Capítulo 457
#Chapter 457-Preparaciones E
Salto casi fuera de mi piel cuando Sinir golpea puerta de nuestro dormitorio. Doy vueltas con el
bebé en brazos, con los ojos muy abiertos. Sinir ramente está nervioso cuando cierra puerta
detrás de él, sus ojos instantáneamente se fijan en mí, mirándome de arriba abajo.
“?Por qué estás vestido así?” pregunta, con voz enojada, aunque puedo decir que no está enojado
conmigo, simplemente está nervioso por lo que debe haber sido un día muy estresante.
Original from N?velDrama.Org.
“?Cómo qué?” Pregunto, mirándome a mí mismo. Llevo lo que creo que es mi vestido más
conservador: negro,rgo hasta el suelo con una peque?a c detrás de mí, con mangasrgas y un
cuello redondo que cruza mis vícs, sin mostrar nada debajo.
“Bueno, te ves hermosa, E”, dice Sinir, mirándome un pocoo si fuera una acusación.
Parpadeo por un momento y alzos cejas. “?Eso es un problema, Dominic?”
“?Por qué estás tan disfrazado?” gru?e, acercándose a mí.
“Sólo pensé en prepararme, en caso de que se supone que debo ir a cenar…”
“??Y decidiste usar eso!?”
“Está bien”, digo, manteniendo mi voz tranqu y haciendo lo mejor que puedo para mantener mi
temperamento ahora, ?porque mi pareja? él lo está presionando. Extendí una mano y apoyé contra
su pecho. “Está bien, Domingo. Ahora te daré un minuto para que reconsideres tus pbras y luego
comenzaremos de nuevo”.
Entrecierra los ojos hacia mí, no le gusta en absoluto que le hableo si fuera un ni?o de jardín de
infantes. Perodeo cabeza y le pido que considere ironía de que en este momento necesito
harleo a un ni?o de jardín de infantes.
Después de unrgo momento, suspira y se aleja de mí, bajando cabeza y poniendos manos en
las caderas. “Lo siento”, murmura, rponiéndose. Luego deja caer su rostro en una mano. “Ha
sido un díargo, E”.
“Oh, cari?o”, murmuro, dando un paso adnte y poniendo una mano en su espalda, acariciando de
arriba a abajo, queriendo brindarle consuelo. “Cuéntame”, le digo, y mipa?ero se gira y me abraza
mientras me cuenta todo sobre reunión.
Suspiro cuando termina. “Lo siento, Dominic”, digo, mirándolo. “Sé que lo intentaste”.
Sacude cabeza y me mira con sus preciosos ojos verdes. “No importa lo que intenté, ellos ya lo han
decidido”.
Asiento,prendiendo, pero sabiendo que él asumirá culpa sin importar lógica que se presente.
Luego me muerdo un poco elbio, considerándolo. “?Esto significa que voy a cenar?”
Suspira de nuevo, más profundamente esta vez y se aleja de mí, poniendo una mano en mi hombro y
dándome vuelta. Hago lo que sus manos me dicen, giro para darle espalda, y luego suspiro un
poco mientras él agarra mi cremallera con sus manos yienza a baja apresuradamente.
“Sí”, dice, y suspiro decepcionado.
Pero luego frunzo el ce?o, porque… espera, ?qué?
“?Voy?” Pregunto, tratando de girarme, pero mipa?ero me mantiene quieto hasta que tiene
cremallera hasta mi trasero. Luegoienza a empujar bata hasta mis hombros.
“Lo eres”, dice. “Ya le envié un mensaje al Príncipe y acepté en tu lugar”. Un escalofrío me recorre
ante el calor des palmas de Sinir contra mis hombros y mis brazos, pero
“Bueno, entonces ?qué estás haciendo?” Pregunto, volteándome y frunciéndole el ce?o incluso
mientras intenta detenerme. “?Ya estoy vestido! Soy -“
“Te voy a quitar este maldito vestido, E”, dice con brusquedad. “?No tienes un saco viejo y sucio que
puedas usar? ?O un chándal holgado?
Me río, pero doy un paso atrás yienzo a ponerme el vestido. “?Dominico! No voy a cenar con
nuestro enemigo pareciendo un vago. Este vestido es tan matinal…
“?Matronal?” dice, metiendos manos en los bolsillos y alzando una ceja hacia mí. “E, me sentí
dura en el momento en que entré por puerta y te vi con ese vestido…”
“Sí”, digo, agitando una mano desde?osa, “pero ese es cada vestido…”
“Maldita sea, así es”, gru?e, dando un paso hacia mí de nuevo, el depredador que hay en él saliendo.
Pero esto me hace reír, por mucho que me excite. Porque Sinir… me gusta así. Tal vez deberíamos
mantener a este Príncipe Atxiano cerca si eso pone nervioso a mipa?ero…
“No, Dominic, estoy usando esto”, digo, luchando por subirme el vestido sobre los hombros mientras
sostengo al bebé.
“Bien”, dice con un peque?o suspiro, quitándome al bebé. “Pero quítatelo de todos modos. Sólo por
unos minutos”.
“?Qué?” Pregunto, confundido mientras Sinir besa a Rafe, murmurándole un saludo mientras lo
lleva a su peque?a cuna y lo coloca dentro. Cuando termina, Sinir se para junto a cama y levanta
una mano, haciéndome se?as con los dedos para que me acerque de una manera que me pone aún
más nerviosa.
“Voy a marcarte con tu olor”, dice mientras empiezo a caminar lentamente hacia él.
“?Qué?” —digo de nuevo, aunque no dejo de moverme, deseando estar en sus brazos mientras se
quita chaqueta del traje yienza a desabotonarse camisa. “Dominic, no has tenido que
marcarme con tu aroma en meses. Soy tupa?ero y ya llevo tu aroma todo el tiempo -“
Pero mis pbras fan un poco cuando Sinir se quita camisa, dejando al descubierto su pecho
ancho y musculoso. Mi boca se seca un poco cuando sus manos se mueven hacia sus pantalones,
desabrochando su cinturón y empujándolos al suelo.
“Hazlo, E”, ordena, en voz baja y mandona.
Hago lo que dice, me llevos manos a los hombros y empujo el vestido, lo deslizo de mis brazos y lo
dejo caer en el suelo a mi alrededor.
“En cama”, ordena, asintiendo con cabeza y su voz no admite discusión.
Obedezco, me quito el vestido y me acerco a cama. Y luego, lentamente, empiezo a arrastrarme
sobre él, sin llevar nada más que mis zapatos negros, mis bragas y mi sujetador de encaje.
Un gru?ido retumba en el pecho de mipa?ero mientras me ve arrastrarme hacia él, mientras me
siento cons rodis separadas y lo miro cons manos apoyadas en los muslos.
“?Bien?” —digo, pasando mis ojos por mi cuerpo casi desnudo. “Si vas a hacerlo, Dominic…”
Pero no me deja terminar frase, trepando él mismo a cama en un instante, agarrándome hacia él
y luego recostándome lentamente sobre cama para que quede estirada debajo de élo solía
estar, al principio.ienzo de todo esto, cuando se tomaba su tiempo frotando su cuerpo sobre cada
centímetro del mío.
Gimo un poco cuando élienza ceremonia nuevamente,enzando presionando un beso
prolongado en mi cuello y moviéndose hacia abajo sobre mí, presionando su piel contra mía,
asegurándose de que cada centímetro de mí lleve su aroma.
Hago lo mejor que puedo para quedarme quieta no porque no pueda tocarlo sino… bueno, porque una
parte de mí disfruta reviviendo esta experiencia, pensando en cuando tenía demasiado miedo para
tocarlo, cuando traté de negar lo que me hizo, físicamente y cuán desesperadamente lo deseaba.
“Dominic”, digo en voz baja mientras sus caderas se colocan entre mis piernas, presionándose contra
mí mientras mueve sus manos lentamente hacia arriba y hacia abajo por mis brazos. “No es que me
esté quejando, pero… ?por qué estamos haciendo esto?”
“Porque”, murmura, levantando su cuerpo y luego deslizando una mano ancha debajo de mí antes de
voltearme rápidamente sobre mi estómago en un movimiento que me hace reír, solo un poco, antes de
comenzar sobre mis hombros y mi espalda. “Si voy a enviarte con él, me aseguraré de que sepa muy
bien que eres mía”.
Y me río de nuevo, sacudiendo cabeza a pesar de que está descansando cómodamente contra
almohada. Sinir recorre mi espalda, asegurándose de que cada centímetro de mí reciba una buena
parte de su atención. “él ya lo sabe, Dominic”, murmuro, casi deshecho por el cer de hacerlo. “Todo
el mundo lo hace, el mundo lo hace. Un hombre tendría que ser un tonto para intentar alejarme de ti.
“Porque sabe que lo mataría en un segundo”, gru?e Sinir, posesivo, territorial y mío.
Pero me giro un poco, lo miro y extiendo una mano para tocar su brazo, haciendo que me escuche.
“No”, digo suavemente, sosteniendo su mirada. “Dominic, porque todo el mundo sabe que nadie
podría convencerme de que me vaya”.
Y algo en él cede ante eso, al darse cuenta de que no tiene que aferrarse a mí porque sabe que nada
en mí quiere irse. Y no es que no lo supiera, pero
Bien. él es un Alfa, ?no? Y yo soy su Luna y supa?era. De alguna manera, está en él ese impulso
instintivo de abrazarme fuerte, de gru?ir imprudentemente a cualquiera que se acerque demasiado.
Pero mientras le sostengo mirada, Sinir suspira y se acuesta a mido. “Está bien, E”,
murmura, asintiendo y acercándome a él. “Tienes razón.”
“?Soy lo suficientemente apestoso?” Murmuro, riéndome un poco.
“No”, gru?e, deslizando sus dedos en mi cabello y agarrándolo con firmeza. “Jamas.”
“Bueno, entonces”, susurro, acercándome y presionando misbios casi contra los suyos. “Supongo
que entonces llegaré tarde a cenar, ?no?”
“Bien”, gru?e. “Hazlo esperar”.
Y luego mi pareja me besa y me presiona contra el colchón, y disfruto cada momento que estoy en sus
brazos.