Capítulo 437
#Capítulo 437- Ten cuidado, peque?opa?ero
e
“No creo que nos hayamos conocido”, dice Sinir, mirando a Calvin de arriba abajo, con voz baja y
peligrosa.
“Personalmente no, no”, dice Calvin, y lo miro, un poco sorprendida al ver que ha recuperado
compostura más rápido que yo. Vuelve a ejecutar su peque?a y aguda reverencia, mostrando
obediencia a Sinir, el tipo de gesto que un Royal le da a otro. “Soy el Príncipe Calvin, de Atxia. Y,
a pesar del gesto grosero que mi partido hizo esta ma?ana, espero que me crean cuando digo que
estoy muy contento de estar aquí y ansioso por construir una buena rción entre nuestras naciones”.
Sinir levantas cejas sorprendido, mirando durante unrgo momento al Príncipe y luego a mí.
Bueno”, dice Sinir, sus pbras son cuidadosas y mesuradas. “Es bueno oírte decir eso. Después
de los acontecimientos de ma?ana estábamos convencidos de que paz no era una prioridad para
ustedes”.
vin suspira y mira por encima del hombro, hacia donde el resto de su delegación está hando en
voz baja con un grupo de personas que no conozco. “Honestamente, alteza”, dice en voz baja,o si
intentara no ser escuchado, “?para muchos de ellos? No lo es. Pero espero que en los próximos días
pueda convencerte de que tienes al menos un aliado al otrodo de esta frontera”.
Lentamente, Sinir asiente y me acerca más a sudo. “Espero que me convenzan”, dice mi
compa?ero tranqumente, todavía estudiando a este extra?o Príncipe.
vin vuelve a inclinarse ante ambos y se da cuenta de que esta entrevista ha terminado. “Un cer,
altezas”, murmura,enzando a darse vuelta.
“E”, mo, y me sorprendo al escuchar mi nombre salir de mi boca.
Calvin se vuelve hacia nosotros, lento, igualmente sorprendido.
“Por favor”, continúo, “llámame E”.
El Príncipe duda por un momento, mirando rápidamente a Sinir, pero luego se inclina ante mí más
profundamente que antes. “Será un cer, E”.
Y luego se da vuelta.
Me presiono más cerca del costado de Sinir ahora, un poco nervioso.
“?Qué diablos fue eso?”, pregunta Sinir, su voz desconcertada pero para nada enojada, al menos
no conmigo. Lo miro y sacudo lentamente cabeza. “Honestamente, no lo sé”, susurro.
?Pero qué no puedo negar?
Es que era…algo. Algo real, algo significativo.
Y mientras Sinir y yo encontramos nuestro camino aldo de Roger (Cora y Rafe, sonrío al ver, ya
están regresando a habitación por puerta principal), encuentro que mis ojos siguen a este extra?o
príncipe.
Preguntándome quién diablos es y qué podría querer de mí.
Sinir y yo nos acostamos tarde esa noche, después de horas de char con delegados de otros
países. Honestamente, aunque todo lo que hicimos fue quedarnos chando, se sienteo si
hubiera corrido un maratón.
odo a mi dulce bebé en su peque?a cuna y le doy un beso en cabeza antes de dejarme caer
completamente vestido en mi propia cama.
Mipa?ero se ríe de mí. “E”, dice, sacudiendo cabeza, “arriba. Vamos. No puedes quedarte
dormido así”.
“Puedo hacer lo que quiera”, murmuro, alejándome obstinadamente de él. Soy reina.”
Sinir se ríe más fuerte ahora, acercándose y quitándome los zapatos, lo que me hace gemir un
poco de cer al sentirlos liberados. Sinir, intuyendo lo bien que se siente, se sienta en el borde de
la cama y toma uno de mis pies entre sus manos,enzando a masajearlo.
Gimo de nuevo, esta vez más fuerte.
“Me gusta cuando haces ese ruido”, murmura, en voz baja, hambriento. Abro un ojo y lo miro porque
honestamente, aunque estoy exhausto, ?cuando mi pareja ha así?
El calor yaienza a acumrse en mi núcleo.
“Me gusta cuando me haces hacer ese ruido”, murmuro en respuesta.
Gru?endo de cer, mipa?ero deja caer mi pie y se arrastra sobre mí hasta que su cuerpo se
estira sobre el mío, sosteniendo su peso sobre sus codos para evitar astarme porpleto.
Respiro hondo y satisfecho y me pongo boca arriba, levantos manos para sacarle camisa de
esmoquin de los pantalones y luego deslizo mis palmas sobre piel caliente y cálida que hay debajo.
El gru?ido de Sinir se hace más profundo y se agacha, respirando profundamente mi aroma antes
de dejar besos decididos en mi cuello, mis hombros, mi pecho; cada uno de ellos envía un nuevo
escalofrío a través de mi cuerpo.
“Estuviste maravillosa esta noche”, murmura, dejándose caer a undo y tirando de mí con él para que
quede presionada cálidamente contra él, estómago con estómago. “La reina perfecta”.
“No lo estaba”, me río, presionando mis caderas cerca des suyas, queriendo sentirlo apretado
contra mí. “Ni siquiera conocía mitad des naciones des que eran esos delegados – Soy una
Reina farsa, muy ignorante -”
“No”, murmura, levantando cabeza para mirarme, asegurándose de que lo vea y escuche. “Eras
perfectamente tú misma, E, muy encantadora. Nadie le reprocha su falta de conocimiento: conocen
su historia. Les encanta que seas una persona real que se preocupa por su gente, no una dama
nacida y criada que sabe cómo fingir los aires de una Reina y jugar el juego”.
“Sí”, digo, mis manos v un poco en su camino hacia abajo. “Pero eso no me convierte… en una
reina un poco cutre”.
“No”, tararea, cerrando los ojos y exhndo profundamente cuando mis manos continúan su camino,
desabrochándose lentamente su cinturón. “Te hace perfecto”.
“Está bien”, me río suavemente. “Si tú lo dices, Dominic. Tu sabes mejor.”
“Maldita sea”, gru?e, y yo me río un poco más. Le desabrocho el cinturón y empiezo a desabrocharle
el botón del pantalón, pero de repente su mano está ahí, deteniéndome.
“?Qué fue eso?”, Dice, y levanto vista y ahora ve unos ojos sobre mí. “Antes… ?con el Príncipe
Atxiano?”
Me muerdo elbio y apartos manos. ” ?Estás loco?”
“?Por qué debería estar enojado?” pregunta, frunciendo el ce?o, un poco preocupado.
“Porque estaba hando con él”, digo en voz baja, “solo. Cuando estuvimos de acuerdo en eso… les
daríamos espalda y haríamos con ellos juntos”.
“él te arrinconó, ?no? ?No te di una oportunidad?
“Pero eso también es mi culpa”, suspiro, sacudiendo cabeza. “Debería haber ido con Cora a
cambiar a Rafe. Fui estúpido al intentar cruzar habitación solo”.
“E”, murmura Dominic, tomando mi barbi con su mano y sacudiendo cabeza hacia mí. “Nunca
es tan grave que no puedas cruzar una habitación solo. Honestamente, si fuera tan peligroso no te
habría puesto en esa situación”.
“Pero… fui amable con él, cuando debería haber sido fría”, digo, haciendo una peque?a mueca. “Sin
embargo, era difícil ser frío con él, era… agradable y encantador, y él… me cautivó un poco”.
“?él hizo?” Sinir dijo, curioso.
“Sí”, digo honestamente, mirándolo. “Estaba preparado para cortarlo, pasarlo y pasar inmediatamente
a tudo pero, sinceramente, Dominic, fue muy amable conmigo y fue fácil har con él. Me sentí
instantáneamente desarmado”.
Sinir tararea un poco, intrigado y un poco preocupado. Me quedo en silencio por un momento,
dejándolo ordenar sus pensamientos, observando cómo sus ojos se vuelven un poco vagos cuando lo
veo darle vuelta as cosas. Cuando vuelve a centrarse en mí, sé que ha tomado una decisión.
“él también me sorprendió a mí”, dice Sinir, con voz tranqu y considerada. “No esperaba que uno
de ellos se destacara, que… sugiriera que había divisiones en su fión. Si es una estratagema de
ellos, es… extra?a. ?Aunque no es poco convincente? No sé. Necesito har con mi papá sobre esto,
ver qué piensa”.
“Creo que es una buena idea”, murmuro, volviendo a colocar mis manos en su lugar sobre el cálido
cuerpo de Sinir, acercándome más.
“Pero E”, dice Sinir, su voz aún seria, haciéndome saber que no ha terminado. Lo miro a los ojos
de nuevo. “Ten cuidado con él, ?de acuerdo? Ha sentido… curiosidad por ti. No me he perdido
forma en que se concentra en ti. También puede ser una táctica que forme parte de su n. Solo…
mantente en guardia y confía en tus instintos cuando se trata de este Príncipe, ?no?
“Está bien, Dominic”, murmuro, asintiendo con cabeza. “Prometo que lo hare.”
“Buena chica”, gru?e, envolviendo una mano alrededor de mi espalda y apretándome contra él
nuevamente antes de usar esa misma mano paraenzar a trabajar en cremallera que baja por
mi columna.
“Entonces”, digo haciendo un poco de puchero mientras deslizo mi mano por su estómago, hasta
parte superior de sus pantalones, alcanzándolo. “?No estoy en ningún problema?”
El gru?ido de Sinir se hace más profundo cuando tomo su amplia y dura masa en mi mano y
comienzo a acaricia lentamente.
“Bueno, peque?o amigo”, retumba, su voz se entrecorta un poco, “?Querías serlo?”
Su mano se desliza ahora por espalda abierta de mi vestido, tomando un pu?ado de mi trasero en
su palma, haciendo que mi respiración se vuelva caliente y entrecortada.
Original from N?velDrama.Org.
“Bueno”, susurro, sonriendo un poco mientras inclino mi rostro hacia el suyo, acercando mi boca para
poder decir mis siguientes pbras directamente en susbios. “Tal vez sólo un poco…”
Mipa?ero gru?e, un ruido cruel que me hace sonreír, antes de levantar su mano en el aire y dar
un fuerte golpe justo en el lugar que acaba de dejar, justo en mi trasero.
La sensación aguda reverbera a través de mí y ahora gimo más fuerte, pero antes de que pueda hacer
mucho ruido, mipa?ero me silencia con su boca sobre mía.