Capítulo 440
#Capítulo 440- Un rey, una reina E
Los asistentes palidecen cuando me ven correr de regreso a puerta, con los ojos muy abiertos. esto
no es protocolo
“?E!” Cora jadea, sus ojos se mueven rápidamente sobre mí mientras hace rebotar a Rafe en sus
brazos, tratando de calmarlo. “??Qué estás haciendo!?”
“él me quiere, Cora”, respiro, corriendo hacia sudo y alcanzando a mi bebé. Cora no duda y me lo
entrega, aunque pone los ojos en nco.
“?él va a estar bien!”
“?Bueno, ahora lo es!” -digo, ya volviéndose hacia puerta, mi bebéienza a calmarse, aunque su
cara todavía está roja y algunas lágrimas resaltan en sus mejis.
All content is ? N0velDrama.Org.
Los asistentes me saludan frenéticamente y yo les saludo con cabeza, artdo mis disculpas
mientras cruzo puerta nuevamente y me apresuro hacia el pasillo.
La multitud, que se había quedado en silencio en su confusión, de repente esta en el auso más
fuerte hasta el momento, ahora con una gran cantidad de risas y alegría en su ruido. Me río junto con
ellos mientras camino hacia el pasillo, encogiéndome de hombros para disculparme y esperando que
entiendan. ?Porque por mucho que me encantaría ser su reina digna?
Siempre seré madre primero.
Hay una gran sonrisa en mi rostro mientras multitud nos vitorea a Rafe y a mí, mientras lo arrullo y
le limpios lágrimas de cara, mientras lo veo mirar a todos a su alrededor con asombro y sorpresa.
Ya no está asustado conmigo abrazándolo. Alguien entre multitud grita su nombre y juro que se da
vuelta cuando lo escucha, haciéndome reír.
Y luego, cuando estoy a mitad de camino por elrgo pasillo, finalmente miro hacia el trono y veo a mi
compa?ero parado al final del pasillo, esperándonos. Y mi sonrisa se profundiza mientras un escalofrío
me recorre de pies a cabeza al verlo allí, esperándome. Lo juro, mis piesienzan a moverse más
rápido por voluntad propia, ansiosos por llevarme a sudo.
Y, aunque no era mi intención que lo vieran, al público le encanta y aude con más fuerza. Yo
también me río de esto y le tiendo mano a Sinir cuando llego al final del pasillo y subo los tres
cortos escalones hasta él.
“Lo siento”, digo, todavía riendo mientras él toma mi mano y me acerca a sudo. “Traté de ser digno,
pero no funcionó.
“Está bien, problema”, murmura, besando mi cabello. “Esto fue mejor. Fuiste tu.”
Entonces casi ronroneo de felicidad, presionando mi cara brevemente contra su pecho y dejando que
me abrace antes de respirar profundamente y pararme derecho a sudo. Porque tiene razón, por
mucho que pensé que gente de esta nación quería que yo fuera su reina digna…
Bien. Tendrán que conformarse con mi viejo yo normal.
Y tal vez eso es todo lo que realmente quieren de todos modos.
Estoy sonriendo, cálida y feliz, mientras veo a mi hermana y su pareja acercarse al altar, caminando
lentamente detrás de Henry, quien realmente logra lucir fuerte y digno mientras avanza hacia nosotros.
Cuando llega al final, Henry hace un breve desvío por peque?a rampa que le habíamos construido
mientras Cora y Roger se acercan a nuestrodo: Cora a mido y Roger aldo de su hermano,
presentando un frente unido.
Los siguientes fragmentos transcurren tan rápidoo fue lenta reunión anterior.
El alcalde de nuestra hermosa ciudad, un humano, se acerca junto con el jefe de manada más
grande, un lobo, para realizar juntos ceremonia. Sinir y yo nos volvemos hacia ellos y él se
arrodi, recitando un juramento de dedicar su vida a proteger esta nación y su gente.
Sonrío, observándolo hacer su voto, especialmentes pbras que habíamos cambiado, que
prometen explícitamente proteger y servir tanto a los loboso a los humanos juntos. Una vez hecho
esto, el alcalde le entrega a Sinir un cetro que marca su soberanía, y luego el líder de manada se
acerca para colocar reverentemente una corona en su cabeza, derándolo Rey.
Cuando Sinir se pone de pie, multitud ruge en se?al de aprobación. Se enfrenta a todos y mira a
su alrededor sonriendo, asintiendo profundamente para hacerles saber que acepta su nuevo puesto
con seriedad que se merece. La alegría continúa durante mucho tiempo y le envío a Sinir una
peque?a pulsación de alegría. Entonces se vuelve hacia mí, toma mi mano y me irradia su propia
felicidad.
Pasan unos momentos, pero cuando multitud se calma, Sinir se gira hacia el trono y acepta de
uno de los asistentes otra corona sobre una almohada de terciopelo azul.
Encuentro que mi rostro adquiere líneas serias cuando lo veo, finalmente, en sus manos.
Porque si bien he bromeado acerca de querer usar esta corona y realmente es muy bonita, soy muy
consciente de que no es una pieza de bisutería con que se pueda jugar. Que es, en cambio, una
promesa muy real que le estoy haciendo a gente de esta nación: cuidar de ellos, protegerlos y
luchar por ellos.
Y tengo intención de vivir el resto de mi vida haciendo realidad esa promesa. Inclino mi barbi
hacia mi amor, mi pareja, sosteniendo su mirada mientras levanta corona sobre mi cabeza con
ambas manos.
“Te corono, E Sinir”, dice, su voz retumba en habitación. “Como mipa?era y mi Reina. Eres
todo mi corazón, mi conciencia, mi paz y mi voluntad. Eres alegría más grande de mi vida y el mejor
regalo que puedo darle a mi pueblo es tenerte a mido. ?Aceptas?”
Lentamente, bajo cabeza y doblos rodis, solo un poco, presionando impulsivamente una mano
nuevamente contra mi corazón que espero muestre cuánto han significado sus pbras para mí. Y
luego, mientras me inclino ante mi Rey, mipa?ero y ante mi pueblo
Siento que corona se posa sobre mi cabello dorado rosa.
Y el público vuelve a audir.
Me levanto, sonriendo a todass personas que gritan mi nombre, con algunas lágrimas en los ojos
cuando me doy cuenta de que su apoyo es genuino, que tal vez… tal vez estén empezando a ver
cuánto los amo y cuánto me amo. atrás.
Abrumado, paso un brazo alrededor de cintura de mipa?ero, inclinándome hacia él.
“Un poco más, problemas”, murmura en mi oído, y yo lo miro, sorprendida. Porque siempre que hemos
practicado esto antes, ese fue el final. Sólo una peque?a procesión de regreso al altar y luego fiesta.
“?Qué?” Pregunto.
“Una sorpresa”, murmura, y luego su rostro esta en una sonrisa mientras se aleja de mí. Sigo
dirión en que llega, volteándome hacia atrás para ver-
Y jadeo cuando veo otra almohada de terciopelo, y encima de e…
Una diminuta corona dorada, solo un peque?o y precioso aro sin joyas, lo suficientemente grande
como para cabeza de un bebé.