17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > Alfa Dom y Su Sustituta Humana > Cap铆tulo 366

Cap铆tulo 366

    Capítulo 366


    Capítulo 366 – Huir


    e


    Cora y yo bajamoss escaleras, sin aliento cuando llegamos abajo. Eienza a caminar por el


    pasillo oscuro, sosteniendo el teléfono de Henry frente a e, su linterna brindo en oscuridad, pero


    lloro un poco y tomo su mano.


    Se vuelve hacia mí, frenética, desesperada por escapar, pero le ruego que espere un momento. “El


    portabebés”, digo, alcanzándolo, “para el bebé”.


    Entendiendo, e me entrega el portabebés de Rafe y rápidamente me agacho para atarlo a él,


    queriendo asegurarme de que esté listo para subir al auto tan prontoo lleguemos allí. Mientras


    trabajo, Cora echa un vistazo al pasillo.


    “Hay muchas tra?as aquí abajo”, murmura, “no creo que nadie haya estado aquí durante mucho


    tiempo para hacer mantenimiento. Espero que el auto…” sus pbras se desvanecen cuando me


    levanto, pero le hago una mueca, intuyendo sus pensamientos y esperando que esté equivocada.


    Que cuando lleguemos al coche, arranque sin problemas. Le hago un gesto con cabeza para


    indicarle que estoy listo y, juntas, mi hermana y yoenzamos a correr por el pasillo, yendo lo más


    rápido que podemos sin echar a correr. El túnel esrgo, másrgo de lo que pensé que sería, y estoy


    empezando a sentir un poco de pánico cuando finalmente llegamos a una puerta. Cora abre de un


    tirón.


    La puerta conduce a un espacio muy, muy peque?o, en el que sólo hay un anodino sedán azul


    escondido. Cora corre hacia el asiento del conductor mientras abro el asiento trasero del auto, levanto


    el peque?o portabebés de Rafe adentro y lo abrocho. Rafe está llorando un poco y hago lo mejor que


    puedo para hacerlo car, para decirle que está bien, pero no No creo que ayude que me tiemblen


    voz ys manos. Si mi bebé intuye mis estados de ánimo,o Sinir cree, entonces no hay


    muchas posibilidades de que deje de llorar pronto.


    Mientras abrocho a Rafe en Cora encuentras ves del auto escondidas en visera y rápidamente


    las enciende. Ambos respiramos aliviados cuando el auto arranca y e menza una sonrisa por


    encima del hombro. Me levanto del asiento trasero después de que Rafe esté abrochado y


    Cierra puerta detrás de mí. Luego, al ver un interruptor en pared frente al auto, rápidamente me


    acerco a él y lo presiono una vez. Un mecanismoienza a chirriar en algún lugar de habitación,


    pero no me molesto en buscarlo, en lugar de eso abro puerta del pasajero y me deslizo rápidamente


    en mi asiento.


    “?Listo?” Le pregunto a Cora mientras me abrocho el cinturón de seguridad.


    Têxt ? N?velDrama.Org.


    “No tengo idea, E”, murmura, pero pone el auto en marcha y, cuando pared frente a nosotros se


    do hacia arriba lo suficiente para revr un camino empinado, acelera el motor para que


    rápidamente subamos cuesta y nos encontremos a nosotros mismos. para mi sorpresa, en lo


    profundo del bosque.


    Cuando llegamos a un terreno no, Cora se detiene y mira a su alrededor. “?Dónde…” murmura,


    “dónde diablos está el camino…”


    “No hay ninguno”, digo, mirando a Rafe. “Solo lleva a Cora…”


    “?Hay árboles por todas partes!” —protesta, agitando una mano hacia todos ellos.


    “Tiene que haber una manera de superarlo”, le digo, sacudiendo cabeza hacia e. “él… ellos no


    habrían puesto este auto aquí si no hubiera una manera de escapar. ?Solo vamos!”


    Suspirando con ansiedad y frustración, Cora hace lo que le digo yienza a conducir el auto entre


    los árboles. Y, para mi sorpresa, empiezo a ver un camino. No hay nada que lo marque, nada místico o


    mágico, pero… es casio si alguien realmente hubiera despejado un camino aquí para que un auto


    de este tama?o pudiera pasar…


    “Está bien”, dice Cora, riendo un poco histéricamente. “Creo que ya lo entiendo…”


    “?Mirar!” Grito, se?ndo hacia donde, después de unos minutos de manejo, empiezo a ver…


    ?asfalto? Algo negro se extiende ante nosotros. “Cora, ?eso es un camino?”


    “Creo que sí”, dice, con esperanza floreciendo en su voz. Pero justo cuando el peque?o camino


    comienza a ararse ante nosotros, algo golpea el auto, haciéndonos gritar en estado de shock y


    sorpresa mientras giramos hacia undo y esquina trasera del auto se estre contra un árbol.


    Miro a mi alrededor, frenética, y –allí–


    Jadeo y palidezco cuando veo, a través de ventani trasera del coche, a un sacerdote con una


    túnica oscura de pie, mirándonos fijamente, con dos hombres a sudo. El sacerdote mantiene una


    mano tensa ferozmente en una garra a su costado, con los dedos envueltos en sombras.


    Cora también mira hacia atrás cuando ve dirión de mi mirada y también jadea. “?Mierda! ?E!


    ?Mierda!” Y luego, presa del pánico, pisa el acelerador con el pie en un intento de escapar.


    Peros ruedas simplemente giran debajo del auto y no encuentran trión. Y, mientras observo, los


    dos hombres y el sacerdoteienzan a avanzar hacia nosotros.


    Sinir


    “?Ir!” Le grito a mi hermano mientras avanzo hacia los sacerdotes, que ya están empezando anzar


    hechizos a mí, a Roger, a mis hombres ?Fuera de aquí!


    Roger simplemente ruge y avanza a mido, avanzando hacia los sacerdotes a mido. Su respuesta


    es un no ro y absoluto.


    Nos enfrentamos a un grupo de tres sacerdotes juntos, nos transformamos en nuestros lobos y


    trabajamos en un patrón de ataque y defensa que nos inculcaron desde que éramos ni?os: uno de


    nosotros avanza mientras el otro sostiene espalda, para que nuestros enemigos, que nos superan


    en número, no puedan. pasar y atacar a nuestros hombres. Aún así, incluso mientras nos


    concentramos, incluso mientras asumimos peor parte de los hechizos de castigo que estos


    sacerdotes nosnzan…


    Puedo escuchar los gritos de mis hombres detrás de mí. Sé que están cayendo.


    Roger y yo trabajamos rápido, ambos desesperados por volver con los hombres y ayudarlos. Tomo a


    un sacerdote por el cuello y lo acabo rápidamente, su sangre gotea de mis colmillos mientras me giro


    hacia los otros dos. Sus rostros muestran miedo al ver lo rápido que cae supa?ero, pero no están


    desprevenidos. Uno está detrás del otro, adoptando posición que Roger y yo usamos,nzándome


    hechizos mientras su camarada defiende.


    Los hechizos alternativamente cortan, queman y congn mi carne, pero al final, trabajo demasiado


    rápido para ellos, levantándome a toda mi altura para golpear el peso sustancial de mi cuerpo en los


    hombros del primer hombre, derribándolo y atrapando al hombre. segundo hombre debajo de él


    también.


    Entonces Roger entra a matar, terminando ambos con un gru?ido y un desgarro en cada una de sus


    gargantas. Abandonan este mundo sin aliento, con su último aliento burbujeando sangre en los


    agujeros de su cuello. Como uno solo, Roger y yo nos volvemos hacia los hombres y nosnzamos de


    nuevo a refriega.


    Aquí sólo quedan dos sacerdotes: nuestros hombres han abatido a uno más con sus armas y con


    nuestra ayuda acabamos rápidamente con los otros dos. Mientras observo a los sacerdotes muertos y


    moribundos, observo, pasivamente, que ninguno de ellos es el sacerdote que conocimos antes. El


    sacerdote que era,parativamente, mucho más poderoso que estos hombres.


    Un silencio repentino reina en habitación más allá de los chillidos y gemidos de nuestros hombres


    heridos mientras Roger y yo volvemos a transformarnos en nuestros cuerpos humanos, buscando a


    nuestro alrededor próxima amenaza.


    Pero no llega ninguno.


    Aún no.


    “Entendido”, digo, alcanzándolo y agarrando su brazo.


    “Lo sé”, dice, sacudiendo cabeza.


    Nos dirigimos a los hombres para dar orden de retirarse, pero Conor ya está en puerta del sótano


    (o, al menos, en el espacio donde solía estar). Nos mira y niega con cabeza. “Se ha ido, se?or”,


    dice, con verdadero miedo en sus ojos. “La puerta simplemente… desapareció”.


    “Joder”, maldigo, pasando una mano ansiosa por mi cabello. “Dominic”, dice Roger, haciéndome girar


    hacia él. Luego niega con cabeza, lentamente. “Es una trampa.”


    “?Qué?” -digo sin entender.


    “Han cubierto retirada”, dice, se?ndo hacia puerta trasera. “


    Han enviado suficientes hombres para detenernos, pero no para matarnos”, niega con cabeza. “Es


    una trampa, Dominic. No quieren que avancemos. No quieren que retrocedamos”. “Quieren que nos


    quedemos aquí…” murmuro, tratando de reconstruirlo. ” Por qué…”


    Pero entonces, mis ojos se fijan en los de Roger justo cuando él se mueve hacia los míos. “Las


    chicas”, dice, sacudiendo cabeza lentamente, en voz baja, desesperada.


    “Nos mantienen aquí para poder atrapar as ni?as…”


    Y luego inclino cabeza hacia atrás y rugo.
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)