Capítulo 458
#Capítulo 458 – Cambios
Cora
Soplo ligeramente mi taza de té, haciendo lo mejor que puedo para enfria y concentrarme en el libro
que está abierto en mi regazo. Pero incluso mientras lo intento, mis ojos se dirigen continuamente al
ventanal frente a mí que da al frente de nuestra propiedad, incluido el camino de entrada donde Roger
va a estacionar en cualquier momento.
Al menos eso es lo que me he estado diciendo durantes últimas dos horas.
Suspiro, frustrada. Le envié un mensaje de texto hace un tiempo pidiéndole que me avisara cuando
estaría en casa, no es que realmente necesite saberlo, solo… quería saber.
Pero Roger es notoriamente malo a hora de vigr su teléfono, y sé que él y Sinir han tenido un
día particrmente estresante hoy. Entonces, haré todo lo posible para simplemente… ejercitar mi
paciencia.
Pero suspiro porque, aunque paciencia suele ser una de mis virtudes…
?Hoy? Me resulta un poco difícil.
?Feliz!
El peque?o golpe del bebé llega saltando el vínculo de nada, y estallé en una sonrisa, mirándome a
mí mismo.
“Oh, ?te gusta el té de jengibre, peque?o?” Pregunto, riendo un poco mientras paso una mano por mi
vientre.
él no responde porque… bueno, porque le pregunté en voz alta y no puede oírme, pero de todos
modos sonrío y tomo otro sorbo.
?Feliz? Pregunto, enviándole pbra y el sentimiento a través del vínculo.
Su respuesta llega en un instante. ?Feliz, feliz!
Me río de nuevo, desesperadamentecida por esto y preguntándome qué pasará después con
él. Debido a que está creciendo, casi puedo sentirlo crecer día a día y prontoenzará a sentir todo
tipo de cosas nuevas. ?Pero tendrá siquiera pbras para ellos? ?Las sentiremos antes que él y
podremos transmitirs mismas emociones de undo a otro, haciendo preguntaso lo hacemos
con happy? Lo será –
Pero mientras lo reflexiono, emocionado, los faros cruzan el camino y mi rostro esta en una sonrisa.
“Papá está en casa, peque?o bebé”, murmuro, tomando otro sorbo de mi té antes de dejarlo en
mesa de café mientras veo a Roger estacionar el auto, salir y dirigirse corriendo hacia puerta
principal.
“Ut-oh”, suspiro, observando cada uno de sus pasos y continuando acariciando mi estómago. “Papá
está de mal humor, cari?o…”
Original from N?velDrama.Org.
?Feliz! El bebéte, haciéndome reír de verdad ahora.
Porque papá no es nada feliz, ?no?
Este chico – ya con sus bromas. Dios, lo amo tanto.
Roger abre puerta, frunciendo el ce?o mientras atraviesa, cerránd detrás de él y ya mirando
hacias escaleras, ramente con intención de subir y ni siquiera notar que estoy sentado aquí.
“?Ey!” mo alegremente y Roger senza hacia mí, deteniéndose tan rápido que casi tropieza con
sus propios pies.
“?Que estas haciendo aqui?” pregunta casi gru?endo.
Me recuesto un poco sorprendida, mirándolo de arriba abajo. “Lo siento”, digo, mi voz llena de
sarcasmo. “?No tengo… permitido sentarme en nuestra s de estar?”
Roger frunce el ce?o, baja cabeza por un segundo y se pasa una mano por el cabello antes de
mirarme de nuevo. “Lo siento”, dice, y puedo decir que lo dice en serio a pesar de que su voz es
entrecortada. “Simplemente me sorprendiste, ha sido…”
“?Un día increíble?” Yo ofrezco.
Y suspira y asiente.
“Ven aquí”, le digo, alcanzándolo y cruzandos piernas para hacer espacio en el sofá.
“En realidad, Cora”, dice, mirando hacias escaleras. “?Podemos simplemente irnos a cama?”
“?En realidad?” Pregunto, quedándome un poco quieta. “No tienes hambre, o…”
“Por favor”, dice, bajando cabeza de nuevo, casi rogando por un momento. “Solo quiero irme a
cama. Contigo. Y simplemente… estar ahí. ?Está bien?”
“Está bien”, digo, un poco perturbada ahora. Porque no lo veo frecuentemente así. Una vez que
rompimos el duro caparazón de Roger, se reveló divertido, dulce y lleno de bromas. ?Este Roger, que
existe incluso debajo de eso? ?Roger, serio y vulnerable?
Bueno, si me muestra estedo… debe estar realmente molesto.
Estoy de pie y me muevo a sudo en un segundo. “ro”, le digo, asintiendo y tomando su mano.
“Vamos.”
Y mipa?ero me hace un gesto con cabeza una vez, tirando de mi mano y tirando de mí
escaleras arriba con él.
No decimos muchoo cuando nos levantamos al dormitorio, sino que avanzamos suavemente en
nuestra rutina nocturna. Roger le da un beso rápido antes de dirigirse al ba?o para tomar una ducha
breve y terminar el día. Me quedo en silencio mientras me pongo el camisón y le coloco un par de
pantalones de pijama en cama, porque sé que eso es todo lo que dormirá.
Luego enciendo el fuego porque quiero calor y un poco de luz para ver, pero de lo contrario apago
todass luces y me meto en cama, esperando, acariciándome distraídamente el estómago.
Observo a mipa?ero mientras sale del ba?o unos minutos más tarde, con el rostro serio y los ojos
lejanos, pensando en algo que sé que me contará en unos minutos cuando esté listo. No puedo evitar
admirarlo un poco cuando deja caer su toa y alcanza los pantalones de pijama dodos en el borde
de cama.
Sintiendo mi deseo en nuestro vínculo a pesar de mis esfuerzos por guardármelo para mí, Roger
levanta un poco cabeza y me sonríe. Pero simplemente me encojo de hombros, porque quiero decir
que no es un secreto.
Mi pareja está buena. ?Qué se supone que debo hacer cuando él aparece desnudo en el dormitorio y
el fuego resaltas líneas tadas de su cuerpo con un brillo naranja parpadeante?
Su sonrisa se convierte en unapleta sonrisa cuando se pone los pantalones del pijama y se
mueve hacia sudo de cama, retiras sábanas y se desliza debajo de es. Me deslizo sobre el
colchón, presionándome contra su costado, y Roger deja escapar un peque?o gru?ido malvado
mientras me rodea con sus brazos y me acerca, apoyando su meji contra mi pecho y dejando
escapar unrgo suspiro de consuelo.
“Pobre Roger”, murmuro, pasando mis dedos por su cabello aún húmedo y arrullándolo suavemente
de una manera que rara vez hago.
Porque mayor parte de nuestra rción se basa en muchas risas y bus. ?Pero esta noche? Esta
noche puedo decir que necesita algo diferente.
Empiezo a pasar mis u?as ligeramente por piel de su espalda de una manera que sé que le gusta. Y
Roger, para mi satisfión, casiienza a ronronear de cer. Curiosamente, por lo mucho que
normalmente queremos desgarrarnos el uno al otro, no hay mucho de sexual en este momento. Más
bien, es simplemente consuelo ofrecido libremente y aceptado con gratitud por dos personas que se
aman muchísimo.
“Cuéntamelo todo, cari?o”, murmuro, esperando que lo haga.
Y Roger, para mi grata sorpresa, lo dice sin rodeos.
“Es guerra, Cora”, suspira.
“?En realidad?” Pregunto, incapaz de evitar el temor en mi voz. “?Lo deraron?”
“No”, dice, sacudiendo cabeza y envolviendo un brazo alrededor de mi cintura, deseándome lo más
cerca posible. “Pero… estuvimos reuniéndonos con los atxianos todo el día y está muy ro hacia
dónde se dirigen. Dominic se dio cuenta, yo me di cuenta, papá se dio cuenta. Nos tienen en una m
situación y quieren guerra. ?Entonces? Lo derarán en cuanto regrese esta delegación”.
Suspiro, el miedo me llena, pero aún así…
Quiero decir, sabíamos que se dirigía hacia esto, ?no?
Entonces, ?qué lo tiene todo envuelto?
“Dime”, digo en voz baja, empujándolo un poco hacia abajo, haciéndole saber que sé que hay más.
No se molesta en negarlo, sino que suspira profundamente. “Dominic y yo hamos mucho esta
noche sobre lo que debemos hacer. Envió a E a esa maldita cena…
“?En realidad?” Pregunto, mis ojos se abreno tos.
“Estamos aferrándonos a un vo ardiendo, Cora”, dice, defendiendo a su hermano aunque debería
saber que no es necesario. De hecho, me alegro de que E vaya a esa cena; hay algo extra?o entre
e y el Príncipe y, por mi parte, quiero que e se dé cuenta.
Además, sé que e nunca traicionaría a su pareja.
Incluso si…
Bien. No tiene sentido expresar mis sospechas ahora, especialmente si es probable que estén
equivocadas. No es necesario ntear problemas que aún no existen.
“Todos tienen que hacer su parte”, dice Roger a continuación, sonando un poco amargado por ello.
Preocupada, me bajo en cama para que estemos acostados uno aldo del otro en oscuridad,
cara a cara para poder ver sus ojos. “Dime a qué te refieres cuando dices eso”, respondo, sabiendo
que hay algo ahí.
Roger suspira de nuevo y cierra los ojoso si no pudiera soportar mirarme cuando lo dice. “Dominic
me pidió que aceptara el ejército”, dice, sacudiendo cabeza. “Para entrenar a los ejércitos, para
dirigirlos, para… estar en primera línea de esta guerra, Cora”.
Se me hi sangre cuando lo escucho decirlo, y el miedo me invade ante idea de que mi
compa?ero en el frente de esta guerra, el hermano del Rey, a cargo, sea un objetivo ro.
Y por primera vez…
Mi bebé me transmite misma emoción: preocupación.