Capítulo 470
Capítulo 470- Guerra
e
Al día siguiente, Cora y Roger vienen temprano. Roger y Sinir salen, con rostros solemnes, para
har con sus ayudantes y asesores sobre cómo responder as noticias que sabemos que
inevitablemente llegarán. Nuestros equipos de reconocimiento nos dijeron que delegación
atxiana efectivamente regresó a casa anoche y aparentemente estuvo en consejo hasta el
amanecer.
Lo que sugiere que en cualquier momento derarán guerra.
Sé que Sinir está dedicando mucho tiempo a decidir cómo responder públicamente. Creo que él y
Roger en este momento están grabando un mensaje que se enviará a nación tan prontoo se
dere guerra. ?Pero Cora y yo?
Bien.
Simplemente estamos… siendo mamás.
“E”, dice, suspirando y sosteniendo a Rafe hacia mí en mi armario, arrugando nariz. “Creo que tu
precioso futuro Rey necesita ser cambiado”.
Suspiro, mi suéter solo me cubre mitad de cabeza. “?Entonces? Ve a cambiarlo”.
Cuando me bajo el suéter y lo coloco cuidadosamente sobre mi estómago, veo sonriéndome, con mi
bebé todavía extendido en sus brazos. “No”, dice e, sacudiendo cabeza. “Tu bebé, tu pa?al”.
“Te vas a arrepentir de esa política”, le digo, apartando a Rafe de e cons cejas levantadas, “en
sólo tres meses y medio, Cora”.
“?Y durante tres meses y medio no usaré pa?ales!” —me ma riendo mientras llevo a mi bebé
maloliente a su mesa para cambiar pa?ales en el dormitorio.
Rafe me sonríe, luciendo sinceramente un poco orgulloso de sí mismo, y no puedo evitar reírme
mientras lo acuesto y lo cambio rápidamente. “El peque?o Rafe”, arrullo, sonriéndole a su rostro
perfecto y haciéndole cosquis en el vientre, “?se está volviendo tan grande! ?Quieres probar una
manzana hoy? ?O un poco de aguacate?
Cuando termino de cambiar a Rafe, Cora sale del armario y se pone un conjunto cómodo de mi ropa.
E vino al pcio hoy con ropa más formal, pero tan prontoo Sinir le hizo saber que
probablemente no necesitaría aparecer ni har, inmediatamente expresó su intención de cambiarse.
Le sonrío, levanto al bebé y mis ojos se dirigen hacia donde su peque?a panza es ramente evidente
debajo de su sudadera.
“Lo sé”, dice, poniendo los ojos en nco y riendo mientras se acerca a mí. “Me estoy poniendo
enorme”.
“Oh, no, no lo eres”, digo, riendo mientras juntos pasamos a s de estar por puerta de aldo y
nos odamos en el sofá. “Créeme, sabrás que eres enorme cuando ni siquiera puedas ver tus
pies”.
Cora mira sus pies mientras los oda debajo de e en el sofá, cons manos a cadado de su
vientre. “Estos embarazos de lobos van muy rápido”, dice, sacudiendo cabeza. “Las mamás
humanas tienen nueve meses para adaptarse; Es un poco loco ques madres lobas sólo tengan dos
tercios de ese tiempo”.
“O menos”, digo, levantandos cejas. “Ni siquiera llegué a los seis meses”.
“Me pregunto cuánto durará el mío”, murmura, todavía estudiando su vientre y sonriendo a su futuro
bebé. No hay forma de saberlo con este material híbrido.
“Las sorpresas siempre son emocionantes”, digo, recostándome en el sofá y sosteniendo a mi bebé
cerca de mi pecho, girándolo un poco para que pueda mirar a su tía. Rafe se ríe un poco, el sonido
más dulce del mundo.
“No cuando sorpresa resulta en un cachorro”, murmura Cora, y me río de su tono disgustado. “Me
gustaría saberlo, tener un cronograma”.
“Las líneas de tiempo son solo tú tratando de contrr el caos, hermana”, murmuro, apoyando mi
cabeza contra de mi bebé. “?Y con los ni?os – y esta familia?” Sacudo un poco cabeza. “Tal vez
sea mejor simplemente inclinarse hacia lo desconocido. No hay forma de predecir o contrr lo que
vendrá después”.
“Sí, bueno”, suspira Cora, mirándome ahora. “?Con guerra en el horizonte? ?Y Roger parece que va
a estar en medio de todo esto? e niega con cabeza. “Perdóname, E, si me inclino un poco más
hacia mi deseo de tener un mayor control”.
Asiento, entendiénd. Sin embargo, antes de que pueda decir algo más, puerta se abre y entran
Roger y Sinir, cons manos sorprendentemente vacías de tabletas, teléfonos, papeleo (cualquiera
de los esorios habituales para dirigir nación que estoy tan acostumbrado a verlos llevar estos).
días.
“Qué”, digo, frunciendo el ce?o a mipa?ero mientras él se para detrás de mí. “?Ya terminaste el
trabajo del día?”
“No podemos hacer nada más”, murmura. “Apártate, quiero sentarme”.Original from N?velDrama.Org.
Sonrío y me deslizo hacia adnte casi hasta mitad del sofá para dejarle espacio para que se siente
detrás de mí. Cora, sin decir pbra, hace más espacio, se sienta en el regazo de Roger y coloca sus
piernas sobre el costado del sillón en el que él se sienta. Me recuesto contra mipa?ero,
comcida cuando me rodea con un brazo. Mi sonrisa crece cuando veo a Roger darle un beso en
mandíb a Cora y luego otro en marca de apareamiento que colocó en lo alto de su cuello.
“?Entonces?” —digo, volviéndome un poco para mirar a Sinir y encontrando que sus ojos ya
estaban puestos en mí. “?Está hecho?”
“Lo es”, responde con un peque?o suspiro. Luego toma el control remoto y presiona algunos botones,
encendiendo el televisor que cuelga en pared del fondo. El canal inmediatamente cambia a un lugar
de noticias ys pbras se extienden por panta.
GUERRA DECLARADA
Sin querer escuchar los detalles que ya conoce, Sinir mantiene el silencio y me rodea con más
fuerza con sus brazos. Suspiro, presionándome contra él, y luego inclino mi cabeza nuevamente para
darle otro beso al suave cabello de Rafe.
“Nos esforzamos mucho en evitarlo”, murmuro.
“Saben que tienen ventaja”, responde Sinir, y puedo sentirlo negar con cabeza, sentir su
decepción a lorgo del vínculo. “Es una apuesta, ?pero si ganan? Las rpensas valdrán pena.
Moon Valley es increíblemente valioso, tanto en tierraso en recursos intelectuales”.
“Lo que significa que lucharán muy duro para conseguirlo”, suspira Roger. “Va a ser… una guerra
larga”.
“?Cuánto tiempo?” Murmuro, mirando parte superior de cabeza de Rafe, tan contenta de que no
se dé cuenta.
“Lo suficiente”, dice Sinir en voz baja detrás de mí, “que es poco probable que crezca sabiendo
paz, E. Lomento.”
“No te arrepientas”, le digo, mi respuesta es instantánea, porque en realidad no es su culpa. Y
entonces me reconforto al saber que Sincliar está tan preocupadoo yo. Saber que él necesita que
yo sea fuerte para él,o él lo es para mí. Trabajo para poner una sonrisa en mi rostro, para
hacerme sentir esperanza que sé que vive dentro de mí, aunque me du el corazón.
“Al menos”, digo, volteándome para mirar a Sinir, dejándole ver esa esperanza, “Rafe tiene un papá
grande y fuerte que lo protege”.
“Oh, él no me necesita”, responde Sinir, riéndose un poco y agachándose para tomars peque?as
manos de Rafe en sus propios guantes gigantes, moviendos manos de Rafe en rápidos golpes para
que parezca que está golpeando. Me río al verlo. “Nuestro chico es un luchador, E. Nací así”.
Me muerdo elbio, porque quería que Rafe eligiera su futuro para decidir ser luchador si quiere serlo,
o artista si eso le ha más. O ambos. O algo intermedio.
Pero bueno. Todos crecemos en mundos que nos moldean más allá de nuestros propios deseos. Y si
nuestros corazones son sinceros… bueno, de todos modos nos llevan a lo que estaba destinado para
nosotros, ?verdad? A pesar de todos los obstáculos.
“Va a tener una vida hermosa”, murmuro, acariciando el cabello de mi bebé. “No importa lo que nos
depare Atxia. Se lo vamos a dar”.
“Así es”, dice Sinir, besándome cabeza. Vuelvo cara hacia él y acepto felizmente el siguiente
beso, que coloca en mi boca.
“No te olvides de nuestro bebé”, ma Roger, mirándonos con el ce?o fruncido. Sonrío mientras me
vuelvo hacia mi hermana y su pareja, acurrucadas en su si. “Su vida va a ser aún mejor”.
“?En serio, Roger?” Sinir dice, con voz seca. “?Tenemos que serpetitivos en esto también?”
“Maldita sea, lo hacemos”, dice Cora, con una sonrisa maliciosa en susbios que me hace reír.
“Nuestro hijo será incluso más feliz que el tuyo”.
“Desafío aceptado”, digo, pretendiendo mirarlos a ambos. “Quien tenga el hijo que tenga una vida
mejor, gana”.
Y todos nos reímos un poco, porque sabemos que ambos chicos son ganadores aquí, con una familia
como esta luchando por ellos.
“Pase lo que pase”, dice Sinir, mirándonos a todos a nuestro alrededor, “nos tenemos unos a otros.
Y eso es todo lo que importa”.
“Precisamente”, dice Cora asintiendo, su mano recorriendo ociosamente su estómago. “Lo que sea
que este mundo nos depare, podemos afrontarlo”.
Y sostengo a mi bebé con fuerza, me recuesto contra mi pareja y le sonrío a mi familia, sabiendo en mi
corazón que tienen razón.
Porque tengo grandes nes para nuestro futuro, nes que aún no hepartido con ellos. Pero
estoy muy agradecido de tener una familia tan fuerte a mido, en los buenos y en los malos
momentos.