Capítulo 482
Capítulo 482 – Familia en crecimiento E
“?Qué quieres decir con que hice nevar?” Cora me frunce el ce?o mientras se mueve por cocina
preparando mimosas. “Eso es ridículo, debes haberlo imaginado”.
“?Nevó porpleto!” Protesto, riendo y negando con cabeza, girándome hacia Sinir en mesa
en busca de apoyo.
“Así fue”, dice, levantandos cejas hacia Cora mientras le entrega a Rafe otra rodaja de manzana.
“”Las noticias estánpletamente desconcertadas por repentina de frío que desapareció
inmediatamente por ma?ana. Lo man el mgro del duque”.
“??Qué!?” Cora jadea y se gira para mirar a Sinir con los ojos muy abiertos.
“Eso es genial”, dice Roger, sonriendo al bebé Jesse en sus brazos, quien mira a su padre con ojos
somnolientos. La magia de mamá, Jesse”, susurra. ” Es muy genial.”
“Ustedes solo están tomando el pelo”, suspira Cora, apoyándose en el mostrador mientras giro
peri de estufa, cortando el fuego debajo de sartén con huevos, salchichas y tocino que terminé
de freír.
“Dominic ha muy en serio”, digo, asintiendo con cabeza hacia Cora cons cejas levantadas. “En
serio, llegó a los medios noticia de que querida duquesa de nación tuvo su bebé y esa noche
nevó inusualmente temprano; gente está enloquecida”. Me río un poco cuando empiezo a repartir el
desayuno en tos.
“Dios mío”, dice Cora, cubriéndose cara cons manos. “Ni siquiera quise hacer eso. ?De verdad
crees que fui yo?”
“Tiendes a afectar el clima cuando estás emocional”, dice Roger, sonriendo a supa?ero mágico
encogiéndose de hombros felizmente. “Creo que tiene mucho sentido.”
“Oh, eso es tan extra?o”, dice Cora con un suspiro, sacudiendo cabeza hacia Roger y luego hacia
mí. “La gente va a empezar a descubrir qué podemos hacer, E”, dice. “Vamos a necesitar algún tipo
de historia”.
“Creo que mis secretos ya han salido a luz”, digo, haciendo una peque?a mueca. “
?Y por qué tenemos que decirle algo a alguien? Simplemente dejemos vr los rumores: no es asunto
de nadie más que nuestro”.
“Sí”, dice Cora, poniendo los ojos en nco antes de volver a su tarea anterior de agregar cantidad
más peque?a del mundo de jugo de naranja a copas de champán casi llenas. “Hasta que nos quemen
en hoguera por ser brujas o algo así”.
“No les dejaremos hacer eso”, murmura Sinir, sonriendo un poco mientras centra su atención en el
desayuno de Rafe.
“Además”, dice Roger, encogiéndose de hombros hacia Corao si fuera intrascendente, “no es que
vaya a funcionar. Puedes simplemente llover sobre el fuego, Cora.
Me eché a reír ante esto y Cora, a su pesar, también se ríe.
“Bueno, lo que sea”, suspira, llevando primero una mimosa a Roger y Sinir, quienes murmuran su
agradecimiento. “Supongo que tienes razón y realmente no importa, al menos no hasta que nuestros
hijos desarrollen algunos dones extra?os que terminan siendo peligrosos o algo así. O convertirlos en
parias sociales”.
Regresa al mostrador, me entrega un vaso de mimosa y toma uno para e, alzándolo por todos
nosotros a modo de brindis. El resto de nosotros también levantamos nuestras copas, brindamos por
el bebé Jesse y luego bebemos profundamente.
Bueno, beben profundamente. Finjo el mío, simplemente dejando ques burbujas del champán
presionen misbios antes de dejar bebida en el mostrador, cuidadosamente escondida donde Cora
no pueda ve.
Porque por mucho que normalmente me encantaría brindar por el nacimiento de mi sobrino con una
bebida festiva para el desayuno…
Bueno, mis razones para no beber son mucho mejores. Aún así, es el día de Cora y no quiero robarle
el protagonismo todavía. No es que crea que a e le importaría, sólo… un anuncio feliz a vez.
“?Cómo durmió?” Pregunto, levantando barbi hacia Jesse.
“A ratos”, dice Cora, cruzándose de brazos y frunciéndole el ce?o. “Pero eso es normal, ?verdad?”
Asiento, sonriéndole un poco. “Pronto encontrará sus patrones, no se preocupe. ?Cómo has
dormido?”
“Más o menos lo mismo”, dice, dándome una peque?a sonrisa. “Seguí despertándome cada vez que a
él le gustaba… moverse”.
Le sonrío, recordando ese hábito en los primeros días de un nuevo bebé. “Tú también te
acostumbrarás”.
“Bueno, algunas personas”, dice Cora, riéndose y mirando a Roger, “ya están acostumbradas”.
“No puedes envidiarme mi sue?o, Cora”, dice Roger, miránd sin avergonzarse de sí mismo. “Es
autocuidado. No me disculparé por ello”.
“Ahora tienes un bebé que cuidar”, lenza, aunque sonríe. Sonrío, realmente apreciando su rción
burlona. “Hay que ser un poco más desinteresado”.
“Cuidaré al bebé durante el día”, dice Roger, se?ndo al bebé que sostiene en su brazo. “Por
noche, él es tu hijo”.
Todos nos reímos de nuevo, sobre todo porque sabemos que no ha en serio. Roger, al igual que
Sinir, seguramente hará su parte del cuidado de los ni?os sin quejarse, de día o de noche.
Simplemente se burá más de Cora al respecto, sobre todo porque sabe que eso hace reír.
“?Cómo puedes cuidar al bebé todo el día?”, pregunta Sinir, mirando con picardía a su hermano, “
?Mientras diriges al ejército desde el pcio?
“Lo traeré conmigo”, dice Roger, sonriendo a Jesseo si fuera obvio. “Nunca es demasiado pronto
para acostumbrar al ni?o a una s de guerra”.
Sonrío, imaginándome a Roger con su uniforme de almirante con un bebé dormido sobre su hombro y
un peque?o vómito goteando por su espalda. Y, sinceramente, no me importa tantoo
probablemente debería. Estos papás de Sinir… no creo que vayan a dudar en incorporar a sus hijos
as actividades del día a día de sus vidas.
Sin embargo, mientras lo considero, mi mano se desza pasivamente sobre mi estómago, porque
me pregunto en voz baja si ocurrirá lo mismo cuando haya una chica en foto. ?Roger habría dicho lo
mismo: que nunca es demasiado pronto para que un ni?o se acostumbre a una s de guerra si
Jesse hubiera sido una ni?a y no un ni?o?
Suspiro un poco, esperando que no sea verdad. Porque esta peque?a ni?a… va a crecer con dos
grandes chicos Alfa que son apenas un a?o mayores que e, y voy a har con ellos si intentan
exclui de sus actividades sólo porque es una mujer.
?Estás bien? Dice Sinir, pasandos pbras discretamente a mi mente pero manteniendo sus
ojos en Rafe mientras Cora prepara los tos del desayuno que olvidé en mis reflexiones.
Sí, digo, dejándole ver mi luz de preocupación pero también haciéndole saber que no se trata de nada
grande. Solo… pensamientos de mamá.
él asiente y me da una peque?a sonrisa mientras me siento a sudo.
Nuestro desayuno es delicioso, pero se acaba demasiado rápido. Antes de lo que me gustaría, Sinir
pone una mano en mi rodi y me mira con expresión triste, haciéndome saber en silencio que
realmente tenemos que regresar al pcio. Después de todo, él es un rey y, si bien nuestra familia es
lo primero y siempre les dedicaremos tiempo, tenemos responsabilidades.
Exclusive ? content by N(?)ve/l/Drama.Org.
“Oh, no”, dice Cora, haciendo un puchero mientras nos mira. “?Muy pronto?”
“Lo siento”, digo con un suspiro. “Quiero decir, si aceptaras mi oferta de mudarme al pcio mientras
Jesse sea un bebé,
Pero e simplemente se ríe y me saluda con mano mientras se levanta, recoge nuestros tos y
los tira en el fregadero. “No es posible. Nos acabas de dar esta casa, no nos mudaremos otra vez sólo
para tener una ni?era gratis”.
“Una tía libre”, digo, levantándome y moviéndome alrededor de mesa para despedirme de Roger y
Jesse. “Lo cual es mucho mejor. ?Adiós bebé Jesse! ?Nos vemos pronto!” Me inclino para besar a mi
sobrino bebé mientras Roger lo sostiene a salvo en sus brazos.
“E”, dice Cora, frunciendo el ce?o mientras sostiene mi mimosa no borracha, que encontró todavía
sentada junto al fregadero. “
?Por qué no bebiste esto?
En el mismo momento, justo cuando estoy erguido, Roger de repente me agarra mu?eca y sus ojos
se abreno tos mientras me mira. “Espera un segundo…” dice, con voz sospechosa.
Me quedo quieto, mis ojos se dirigen a Cora, que me mira confundida, y luego a Sinir, que empieza
a sonreírme un poco, sacudiendo cabeza mientras está de pie con Rafe en sus brazos.
“E”, dice Roger, girando lentamente mi mu?eca y olfateánd durante mucho tiempo. ” ?Ay dios
mío!” jadea, mirándome con repentino deleite. “?Eres! ?Lo eres totalmente! ??Cómo me perdí esto!?
“?Se?orita qué?” Pregunta Cora, sus ojos recorriendo hacia nosotros.
“Estabas distraído”, dice Sinir, riendo y encogiéndose de hombros.
“??Perder qué!?” Cora exige de nuevo, poniéndose erguida. Pero luego sus ojos se abren cuando mira
la mimosa no borracha que tiene en mano. “?Ay dios mío!” e jadea.
“Bueno”, digo, volviéndome para sonreírle a mi pareja. “El secreto ya ha salido a luz, ?no?”