Capítulo 471
Capítulo 471- Giros de Oto?o
e
Mientras pasamos tranqumente juntos el resto del día en que se deró guerra entre Moon Valley
y Atxia, Henry se unió a nosotros para almorzar y luego una cena pacífica, ?los tres meses que
siguieron?
Pasaron vndo a un ritmo desconcertante.
En gran parte, Roger y Sinir trabajaron duro, no sólo para poner en forma a nuestro ejército y
manejars rciones internacionales para asegurarnos de que tengamos una variedad de aliados
comprometidos, sino también para lidiar con un bebé lobo cada vez más móvil y una Cora, muy
embarazada.
“Odio esto”, se queja Cora, dejándose caer en mi cama y empujándose contra los cojines, con mano
presionada contra su siempre dolorida espalda. Nunca volveré a quedar embarazada”.
“Bueno, no es que lo hayas hecho intencionalmente primera vez”, le digo, sonriéndole y sentándome
en el borde de cama, con Rafe moviéndose en mis brazos. “Dudo que mamá te dé muchas
opciones segunda vez, ya que el destino de Roger es ser padre de muchos híbridos”.
“Como sea”, murmura Cora, inclinando cabeza hacia atrás y cerrando los ojos. “Le conseguiremos
una madre sustituta. Seis sustitutos. Cuantos quiera. Hace un tiempo se burló de mí por tener siete
compa?eros y entonces le dije que no, pero ahora estoy reconsiderando esta política”.
“El nacimiento y el embarazo son hermosos, Cora”, digo con una voz de rega?o demasiado reverente,
y cuando abre un ojo para mirarme, ambos nos echamos a reír.
“Oh, Dios mío”, murmura, suspirando y sentándose un poco, acariciando con sus manos su gigantesca
barriga. “Quiero decir, sé que amo al ni?o, pero mi cuerpo humano está listo para que nazca este
peque?o lobo”.
“Todavía no puedo creer que no me hayas dicho su nombre”, suspiro, sentando a Rafe en el edredón y
agarrando su pierna cuando inmediatamente intenta escabullirse. Ya tiene casi ocho meses y está
grande. Y rápido. Rafe da un peque?o chillido de protesta, pero le hago cosquis mientras lo tiro
hacia atrás, haciéndolo reír. Luego tomo una rodaja de manzana que está en un to peque?o junto a
la cama y se entrego. Rafe lo toma con entusiasmo, sin alejarse más porque lo único que le interesa
más que explorar eser.
Le sonrío a mi hijo, me hace cosquis verlo fascinado por su manzana. Y luego vuelvo mi atención a
mi hermana.
“Roger y yo sólo queremos guardar el nombre para nosotros hasta que nazca”, dice Cora, sonriendo.
“Después de todo, toda nación está siguiendo mi embarazo”, continúa, poniendo los ojos en nco,
“al menos merecemos una peque?a cosa para nosotras mismas, ?verdad?”
Me encojo de hombros y admito que lo que dice es verdad. En los primeros meses de guerra,
gente realmente se unió a Cora, entusiasmada con el nacimiento de lo que maron Baby Dukeo
un punto brinte ens noticias cada vez más oscuras del frente de guerra.
De hecho, no es que nos esté yendo mal en guerra; Sinir, Roger y Henry predijeron que los
primeros meses serían difíciles. Después de todo, somos una nación con un nuevo liderazgo y fuerzas
militares reducidas después de nuestra guerra civil. Lo importante, nos han dicho nuestros hombres,
es simplemente mantener línea y retrasar ión verdadera hasta que hayamos tenido un poco
de tiempo para construir nuestras fuerzas.
Calvin, para sorpresa de todos menos mía, ha sido de gran ayuda en esto. Aunque no he recibido
noticias suyas, nuestro reconocimiento ha informado que ha asumido un papel mucho más activo en
Atxia, hando en contra de guerra y retrasando el avance donde puede.
Còntens bel0ngs to N?(v)elDr/a/ma.Org
Un amigo en verdad, pienso para mis adentros, sonriendo un poco mientras le paso a Rafe otro trozo
de manzana.
“Ha estadoiendo muchos sólidos últimamente”, dice Cora, y miro hacia arriba para ve
considerando a Rafe.
“Bueno, no creo que nadie produzca suficiente leche materna para alimentar a esta peque?a
albóndiga s”, digo, sonriendo y acercándome a mi bebé, oliendo su cabello. “Tiene tanta hambre”.
“E”, dice Cora con voz seca, “él ya no es una albóndiga. Es un pastel de carne”.
“No seas tan malo – “Le frunzo el ce?o, pero me río al mismo tiempo.
“No es malo, es verdad”, dice, riendo conmigo. “Quiero decir, tiene ocho meses, pero pesa qué…
?treinta libras?”
“Treinta y cinco”, le digo, sonriéndole a mi peque?o.
“?Es un gigante!”
“Has visto a su papá”, digo, poniendo los ojos en nco y recostándome detrás de mi bebé para poder
ver a mi hermana y usar mi cuerpoo bloque para evitar que Rafe se salga de cama. “Y no es
que Roger sea un tipo peque?o. Tu propio hijo también será un pastel de carne dentro de ocho o
nueve meses.
Cora se ríe de esto y hace una mueca”. Entonces”, dice, girando cabeza y entrecerrando los ojos un
poco más. “?Has… dejado de amamantar?”
“Sobre todo”, digo, tratando de ser casual.
Porque sé a qué se refiere aquí y no es algo de lo que esté dispuesto a har. Ni siquiera le he dicho
a Sinir lo que intento hacer, y mucho menos a Cora. “A veces le doy el pecho antes de acostarse, lo
ayuda a dormir”.
Aunque es mentira. Dejé de hacerlo hace unas semanas. Cora me sonríe un poco al ver a través de
ello.
“E”, dice, riendo e inclinándose hacia mí. “??Por qué no me has de esto!? Todo el mundo sabe
que estás intentando tener otro bebé…
“?Cora!” Grito, sentándome ynzándole un cojín, que e asta, riendo. “?Nadie lo sabe!”
“Mamá lo sabía”, dice, colocándose almohada detrás de espalda.
“Mamá es una diosa que todo lo sabe”, respondo, poniendo los ojos en nco.
“?Y en serio?” e dice: “Sinir, que te observao un halcón, ?no tiene idea?”
“Eso, sinceramente, también me sorprende”, digo, inclinándome hacia atrás en cama y cediendo,
teniendo esta conversación aunque no creo que esté lista para ello. “Pero está tan ocupado que creo
que está distraído y no ha juntados piezas”.
“Entonces, ?por qué no se lo cuentas?”
“Cora”, digo, mi rostro ahora se desmorona un poco por preocupación. “Tú más que nadie deberías
saber por qué”.
“?Qué? Yo” y luego su rostro también cae. “Oh, Ells”, dice, sacudiendo cabeza. “No volverá a ser
así”.
Y siento ques lágrimas me pican los ojos mientras miro el edredón, de repente abrumado por los
recuerdos. Porque, sinceramente, ya he hecho todo esto antes. Pasé a?os intentando quedar
embarazada y nunca lo logré. Por supuesto, entonces no sabíamos que no podía quedar embarazada
de una pareja humana, y eso obviamente ha cambiado ahora.
?Peros emociones? ?Y espera? ?Y el de no quedar embarazada?
Porque lo he estado intentando durante meses…
Y todavía no estoy embarazada.
“Es así otra vez”, digo en voz baja, sin mirar a mi hermana.
“Oye”, dice, avanzando sobre cama y extendiendo una mano hacia mi hombro. La miro y e se?
a Rafe. “?Qué es esto?”
“?Qué?”
“?Qué es esto?” dice nuevamente insistente.
“Es Rafe, Cora – ro, y él no es un esto -“
“Es tu bebé”, dice, sacudiéndome un poco. “Y si quieres otro, puedes tener otro, ?vale? ?Está
predicho! ?Has tenido visiones sobre esto! dice mientrass lágrimas llenan mis ojos mientras recibo
precisamente cha de ánimo que necesito de mi sensata hermana.
“Entonces, ?por qué no ha sucedido todavía?” Pregunto en voz baja.
“Quizás necesites un poco de ayuda”, dice, encogiéndose de hombros y sonriéndome. “Quiero decir,
un procedimiento médico ayudó a quedar embarazada primera vez; tal vez usted y Sinir solo
necesiten un poco de asistencia médica para quedar embarazada,o lo hacen miles de mujeres. ?Y
oye, para eso estoy!”
“Quería hacerlo de forma natural esta vez”, suspiro, miránd, un poco celosa. “Como tú, cuando
quedaste embarazada primera vez que tuviste sexo con tu pareja”.
“Sí”, dice, mirándome seriamente antes de mirar su gigantesco estómago. “Y ahora me siento
miserable, no puedo dormir y orino cada cinco minutos…”
Me eché a reír, sacudiendo cabeza.
“?La hierba es siempre mas verde!” dice, sacudiendo un poco mi hombro antes de recostarse contra
las almohadas. “Pero en serio, E, acabas de terminar de amamantar y tal vez solo lleve tiempo. Tal
vez simplemente… confíe en el proceso. Ten mucho sexo. ?Y si dentro de unos meses cosa sigue
estancada? Intentaremos algo más”.
“Está bien”, digo con un gran suspiro, rodando sobre mi espalda y llevándome a mi bebé conmigo.
Rafe da un peque?o chillido feliz mientras lo pongo sobre mi estómago, abrazándolo allí. “Gracias,
Cora”, agrego. “Yo necesitaba eso.”
“Bueno, necesito una cesárea inmediatamente”, murmura, descontenta. “?Puedes arrer eso por
favor? Eres Reina”.
“Solo confía en el proceso, Cora”, le digo, sonriendo mientras le devuelvo sus pbras, haciénd
gemir. “Tenga mucho sexo – si dentro de unas semanas su bebé todavía no nace – ”
“?Semanas!” gime, inclinando cabeza hacia atrás y cerrando los ojos. “De ninguna manera, E. No
voy a hacerlo semanas. Este bebé tiene que nacer inmediatamente o voy a perder cabeza.
Preferiblemente ahora o ma?ana a más tardar”.
Le sonrío a mi hermana, sintiendo pena porque se siente tan miserable pero también feliz y
emocionada.
Pero si hubiera sabido entonces cuán profética sería esa última deración.