Capítulo 493
#Capítulo 493- Tres primos
Henry asiente y mira pensativamente a los ni?os. “?Me dejarás investigar un poco, hijo?” pregunta,
sonriéndoles, “?y volver aunicarnos con ustedes? Odio ser críptico, pero quiero asegurarme de
que tengo razón antes de enviarte a una búsqueda inútil.
“Creo que está bien”, suspiro, me agacho y tomo a mi hija en mis brazos mientras Rafe se da vuelta y
comienza a balbucearle a Jesse, quien da un peque?o chillido de felicidad yienza a reír,
alcanzando el brazo de su prima. camisa. “No creo que tenga energía para escuchar nada nuevo en
este momento”.
“Tienes razón”, suspira Cora. “Deberíamos dejarte descansar un poco. Pero… ?podría
simplemente…?
Y miro hacia arriba para ver a mi hermana apretando sus manos contra su pecho, mordiéndose el
labio, ramente muriendo por sostener al bebé pero sin querer obligarme a entrega si no quiero.
“?Cora!” Me río, sosteniendo a Ariel en alto, “?por supuesto que puedes!”
Cora suspira feliz mientras toma a Ariel en sus brazos y le murmura cosas dulces. Por supuesto, antes
abrazaba a Ariel, pero esta vez eso una tía, noo un médico. “H, dulce bebé Ariel”, arru
Cora, sonriendo a su primera sobrina mientrass lágrimas se acumn en sus ojos. “?Estoy tan
emocionado de conocerte!” Se inclina hacia adnte y besa a Ariel en cabeza. “Voy a ser tu
favorita”, susurra.
“De ninguna manera”, responde Roger, acercándose para estudiar a nuestra peque?a. “E va a ser
hija de papá, por lo que el favorito ramente se transfiere al tío más cercano”.
Cora simplemente pone los ojos en nco, pero yo sonrío, amando ver a mi familia jugar y pelear por
quién amará más a nuestra hija.
Cora y Roger se toman unos minutos más con Ariel antes de pasárs a Henry, quien mece
suavemente mientras yo apoyo mi cabeza contra Sinir.
“E es muy hermosa, Dominic, E”, dice Henry, mirándonos con los ojos húmedos. “Que suertúdo
eres.”
“Tenemos suerte”, coincide Sinir, inclinándose hacia adnte para tomar a Rafe en sus brazos,
mientras se pone un poco revoltoso con Jesse. “Peque?a familia de cuatro. ?Te suena familiar, papá?
Henry le sonríe a Sinir, pero Roger simplemente se ríe y levanta en brazos a su propio bebé feliz.
“Sabes que eso te convierte en chica en ese escenario, ?verdad hermanito?”
“?Y eso es algo malo?” Pregunto, levantandos cejas hacia mi cu?ado mientras Henry me devuelve a
Ariel a mis brazos.
Roger se ríe y se sonroja, dándose cuenta al instante de su error.
“Todo eso termina ahora mismo”, digo, se?ndo con el dedo a los hombres de familia. “Ariel va a
tener suficientes problemas al crecero prima más joven de Rafe y Jesse; no voy a tolerar
ningúnentario sobre lo que puede y no puede hacer porque es una ni?a”.
Roger asiente, sonriéndome, de acuerdo con el n. Sinir me sorprende, sin embargo, suspirando
y girándose hacias ventanas. “Por más progresistas que nos gustaría ser”, dice en voz baja, “me
pregunto qué tan encasida estará e a fuerza de ser princesa. El mundo disfrutará de una princesa
marimacho durante un par de a?os, si así resulta ser Ariel, pero eventualmente… creo que nuestra
querida ni?a enfrentará muchas expectativas con respecto a sonrisas bonitas, vestidos de seda y
tiaras”.
Suspiro y me inclino más cerca de él cuando me doy cuenta de que tiene razón. Nuestra familia no
puede hacer mucho: Ariel recibirá todo tipo de mensajes sobre quién se supone que es del resto del
mundo, asío de su familia, al igual que el resto de nosotros.
“Tendremos que hacer nuestro mejor esfuerzo”, dice Cora asintiendo con firmeza, y me giro para
sonreírle.
“En realidad”, dice Henry, considerando su voz. “Antes de que descanses, E…”
“?Mmm?” Pregunto, girándome hacia él, con curiosidad.
“Bueno”, dice vte, mirándome de arriba abajo y evaluando ramente lo presentable que estoy,
“han estado esperando ahí afuera durante horas”.
“Oh”, digo, alzandos cejas mientras me vuelvo hacias ventanas y me doy cuenta de que Henry
tiene razón. Nuestra gente ha estado reunida durante mucho tiempo, esperando poder ve.
“Acaba de dar a luz”, protesta Cora, extendiendos manos, “a E se le debería permitir descansar”.
“No, Henry tiene razón”, digo, esforzándome por sentarme y bnceando los pies sobre el borde de
cama. “Todos han sido muy amables, queriendo ver al bebé…”
“E”, Cora duda, su voz preocupada. “Como su médico…”
“Como autocurador mágico”, digo con voz seca mientras me pongo de pie, “Estoy bien, Cora, para
salir a terraza por un momento. ?Me ayudarás a ponerme algo bonito?
“?Algo agradable?” E jadea, sus ojos se abren ante idea.
“Como una bonita bata”, le digo, poniendo los ojos en nco y entregándole el bebé a Sinir.
“Honestamente, todo esto tomará cuatro minutos y luego volveré a cama”.
Mi hermana me pone los ojos en nco, ramente objetando el n, pero tres minutos más tarde
estoy vestida con una bata nca muy bonita, mi cabello cuidadosamente recogido hacia atrás, mi
corona colocada en mi cabeza honestamenteo una ocurrencia práctica en lugar de una seria.
esorio. Mi cabello no está tan arredoo nunca antes y corona funcionao una diadema
muy útil.
Sinir me pasa el bebé y me rodea cintura con un brazo, Rafe en su cadera mientras salimos de
nuestra habitación. Mientras caminamos por el pasillo con Cora, Roger, Jesse y Henry siguiéndonos
de cerca, frunzo un poco el ce?o ante corona de Sinir y luego de Rafe, que sorprendentemente
acepta usar.
“Ariel también va a necesitar una corona”, murmuro, celosa por e. “Puede tener seis, si los quiere”,
responde mi pareja, sonriéndome un poco. “Pero si e es tan marimachoo proyectas que será,
no sé si los usará”.
“Es cierto”, suspiro, sonriéndole a mi peque?a y dejando otro beso en su perfecta cabecita. “Sé tan
femeninao quieras, princesita”, le murmuro, y e hace un peque?o gesto inquieto en su rostro
que me hace reír mientras transmite vibraciones somnolientas a través de nuestro vínculo. “Pero sí,
vas a conseguir unas coronas bonitas. Y mamá recibirá más, todos iguales…
“Está bien”, dice Sinir, con voz seca. “Esto está empezando a resultar caro”.
“No seas taca?o con nosotros ahora, Sinir”, respondo, golpeándolo con el hombro cuando llegamos
al frente del pcio, donde multitud está empezando a gritar. Los guardias ya hanenzado a
alinearse en terraza, por lo que saben que algo está pasando.
“Nunca lo haría”, suspira Sinir, moviendo su mano desde mi cintura hasta mi hombro e inclinándose
para presionar un rápido beso en mi boca. “?Listo?” pregunta, mirándome a mí, a Ariel y a Rafe, a
toda nuestra peque?a familia.
“Listo”, digo asintiendo, extendiendo mano para pasar un dedo rápidamente a lorgo de peque?a
y perfecta meji regordeta de Rafe. Chi alegremente y rebota en el brazo de su padre,
saludándome. Lenzo un beso rápido antes de girarme hacias puertas.
Sinir echa una rápida mirada por encima del hombro a su padre, y al duque y duquesa con su
hijo, y luego, sonriendo, abres puertas dobles. Juntos, todos salimos.Exclusive ? content by N(?)ve/l/Drama.Org.