Capítulo 474
Capítulo 474 – Compartiendos noticias E
“?Cora?” Jadeo en el momento en que me llevo el teléfono a oreja, todavía saliendo de cama y
enredado ens sábanas.
“H, Ells”, dice, su voz de alguna manera tensa y aburrida al mismo tiempo. “Perdón por
despertarte…”
“No me despertaste…” digo rápidamente, alcanzando a Rafe en su cuna y levantándolo en mis brazos.
Detrás de mí, oigo a Sinir levantarse también de cama y acercarse a mido.
“?No lo hice?” —Pregunta Cora. “Por qué en realidad”. Su voz se vuelve pétrea. “No me digas.
Conociéndolos a usted y a Dominic, probablemente no quiera saberlo.
Còntens bel0ngs to N?(v)elDr/a/ma.Org
Una peque?a risa surge de mí mientras sacudo cabeza, tratando de retomar el rumbo de esta
conversación. “Cora”, digo, mirando el rostro brinte y despierto de Rafe, “?qué pasa? ?Por qué está
mando? ?El bebé…?
“Sí”, dice con un suspiro. “Roger insistió en que mara. ?El bebé está en camino!
“?Ay dios mío!” Grito, girándome hacia Sinir y sonriéndole por segunda vez esta ma?ana. “?Es hora
del bebé! Vendremos enseguida…”
“No, tómate tu tiempo”, dice con un suspiro y le frunzo el ce?o a pesar de que no puede verme.
“Cora, ?qué está pasando? ?Por qué nos mas en medio de noche para que vayamos y luego
también nos dices que no nos apresuremos?
“Porque mi estúpidopa?ero me hizo marte”, dice Cora, con voz molesta. E baja voz hasta
converti en un susurro. “Estápletamente asustado, Ells, a pesar de que todo está progresando
con total normalidad…”
“A”, digo, pasando a Rafe as manos expectantes de Sinir y sonriéndole. “?Sé suave con él,
Cora! ?Es papá primerizo!”
“Y una última vez, papá”, murmura, haciéndome reír de nuevo, “si es así de molesto cada vez que me
pongo de parto”.
“Está bien, ?deberíamos venir?” Pregunto, mirando al rostro de Sinir, con una pregunta silenciosa
en mis ojos. ?Podemos ir? ?Hay algún asunto nacional urgente que signifique que debamos
quedarnos atrás? Sinir asiente con entusiasmo hacia mí, haciéndome saber que podemos.
“Sí”, dice con otro suspiro. “?Te importa? Honestamente, E, no creo que mi cuerpo esté ni cerca de
estar listo para pujar, pero Roger simplemente quiere que todo esté en su lugar”.
“Está bien”, digo alegremente, se?ndo con cabeza a Sinir, quien me gui?a un ojo yienza a
caminar hacia el armario para vestirse él y Rafe. “Honestamente, Cora, si está tan asustado, ?cómo
lograste convencerlo de dar a luz en casa?”
“Bueno, ahora está tratando de convencerme de que no lo haga; de todos modos”, suspira,
“?vendrás?”
Sonrío cuando escucho a Roger gritar algo de fondo, su voz llena de ansiedad, aunque no puedo
escuchar lo que está diciendo. Mi corazón se hincha un poco por mi cu?ado secretamente dulce, quien
sé que tiene todo su corazón envuelto en lo que está sucediendo hoy.
“Sí”, digo, “estaremos allí tan prontoo podamos. Y también se lo haremos saber a Henry”.
“Está bien”, dice Cora con un suspiro. “?Te veo en un rato!”
“?Entusiasmado!” mo por teléfono antes de colgar y tirarlo sobre cama. Luego prácticamente salto
al armario por mi emoción, yendo inmediatamente aldo de Sinir y envolviendo mis brazos
alrededor de su cintura, sonriéndole.
“?Cora está bien?” Pregunta, tomando mi cara en su palma.
“Creo que sí”, digo, asintiendo hacia él. “Aparentemente todavía tiene tiempo; Roger está
enloqueciendo”.
“Por supuesto que lo es”, dice Sinir riendo. “Roger es excelente bajo presión, excepto cuando se
trata de cosas que estánpletamente fuera de su control. Lo va a volver loco tener que ver a Cora
pasar por tanto trabajo y dolor y no poder hacer nada al respecto”.
“Eso es tan extra?o, pero también tan dulce”, digo, asintiendo y presionando un beso rápido en su
pecho antes de irme a mido del armario y selionar algunas prendas que me pongo
apresuradamente. Cuando estoy lista, me vuelvo para quitarle el bebé medio vestido a mipa?ero
medio vestido y termino de envolver a Rafe en capas acogedoras.
“?Estás listo para conocer a tu primo peque?o, Rafe?” Le arrullo, tomo una bolsita deida para
bebé de su lugar en el estante y me siento con él en nuestro peque?o sillón para que puedaer
algo mientras Sinir termina de prepararse. “?Y luego, en un par de meses, tu hermanita peque?a?”
Rafe me sonríe y yo me río, porque forma en que me mira cuando hablo… Dios, eso si ya
estuviera empezando a entender.
Paso unos momentos de tranquilidad con mi hijo, pensando en cómo reionará cuando haya un
bebé cerca.
Y de repente mis ojos se llenan de lágrimas cuando me doy cuenta de que en mi mente ya dejé de
pensar en Rafeo El Bebé.
Que el titulo ya le paso a mi chiquita
“?Qué es?” Pregunta Sinir, y levanto cabeza para ver que estaba tan perdida en mis
pensamientos que ni siquiera me di cuenta cuando él se acercó a mí.
“Rafe ya no es el bebé”, digo, olfateando incluso mientras me río de mi propia ridiculez. “Ni siquiera
pensé en eso”
“Por supuesto que lo es”, dice Sinir, sonriéndome con simpatía y tomando a Rafe de mis brazos. “él
siempre es el bebé”.
“?Ya es tan grande!” Insisto, se?ndo hacia él. “?Hoy estaba tratando de levantarse en su cuna! Y
ahora que hoy viene un primo de Sinir y otro bebé en camino, s lágrimasienzan a correr por
mis mejis y presiono mis manos contra el corazón de mi pobre madre. “?Oh, ya no será el bebé! ?él
es el mayor!
Sinir se ríe un poco de mí y sacude cabeza. “él siempre es nuestro bebé, E. Tú lo sabes.
Puede ser ambas cosas”.
Me levanto rápidamente, alcanzando a mi bebé y apretándolo protectoramente contra mi pecho
cuando mi pareja me lo devuelve. Sacudo cabeza mientras miro a Sinir. “Todo va tan rápido…”
“La vida tiene costumbre de hacer eso”, murmura Sinir, acercándose y secándomes lágrimas
con el pulgar. “Pero si no fue así, no podrás vivirlo”.
Asiento, suspiro y miro a Rafe, quien me mira con ojos verdes curiosos e interesados. No puedo evitar
sonreírle y darle un beso rápido en cabeza. Luego vuelvo a mirar a su padre. “No le digamos a
nadie sobre el nuevo bebé todavía, ?de acuerdo?” Digo en voz baja, oliendos últimas de mis
lágrimas sentimentales. “Deja que Cora tenga su día”.
“Es una buena idea”, dice Sinir, envolviendo un brazo alrededor de mis hombros y depositando un
beso en mi frente. “Aunque Roger probablemente podrá olerlo en ti”.
“?Ya huelo diferente?” Pregunto, mis ojos se abreno tos. En el mejor de los casos, estoy
embarazada de unos días, sinceramente, aunque sea así.
Sinir huele el aire a mi alrededor ligeramente, experimentalmente. “Un poco”, dice encogiéndose de
hombros. “Es sutil y Roger se distraerá, pero sí, E, cualquier lobo que se acerque lo suficiente a ti
podrá darse cuenta de que llevas en brazos a mi cachorro”.
“Extra?o”, digo, mirándome y olfateando. “?Por qué no puedo olerlo?”
“No lo sé”, dice, su mente ya se está moviendo hacia otras cosas mientrasienza a mirar hacia
puerta del armario. “?Normalmente puedes olerte a ti mismo?”
“No lo sé…” digo, pensando honestamente en ello. En serio, sé que soy un lobo desde hace un
tiempo, pero sigue siendo extra?o. “?Rafe puede oler al bebé en mí?”
Sinir se ríe, jalándome con él mientras sale del armario y cruzamos hacia puerta de nuestra
habitación. “No lo sé, pregúntale”.
Así lo hago, balbuceando un poco a mi dulce bebé mientras caminamos por el pasillo. Pero por
supuesto él no responde con sus propias pbras, aunque envía una gran cantidad de felicidad a
nuestro vínculo y extiende sus manos hacia mí, tratando de tocar mi cara y haciéndome reír.
Estoy lleno de felicidad cuando Sinir y yo subimos a uno de los autos en el garaje de abajo,
sorprendiendo a los pobres asistentes somnolientos que se apresuran a prepararlo para nosotros.
Pero incluso con el peque?o retraso, estaremos en camino en unos minutos, dirigiéndonos a casa
de Cora para ayuda, calmar a su pareja y saludar al nuevo bebé Sinir.