies inmediatamente, negándome: “No es necesario.”
“?No eras tú lá valiente que quería desnudarme? Ahora, ?ni siquiera dejas que toque tus pies?” Las pbras de Jorge me dejaron paralizada. Quería hacerme muerta, fingir que había olvidado todo, pero sabía que si él podía decirlo, era porque sabía que yo recordaba todo. En ese momento, el silencio era mejor opción, así que cerré los ojos, ignorándolo.
Sus manos frotaban nta de mis pies, causándome cosquis<b>, </b>un calor que praba directo a mi corazón. Jorge ese día me devolvió a época en que mis padres aún estaban conmigo, me dio calor y también me llenó de tristeza, haciendo ques lágrimas fluyeran de nuevo por mis mejis.
“Duerme un poco, hice sopa, bebes cuando despiertes.” Dijo Jorge levantándose para irse.
Lo miré alejarse: “Jorge… <b>?</b>nos conocíamos antes<b>?</b><b>” </b>
Ese día me trajo tantos recuerdos de mi infancia, fueo si fuera un miembro de mi familia, cuidándomeo lo hacían mis padres. Se detuvo un momento, parecía haberme respondido algo, pero no lo escuché ramente. Me dormí, y so?é con mis padres, tomaban mi mano, me consban para tomar medicina, me daban azúcar, papá también frotaba palma de mis manos y mis pies.
“Papá, mamá…” Murmuré, extendiendo mi mano para alcanzarlos.
“M, es hora deer.” Pero lo que escuché fue voz de Jorge.
En el sue?o, no quería despertar, simplemente apretaba más fuerte mano de mis padres diciendo: “Papá, mamá, no se vayan, no me abandonen…”
“No lo haré, siempre estaré contigo.” La voz de Jorge otra vez.
En ese momento, realmente lo detestaba, solo quería har con mis
<b>2/3 </b>
Capitulo 194
padres, ?por qué siempre interrumpía?
<b>“</b>Jorge, déjame <b>en </b>paz.” Dije con dureza y luego desperté.
Agarré fuertemente mano de Jorge, sus ojos oscuros estaban fijos en mí, en ese instante de miradas cruzadas, vel dolor en lo profundo de sus ojos<b>… </b>
Capítulo 195
Al pensar en lo que acababa de decir, de repente me <b>quedé </b>sin aliento. Justo cuando iba a abrir boca para explicar algo, Jorge, que estaba medio arrodido junto al sofá, se levantó diciendo: “Laida está lista, ven aer algo.”
Cuando habló, retiró su mano y me di cuenta de lo fuerte que lo había agarrado. Resulta que en mi sue?o no estaba agarrando a mis padres, sino <b>a </b>Jorge, y encima lo había rega?ado. La vergüenza me hizo soltarlo, pero justo cuando levantó mano, vis marcas profundas que mis dedos habían dejado en el dorso de su mano.
Jorge se dio vuelta para irse y yo también me levanté del sofá, sintiéndome un poco pegajosa.
Al parecer había sudado y fiebre había bajado.
“Toma esto, póntelo para que no te enfríes.” Dijo Jorge, trayéndome una
manta.
Extendi mano para toma, pero mis manos débiles por fiebre no pudieron atrapa, así que al final fue Jorge quien me puso encima y me trajo <b>un </b>pa?o húmedo con agua para que me limpiaras manos. En ese momento, me sentí de nuevoo una ni?a, cuando estaba enferma y mis padres me cuidaban.
“?Puedes tomarlo por ti misma?” Me preguntó Jorge cuando puso un tazón de caldo de pollo aromático con varios ingredientes frente a mí. Si dijeral que no, ?él neaba alimentarme? Si realmente fuera mi novio, no tendría problemas en aceptarlo, pero <b>no </b>lo era, y aún me sentía incómoda por vergüenza de haberlo insultado estando borracha noche anterior. Murmuré un “sí” y traté de tomar una cucharada para mostrárselo, pero mis manos temban tanto que no podía.
él gentilmente sostuvo mi mano diciendo: “Tómate tu tiempo.”
“Quiero beber agua.” Dije, sintiéndome bastante débil después de sudar
tanto.
Como si ya lo hubiera previsto, me pasó un vaso de agua que bebí de un
tiba
dandama Puerta de que estaba ta y tenia el dulzor de miel. Estar
fa wa poco dece, peres no podia encontrars pbras para
La cena que Jorge prepard era ligera y nutritiva, camarones con cbacines, espárragos al ajo, costis agridulces y pepinos machacados. Tectos eran min tos favoritos.
Jorge has investigado sobre mi?” No pude evitar preguntarle mientras desfrutaba deida<b>. </b>
Me miró y preguntó: “?Qué tendría que investigar sobre ti? ?Tus gustos culinarios?”
Me senti un poco avergonzada, pero aun así argumenté con firmeza: “Pers lo que me has dado paraer y beber, incluso los caramelos, son cosas que solo mis seres queridos sabrían darme.”
Jorge pausó un momento antes de decir: “Eso es lo que haría un novio decente.”
?Novio? Pero pensé que habíamos terminado, ?él no lo tomó en serio? Pero con deliciosaida frente a mí, no quería estropear el momento hando de cosas que podrían arruinar el apetito, además<b>, </b>él había cuidado de mi tan diligentemente… Así que no dije nada y solo seguíiendo en silencio.
“?Te pasó algo?” Jorge preguntó hacia el final deida.
Al pensar en lo que había sucedido ese día, me quedé pensativa sin saber cómo empezar. Al ver que no respondía, no insistió y simplemente dijo: “La próxima vez que te sientas mal, dilo. No está bien aguantar s, una fiebre puede convertirse en algo serio, deberías saberlo.”
“No sabía que tenía fiebre.” Dije honestamente.
Había llegado a casa sintiéndomepletamente agotada y me había dormido de inmediato, sumida en un sue?o profundo del que no podía despertar, sin darme cuenta de que tenía fiebre.
Pero pensándolo bien, tuve suerte de que él estuviera allí para abrir puerta, lo que me permitió escuchar el ruido y abrirle, salvándome vida.
“La próxima vez que te alentas mal, rgame.” Dijo Jorge, noo una sugerencia, sinoo una orden.
Mordi miblo inferior diciéndole: “Está bien.”
Capítulo <b>196 </b>
Aldecir eso<b>, </b>recordé <b>lo </b>que quería preguntarle desde ayer: “?Esos tipos no voleron a molestarte<b>, </b>verdad<b>?</b><b>” </b>
Al decirlo, inconscientemente miré hacia sus manos y <b>su </b>cara, afortunadamente no tenía ninguna herida.
“No.” Jorge pareció darse cuenta de lo que pensaba y dijo: “Aunque lo hubieran hecho, no serían rival para mí
?Qué confianza! Terminé de tomar el último sorbo del agua y le pregunté: “?Has descubierto algo sobre el idente de tu papá? ?Hasta quién han llegado tus investigaciones que te amenazan de esa manera?”
Jorge me miró y respondió: “Temen que descubra muerte del jefe de mi padre.<b>” </b>
Jorge haba de manera indirecta, diciendo solo mitad des cosas, que tuve que seguir preguntando: “?Tu papá trabajaba para alguien importante? ?La muerte de su jefe podía afectar los intereses de otros?”
así
“Esa persona murió hace más de diez a?os, los intereses ya no existen, temen que hija de mi jefe les guarde rencor.” Las pbras de Jorge me dejaron con un nudo en garganta.
“?El jefe de tu papá todavía tiene hijos? ?Los has visto? ?Ellos están de acuerdo con tu investigación?” Mis preguntas salieron una tras otra.
Jorge bajó mirada y dejó de mirarme diciendo: “E todavía no lo sabe.”
Por un momento no supe qué decir y luego le pregunté: “?Vas a continuar investigando?<b>” </b>
“Por supuesto.” Jorge no dudó en responder.
“Pero… puedes correr peligro, los tipos de ayer ramente están
respaldados por un gran poder.” expresé mi preocupación.
Una luz de desafío brilló en los oscuros ojos de Jorge mientras preguntaba con un doble sentido incluido: “?Qué, te preocupa que me pase algo?”
Suentario tenía un tono coquete
certa. Jorge, ya sea tu padre o el jefe de <b>tu </b>padre, ellos ya están muertos. Aunque descubras <b>algo</b>, no podrán volver a vida, pero no vale pena ponerte en peligro por eso.”
La mirada de Jorge se profundizo y me dijo: “?Así piensas?<b>” </b>
“Se debe mirar hacia adnte y no quedarse atascado en el pasado.” Eso era <b>lo </b>que mi papá solía decirle a mi mamá, y siempre lo había recordado. “Mm, ya veo.” Jorge continuóiendo,
No sabía qué más decir, pero tampoco parecía correcto simplemente levantarme e irme, así que mientras observaba a Jorge terminarse lo que quedaba deida, decidí hgarlo “Tu tica culinaria es excelente, ?aprendiste en el ejército? No me digas que eras cocinero.<b>” </b>
ro que no lo era, ya me había dicho que fue un soldado de fuerzas especiales.
“Mi hermana siempre ha sido delicada de salud y muy exigente conida, así que tuve que aprender a cocinar.” Las pbras de Jorge me sorprendieron.
“?Tienes una hermana?”
“Sí, mi hermana de sangre.” Dijo,o si temiera que yo malinterpretara. Hice una mueca remándole: “Nunca me habías hado de e.”
Jorge hizo una pausa mientrasía y levantó brevemente mirada hacia mí diciéndome: “Aún no había tenido oportunidad de contarte…”
“?Y qué edad tiene tu hermana? ?Es más o menos de mi edad? ?Estudia o ya trabaja?” Mi curiosidad no tenía límites.
Jorge no dijo nada, en cambio su mano que apretaba los cubiertos se tensó y dijo: “…E está enferma.”
De repente, me sentí estancada, dándome cuenta de que había tocado un tema doloroso para él, sin saber qué más decir.
“Es una enfermedad cardíaca, algo congénito.” Jorge continué
Siguiendo su conversación
trastante de corazón.
Jorge se quedo en silencio otra vez<b>, </b><b>y </b>de repente me di cuenta de algo, por lo que solté sin pensar: “Jorge, ?es que no tienes dinero?”
Un trasnte de corazón es una operación mayor que requiere una gran suma de dinero, y además, se necesitan chequeos y cuidados anuales. Con los padres de Jorge fallecidos, con el ingreso actual de Jorge, probablemente no tenía suficiente para operación de su hermana.
El me miró, esa mirada me hizo sentir insegura, temiendo que se ofendiera, rápidamente así que agregue: “Si ese es el caso, puedo prestarte, tengo dinero.”
“Temo no poder pagarte.” Jorge respondió con agilidad.
Ya convencida de que no tenia dinero y queriendo ayudarlo, sonrei: “Si no puedes pagarme, me puedespensar con algo tuyo.”
<b>Capitulo </b><b>197 </b>
antes de <b>pensar</b><b>, </b>eso si que era un gran problema. En cuantos pbras salieron de mi boca<b>, </b>me di cuenta de que lo que ha dicho era inapropiado.
Mientras pensabao arrerlo, Jorge simplemente respondió: “Está
<b>bient </b>
?Acaso estaba de acuerdo? ?No iba a hacer un drama? ?No iba a
rechazarme para mantener su orgullo masculino? Aunque no rechazara darse a sí mismo en préstamo, al menos debería rechazar pedir prestado mi dinero. Pero esa vez Jorge no lo hizo. Debia estar realmente necesitado de dinero, también debía querer realmente curar a su hermana, pensando en eso, no pude evitar sentir lástima por él.
Esa sensación pasó fugazmente, de inmediato me sentí mal y tosi ligeramente: “?Tu hermana ha visto a un médico? Si tienes un historial médico, pásamelo, puedo buscar a alguien que nos ayude a revisarlo.”
“ro.” él también aceptó.
Ahi ya no tenía nada más que decir, así que me levanté diciendo: “Gracias por lo de hoy, me voy a casa.”
él me miró respondiendo: “Si te sientes mal otra vez, llámame.”
“ro.” Le respondi con una sonrisa, giré y suspiré en silencio.
Esa sensación de ser cuidada también era una presión. Al llegar a casa, me apoyé en puerta para ajustar mi respiración y emociones, aún sin recuperarmepletamente escuché mi celr sonar. Caminé de regreso a mi habitación <b>y </b>lo tomé, notando que era una mada de Sergio. No sabía qué quería, pero realmente no tenía deseos de escucharlo har, me daba
asco.
La mada se cortó automáticamente, <b>y </b>solo entonces me di cuenta de que había más de veinte madas perdidas, todas eran de Sergio menos una de Erik.
No hacía falta preguntar, mada de Erik probablemente también había
133
sado a instancias de Sergio.
Et insistia tanto en marme, debía ser algo importante, así que cuando volvió a mar<b>, </b>contesté<b>: </b><b>“</b>H.”
“Cami, ?dónde estás<b>? </b>Quiero verte.” La voz de Sergio sonaba adolorida, se podía decir que probablemente estaba borracho.
Lo ignoré<b>, </b>y él soltó una risa sarcástica mientras me decía: “Cierto, ya no me quieres.”
Seguí en silencio, y Sergio me mó con suavidad: “Cami<b>, </b>realmente ya no me quieres? Hemos estado juntos diez a?os, siempre me has querido…
Al parecer lo sabía, pero también sabía que se aprovechaba de m cari?o para tratarme así, ?no?
“Cami, ha, dime, ?realmente ya no es posible lo nuestro? ?No podemos Volver a empezar?” Escuché sonidos de algo rompiéndose mientras Sergio haba.
Al parecer realmente había bebido mucho y no quería seguir escuchando sus tonterías: “Sergio, voy a colgar.”
“No cuelgues<b>.” </b>Me detuvo preguntándome: “Cam, ?te dolería si estoy con Zoé?”
?Eso erao apu?rme directo al corazón! En aquel momento quería herirme aún más.
“Sergio.” También pronuncié su nombre con fuerza: “?Así que tengo que moriro Miguel para que te du?”
De repente, el otrodo se quedó en silencio,o si se hubiese cortado línea, pero sabía que no, él todavía estaba allí.
No colgué, eso erao una barrera, también un peso enorme sobre Sergio, algo que él no se atrevía a afrontar y en aquel momento había sido brutalmente expuesto por mí. Debía estar doliendo. Casi podía imaginarme cómo se retorcía de dolor. Pero todo eso era algo que debía soportar, ya que ningún dolor podríapararse con pérdida de una vida.
“Entonces lo sabías… Después de unrgo rato Sorais 14
y luego colgo.
Escuchando el tono de fin de mada, tardé un buen rato en dejar el teléfono, sintiendoo si mi corazón hubiera perdido su peso, cayendo precipitadamente. Esa noche no dormi bien, so?é una y otra vez con Sergio, con cada momento juntos, desde el primer encuentro hasta los diez a?os que habíamos crecido juntos. Mi pasado con él se convirtió en una vieja pelic, reproduciéndose en mis sue?os toda noch
<b>Capítulo </b>198
Antes del amanecer, ya estaba despierta, después de ducharme vi un mensaje de Jorge, recordándome recoger el desayuno que había dejado en <b </b>puerta. No preguntó por qué no habíaido los desayunos que preparaba antes, pero continuó haciéndolos para mi. No decepcioné su buen gesto yi el desayuno antes de ir a empresa.
Como llegué temprano, aún no había llegado nadie, así que organicé el n del día y revisé el progreso de rendimiento de todos recientemente, y todavía era temprano para empezar a trabajar.
Saqué mi teléfono y empecé a revisar Instagram, aunque sabía que era una pérdida de tiempo, no tenía muchos amigos y a través de Instagram podía saber cómo estaban, incluso sin marlos o enviarles mensajes. Pablo publicó sobre un torneo de bir al que asistirá, Virginiapartió nuevamente sobre un peque?o ángel que acaba de traer al mundo, cada nacimiento lo registraba, ese día su número era 5566.
Ya había traído al mundo a 5566 bebés, si no lo registraba, ni e misma sabría cuántas peque?as vidas había recibido.
Le di “me gusta” y envié un emoji de pulgar arriba, continué deszándome y vi una publicación de Sergio: Yo cuidaré de ustedes por el resto de nuestras vidas. La imagen era de una caricatura de una madre y su hijo. En ese instante, mi corazón se encogió, sabía lo que eso significaba. Había aceptado a Zoé. Sergio publicó eso a media noche, y ya había muchos “me gusta” y felicitaciones, incluso algunos que no sabían que Sergio y yo habíamos terminado, me felicitaban a mí también. Solté una risa burlona y también dejé unentario: Felicidades, les deseo lo mejor. Después cerré Instagram y no seguí mirando. Dejé mi teléfono a undo y me quedé mirando panta de miputadora, con mente en nco. En ese momento, mi corazón no dolía, solo se sentía pesado.
Era difícil describir esa sensación. El teléfono sonó y al ver el número supe que era Víctor, miré hacia su oficina, notando que todavía no había llegado.
Contesté: “Se?or Sierra.<b>” </b>
“Directora Gámez, no vayas a empresa estos dos días.” La voz de Víctor
todavía tenia ese tono somnoliento de quien acaba de despertar. Supuse, que todavía estaba acostado en cama.
*?A qué se refiere se?or Sierra?” Pregunté confundida.
“No te confundas, no es nada, solo pienso que has estado trabajando mucho últimamente, te doy dos dias de descanso, con sueldo.” Explicó Victor.
Trabajando mucho? ?Realmente había estado trabajando mucho? Al parecer lo estaba haciendo a propósito, ?no?
“Se?or Sierra, trataré de reducir mis dias de ausencia en el futuro.” Expresé mi posición.
De inmediato respondió: “Estás pensando demasiado, no tenía esa intención, en serio te estoy dando días libres para que descanses, en nuestra empresas bellezas deben ser cuidadas, especialmente una
No era una ni?a de tres a?os, ni una ingenua jovencita que podia ser enga?ada con esas pbras.
Pensando ens veces anteriores, directamente pregunté: “?Es otra vez idea del gran jefe?”
Víctor se atragantó con mis pbras y luego dijo: “?Crees que el gran jefe tiene tanto tiempo libre para hacer un trato especial a una empleada que apenas conoce?”
Lo negó. Pero que me dieran días libres sin razón, era muy extra?o.
“Directora Gámez, te notifico oficialmente que estás de vacaciones, si nos tomas, estarías desobedeciendo órdenes del jefe, y eso significa redión de srio.” Víctor usó su posición de jefe para presionarme.
En todos esos a?os de trabajo, era primera vez que me encontraba con algo así. Pensando que ya había terminado todo el trabajo de ese día, y que dos días libres no afectarían mucho, simplemente dije: “Está bien.”
Después de colgar, encontré al jefe de mi departamento, le expliqué los nes que había hecho y los problemas existentes en cada persona, le
pedi que supervisara su ejecución y me fui
Ya en el auto, le envié un mensaje a Pablo Pablo, ayúdame a investigar
sobre el gran jefe de empresa donde trabajo.
<b>Capítulo </b><b>199 </b>
<b>Mi </b>mensaje se envió y el teléfono de Pablo respondió en segundos.
*?Qué pasa? ?Ese tipo te hizo una propuesta indecorosa?” Pablo también <b>era </b>bastante directo.
No pude evitar reírme y dije: “Me hubiera gustado, pero, ?cómo va a hacer algo así si ni siquiera nos hemos visto?
“?No se han visto? Entonces, ?tu curiosidad es lo que te hizo pedirme que lo investigara?” Pablo parecía algo sorprendido: “Cam, ?crees que tengo demasiado tiempo libre?”
Acababa de mandar un mensaje sobre su participación en un torneo de bir y seguramente estaría muy ocupado.
De repente, sentí que había sido un poco precipitada y le dije: “Si estás ocupado, no importa, solo era curiosidad, no es que tenga que saberlo sí o si.”
“?Me estás diciendo eso para hacerme sentir mal, verdad?” Pablo fingió estar molesto.
Me reí y luego le dije: “No, de verdad, solo era curiosidad. Si tienes tiempo, investiga, si no, no pasa nada.”
“Tengo tiempo, para otros no, pero para ti siempre tengo, bueno, voy a investigar.” Pablo aceptó.
Pero después de aceptar, no colgó de inmediato, sabía que tenía algo más que decir y probablemente estaba rcionado con el anuncio oficial de Sergio en Instagram.
Esperé en silencio, y después de unrgo momento de silencio, finalmente dijo: “Olvídalo, no es nada, pero si necesitas algo, aquí estoy.”
Suspiré aliviada, verdad era que cualquier cosa que dijera me hubiera puesto incómoda, mejor que no hubiera dicho nada.
“Está bien.” Respondí, y recordando supetencia, le pregunté casualmente: “?Cuándo es tu torneo? Pásame un boleto, iré a apoyarte.”
“Ja, ja, ro!” Pablo aceptó con gusto.
Colgué el teléfono y manejé a casa. Había tenido sue?os toda noche que no me dejaron dormir bien, quería recuperar algo de sue?o, pero apenas llegué al vecindario, vi a un montón de gente reunida en entrada. Estacioné y me acerqué, solo para ver el anuncio pegado en puerta. ?Demolición! Ver esa pbra me puso nerviosa. Aunque ya tenía premonición de que ese lugar no duraría mucho, verlo en realidad fue algo dificil de aceptar.
Para otros, demolición era una sorpresa, una oportunidad de
enriquecerse de noche a ma?ana, pero para mí, significaba
destrión, desmantr y romper todo lo que era más feliz y cálido para
<ol>
<li>mi.</li>
</ol>
“Tienen dos meses para mudarse, y quien lo haga pronto recibirá un bono de diez mil.”
“Ya quería mudarme de aquí, por fin llegó el día.”
“Acabo de firmar un contrato de un a?o con un inquilino, ahora tengo que pedirle que se vaya, seguramente perderé dinero.”
Todos haban a vez, con diferentes expresiones. Silenciosamente me alejé de multitud y no volví a mi auto, sino que caminé hacia casa. Ese vecindario era muy antiguo, pero era precisamente por su antigüedad que había conservado su aspecto original.
Los viejos árboles de acacia estaban llenos de vida a cadado. Todavía recuerdo que cuando era peque?a, cada a?o cuando florecíans acacias, mi mamá y los vecinos recogíans flores para aromatizar. En el verano, mi mamá a menudo me llevaba a jugar bajo sombra de esos árboles. Y allí estaba monta?a falsa, que era el mejor lugar de juegos para mí y muchos amigos cuando éramos ni?os. Subíamos y bajábamos, puliendos piedras hasta que estaban suaves y resbdizas.
Caminé mirando a mi alrededor, pensando que pronto todo eso convertiría en tierra na y nada de eso existiría
triste.
m2
Mientras ese vecindario existiera, casa de mis padres estaría allí, sentía que ellos seguían a mido. Pero sin eso, ni siquiera sabía dónde colocar mi a?oranza.
Capítulo 200
Donde más podrie buscar sus recuerdos?
<b>“</b>Cami” En entrada de escalera, alguien me mó
Era Josefina, vecina de enfrente. No hacía falta preguntar para saber que había ido pors noticias de demolición.
“Cami, van a demoler esto, qué pena.” Dijo Josefina con un suspiro inusual.
Sin saber qué responder, solo mostré una cara de tristeza y Josefina continuó: “Justo había invertido en arrer el departamento y ni un nes habia rentado, y ahora, nos desalojan, qué pérdida.”
Yo me quedé totalmente sin pbras.
“Cami, mé al chico que renta pero no me contesta. Si lo ves hoy, dile que me devuelva mada, y también infórmale sobre demolición para que se prepare, que busque otro lugar y empiece a organizar sus cosas.” Me pidió Josefina.
“Está bien.” Le respondí.
“Te lo agradezco, Cami.” Dijo Josefina muy amablemente, pero luego pasó a los chismes: “Has visto al chico que renta mi departamento, ?verdad? ?Es buena gente, no?”
Sonreí irónicamente diciéndole: “Sí, es bastante buena gente.”
“Vaya, Cami, eres exigente. Un chico tan bueno y solo dices que es bastante buena gente. Yo no tengo una hija, pero si tuviera, lo haría mi yerno.” Josefina también había puesto sus ojos en Jorge.
“Se?ora, todavía puede tener uno.” Le dije en broma.
Normalmente, podría haberse sentido ofendida por mientario, pero en esos días había una noticia muy popr sobre una abu de más de sesenta a?os que había tenido un bebé
Josefina se rio y luego le dijo: “No tengo esa capacidad, no te burles de mí.”
Yo solo sonreí, pero casera siguió hando: “También deberías empezar
a organizar tus cosas, lo que no necesites, tiralo o vendelo. Tengo el número de alguien quepra cosas usadas <b>a </b>buen precio, es muy buena gente. Te paso su número, y cuando tengas listo puedes marlo para lo que quieras vender *
Su entusiasmo me hizo sentir mal por pensar en rechaza. Josefina me dejó una serie de números y se fue. Luego subí a mi apartamento. Al abrir puerta y ver todos los recuerdos, mis ojos se llenaron de lágrimas. Hay cosas que por más que quieras, simplemente no puedes retener. Mi papá siempre decia que a lo que no puedes aferrarte, déjalo ir. Sabía que demolición era inevitable, asi que después de un breve momento de tristeza,encé a mirar alrededor del apartamento y a organizar mis cosas. Mi habitación todavia estaba en pie, pero no quería tocar de mis padres, así que decidi empezar por el cuarto de almacenaje. Mientras organizaba, me convencí de que debíaprar mi propio lugar pronto, para poder llevar allis cosas de mis padres. El viejo estante de libros, el triciclo de mi infancia,s herramientas de jardineria de mis padres, los equipos de pesca de papá, el caballete de mamá… Cada una de esas cosas era vieja, pero no podía deshacerme de es. Organizando, me di cuenta de lo necesario que era tener un lugar para guardar esos objetos. Debajo de todo, encontré una vieja cesta de mimbre. La recordaba porque tenía una foto donde me encontraba sentada encima de e.
ue era cu
Mi papá dijo moch cuando dejó el orfanato, lo cual era equivalente a una maleta de hoy en día. Al abri, encontré un chaleco azul oscuro de mi papá, lo que me hizo pensar en el chaleco verde de Jorge. Debajo del chaleco había un cuaderno con un bolígrafo encima. Al abrirlo, vi letra de mi papá, y esa familiar sensación de asfixia me detuvo respiración.
Las lágrimas cayeron sobres pbras escritas con pluma, difuminando instantáneamente tinta. Rápidamente traté de limpiarlo, pero el cuaderno se me cayó des manos, derramando algo de su interior. Lo recogí y vi que era un contrato. Al revisarlo y llegar a parte de firma y el sello, me quedé hda.