Capítulo 363
#Capítulo 363 – Problema, problema, problema
e
Cora y yo nos quedamos en silencio en el garaje del búnker, observando a nuestrospa?eros
empacar sus autos en preparación para su asalto. Rafe está en mis brazos, quejándose con tristeza, y
Henry ha rodado su si al otrodo de Cora, mirando también tenso.
“Estará terminado esta noche”, dice Henry, asintiendo con confianza. “Lo sé. Los chicos terminarán
esto”.
“Espero que tengas razón, Henry”, suspiro. “No sé cuánto tiempo más podré seguir enviándolo así”.
Henry me mira con simpatía en sus ojos, pero no puedo devolverle mirada: estoy demasiado
abrumada. En cambio, miro a mi peque?o bebé rojo, que ahora llora tristemente en mis brazos.
Minutos: sé que nos quedan minutos hasta que Roger y Sinir se vayan. Y apenas puedo soportarlo.
“Ven aquí, mini problema”, murmura Sinir, y salto un poco cuando me doy cuenta de que ahora está
cerca de mí, extendiendo mano para alcanzar al bebé. Estaba demasiado perdida en mis
pensamientos. Miro a mi pareja, con los ojos llenos de lágrimas, y en silencio le entrego al bebé en sus
brazos que esperan.
Sin embargo, no dirige su atención a Rafe, sino que extiende su otro brazo para rodearme. Apoyo mi
cabeza contra su pecho, apartando mirada de él. Pero mis ojos simplemente se posan en Cora y
Roger, despidiéndose a mido, y no puedo soportar eso tampoco.
N?velDrama.Org content rights.
Así que giro cabeza en otra dirión y cierro los ojos.
“Todo estará bien, E”, me susurra Sinir, mientras el bebé se queda quieto en sus brazos,o
siempre hace, “Te lo prometo, todo estará bien”.
“Sé que harás todo lo que puedas, Dominic”, le susurro. “Confío en ti; no puedo confiar en el resto del
mundo y en lo que tiene reservado”.
él asiente, entendiendo, y luego deja un beso en mi cabello, alejándose demasiado pronto.
“No”, jadeo, envolviendo mi mano alrededor de correa de su chaleco antibs y manteniéndolo
cerca.
“E”, murmura, volviendo mi rostro hacia él con un toque de sus dedos debajo de barbi. Y lo miro
fijamente, mi hermoso, tierno y ferozpa?ero. Voy a volver a ti. Esta noche. Y entonces tendremos
paz”.
“Será mejor que lo hagas”, gru?í, entrecerrando los ojos hacia él. “O voy a ser muy malo con tu
fantasma”.
Sinir se ríe de esto, sacude cabeza y me devuelve el bebé. Luego me da un beso en boca, me
dice que me ama y se vuelve hacia su auto. Cora se acerca a mí y desliza su mano alrededor de mi
codo con un gran suspiro.
“Esto es todo, E”, dice. “El gran empujón. Después de esto, tendremos paz”.
“Siento que he estado escuchando eso mucho, Cora”, digo mientras me giro para mira, mis malos
espíritus se apoderan de mí por un momento.
“Bueno”, dice, susbios se torcen un poco hacia una sonrisa mientras sostiene esperanza para los
dos. “En algún momento, tiene que estar bien”.
Y juntos, vemos a nuestrospa?eros y su equipo salir del garaje y alejarse. Como era de esperar,
las cosas se vuelven aburridas y tensas a vez una vez que los chicos se van.
“?Qué debemos hacer?” —Pregunta Cora mientras los tres entramos en peque?a cocina y nos
sentamos alrededor de mesa. El búnker no está totalmente tranquilo: todavía queda un buen
número de personas aquí.
Sobre todo aques personas que todavía están demasiado enfermas para unirse al equipo de asalto,
o aquellos miembros cuyas habilidades residen más en investigación que en guerra.
Es bueno tener más gente cerca, pero aún así, sé que los tres sentimos que somoss únicas
personas en el mundo en este momento, tan unidos estamos en nuestra miseria. O, bueno, cuatro
personas, si incluimos a Rafe. Pero suspiro mientras miro al peque?o bebé, que ahora se está
quedando dormido. “Ni siquiera sabes lo que está pasando, cari?o”, murmuro, un poco celosa.
“Creo”, dice Henry, metiendo una mano en el bolsillo de su si de ruedas y sacando una baraja de
cartas. “Que este es un momento que requiere una distrión.
Cora se anima un poco. “Nada crea más distrión que un par de manos de póquer de altas
apuestas”, bromea. Le sonrío, sabiendo que a Cora le encantans cartas. E es lo suficientemente
inteligente y precisa con elloso para ser un poco hábil cons cartas. Después de todo, así nos
abastecía de dinero de bolsillo y dulces en el orfanato.
“Sí”, digo, inclinándome hacia adnte con un poco de entusiasmo. “Ahora que los chicos se han ido,
apostemos todo su dinero”, digo, animándome con idea. Muéstrales lo que les pasa por ir a
guerra sin nosotros”.
“Es justo”, murmura Henry mientras arrastra los pies y nos sentamos, con una peque?a sonrisa en sus
labios. “?Cuál será entrada, se?oras? ?Medio millon? ?Cada uno de los primogénitos de mis hijos?
“?Por qué no los dos?” pregunto, sonriendo.
Dos horas más tarde, Henry nos avergonzó a ambos y ganó no sólo un millón de dres sino también
la aparente propiedad de sus dos nietos.
“Aquí tienes”, suspiro, pretendiendo entregarle el bebé dormido. “él es todo tuyo ahora”.
Henry se ríe y levanta una mano. “Te dejaré mantener propiedad por ahora”, se ríe, acercandos
cartas hacia él para guardas cuidadosamente en su caja. Después de todo, sé que le tienes cari?o.
Lo maré cuando esté listo para ponerlo a trabajar”.
“?Qué pasa con este?”, Dice Cora, mirando su barriga aún na. E inclina cabeza hacia undo y
le sonríe a Henry. “?Deberíamos acordar un n de reserva para este también?”
Henry se ríe de nuevo y sacude cabeza, abriendo boca para responder, pero de repente se oye
un gran golpe al final del pasillo desde entrada al búnker.
Los tres nos quedamos en silencio, girándonos tensos hacia puerta, esperando ver
AUGE.
Vuelve, seguido por el crujido del metal.
“Mierda”, maldice Henry, algo que me hace volverme hacia él con los ojos muy abiertos. Nunca antes
lo había oído pronunciar una maldición.
Esto, más que los golpes, me hace saber que algo anda realmente mal.
Rápidoo un látigo, Henry toma su teléfono de su lugar sobre mesa y lo mira. “Nada más de los
chicos”, murmura, deslizando el teléfono en el bolsillo de su si yenzando a rodar hacia
puerta. “Venid”, nos espeta. “Ahora, E, Cora. Ven ahora.”
Ambos nos ponemos de pie de un salto, nuestras manos temndo nuevamente mientras BOOM –
Rafe todavía está en mis brazos, pero una parte de mí piensa agarrar su portabebé mientras Cora y yo
seguimos a Henry. Al salir de cocina me giro hacia entrada del búnker hacia enorme puerta de
metal que nos encierra aquí. Y, para mi horror, puedo ver queienza a desprenderse en esquina.
Me pongo pálido al darme cuenta – Al darme cuenta de que alguien está tratando de entrar
“Oh, Dios mío”, jadea Cora, llevándoses manos temblorosas a boca. “Enrique
“?VENIR!” —ordena, girando rápidamente por el pasillo frente a una de nuestros propios hombres
que salen de sus habitaciones y se dirigen hacia puerta.
Mi hermana y yo estamos en ión mientras el pasillo se llena de más ruido: más golpes en puerta,
los gritos de nuestros hombres,s insistentes madas de Henry para que lo sigan…
Lo alcanzamos mientras Henry entra rápidamente en s de conferencias y miramos los rostros
preocupados de los pocos hombres que todavía están aquí, trabajando en algunos nes nuevos.
“?IR!” Henry lesdra. “??No ves que estamos bajo ataque!? ?Ir! ?Defiende tu Luna!