Capítulo 303
#Capítulo 303 – Dedicado a Diosa
e
Como grupo, nos adentramos juntos en oscuridad del bosque.
“?Tuvimos que ir a un lugar tan espeluznante para esto?” Le pregunto a Sinir, mirando con caut
alrededor del bosque. Por lo general, mi loba se emociona al estar bajo el dosel de los árboles, pero
hoy puedo sentir su caut por dentro.
1. a mí.
“Es un espacio sagrado”, explica Sinir, sonriéndome y colocando una mano en mi espalda para
asegurarse de no tropezar con ninguna raíz errante. “?Tú también lo sientes? ?La magia en el aire?
“?Cómo podría perdérmelo?”, murmuro, mirando a mi alrededor. “Este lugar está… lleno de eso”.
–
Es verdad, no puedo ver nada en el aire a nuestro alrededor, pero ciertamente soy consciente de que
este lugar es sagrado. Ya sea porque siempre fue un lugar especial, o porque se hizo especial debido
al proceso repetido de traer ni?os aquí con intención de dedicación, este trozo de bosque es único.
Incluso los árboles que nos rodean son un poco diferentes: sus troncos son más oscuros y más
gruesos. La forma en ques ramas se entrzan hacia el cielo es más elegante que que he visto
en otros lugares.
En general, no es un mal sentimiento simplemente… diferente.
Miro por encima del hombro a Cora, quien veo que está incómoda. E es única humana en el
grupo hoy y, aunque no tiene un lobo que pueda sentir magiao el mío, puedo decir que e
también siente diferencia de este lugar. Le doy una cálida sonrisa que e me devuelve,
acercándose a mido.
“Este lugar es extra?o”, dice suavemente, frotándose los brazos cons manoso si tuviera frío.
“Asustado”, corrijo. “Pero sí, sagrado y extra?o”.
Tomamos un peque?o sendero que se adentra en el bosque, lo suficientemente desgastado por el
paso de miles de pies a lorgo de los a?os que si de Henry no tiene problemas para pasar por él.
Cuando perdemos de vistas furgas detrás de nosotros, tan profundamente en el bosque que los
árboles oscurecen nuestra visión del camino, veo una figura dnte, vestida con una túnica teada.
“Bienvenidos”, nos ma, y reconozco voz de sacerdotisa que conocimos en el templo.
Murmuramos nuestros saludos cuando nos acercamos y e se inclina para sonreírle a Rafe, que
todavía está dormido en mis brazos.
“?Estás listo?” Me pregunta sacerdotisa y siento un peque?o nudo en el estómago. En realidad, no
estoy preparado, en absoluto. No me he separado de Rafe desde aquel día en el hospital donde
durmió en guardería durante unas horas. Desde entonces, no he estado a más de una habitación de
él, e incluso eso lo mantuve lo más corto posible. ?Y ahora iba a entregárselo a sus padrinos para que
lo llevaran solo al bosque pors noches?
Todos mis instintos maternales me gritan que lleve a mi bebé a casa y me acurruque en una cama
cálida y segura, pero sacerdotisa me da una cálida sonrisa, tal vez leyéndome mente. Mi loba
también me da un peque?o codazo con el hocico, haciéndome saber que todo está bien.
“Tan listoo siempre lo estaré”, suspiro, todavía ansioso. Siento mano de Sinir presionar más
firmemente contra mi columna, sosteniéndome.
“?El ni?o?” pregunta, extendiendos manos para pedirme que se lo entregue. Suspirando, lo hago, y
luego envuelvo mis brazos alrededor de cintura de Sinir, apoyando mi cabeza contra su pecho.
Sé que Cora y Roger cuidarán bien de Rafe pero… hasta que tenga a mi bebé de vuelta, necesitaré
tener a Sinir cerca.
La sacerdotisa arru al bebé, queienza a moverse en sus brazos, y luego hace un gesto con
cabeza a Cora y Roger, quienes dan un paso adnte cada uno. Sostiene al bebé con cuidado contra
e mientrasienza el
Ceremonia frente a nuestro grupo reunido de familiares y amigos.
“?Quién presenta a este ni?o para su dedicación?” e grita, su voz firme y resonante.
“Sí”, responde Sinir, su voz resonante y fuerte. “Su madre y yo”.
La sacerdotisa nos hace un gesto profundo con cabeza,o parte del ritual, reconociendo nuestra
intención. Luego continúa. “?Y quién llevará a este ni?o al encuentro de Diosa?”
“
“Lo haremos”, responde Roger, dando unos pasos para pararse junto a Cora y sorprendiéndome
tomando su mano. Miro a Sinir, preguntándome si eso es parte de ceremonia o simplemente
Roger siendo Roger, pero el rostro de mipa?ero no rev nada. Entonces me giro hacia Cora,
que parece tan sorprendidao yo. La sacerdotisa saluda alternativamente a Roger y Cora y luego
se acerca a ellos y coloca a mi bebé en brazos de mi hermana. “Llévalo”, dice, agitando una mano
detrás de e hacia el bosque. “Adnte, a piscina. Que disfrute de luz de luna llena para que
conozca a su Diosa. A cambio, e puede darle una idea de su vida futura. Tómeloo el regalo que
es”.
“Lo haremos”, responde Roger, firme. Cora también asiente, menos segura de qué decir pero
ciertamente decidida a hacer lo correcto por su sobrino.
La sacerdotisa asiente nuevamente y se hace a undo para que Cora y Roger puedan pasar.
Luego, juntos, mi hermana y el hermano de Sinir llevan a Rafe al bosque. Los miro hasta que son
tragados por oscuridad, con el corazón en garganta. Y luego, cuando ya no puedo verlos,
contengo respiración y espero.
Cora
“Uno pensaría”, murmuro, frustrado mientras tropiezo de nuevo con otra raíz, “que pasarían un poco
más de tiempo limpiando el camino hacia esta piscina, si gente viniera aquí todos los meses para
dedicar a sus hijos”.
“Aquí, entrégame a Rafe”, responde Roger, queriendo ayudar, pero un poco irritado por mi lentitud. Si
te caes, lo astarás…
“?No!” Respondo, mirándolo un poco en oscuridad. “La sacerdotisa me dio el bebé, quiere que yo lo
cargue”.
“Estoy seguro de que eso no es lo que quiso decir, Cora”, responde Roger, su voz un poco
malhumorada. “Y e no estará feliz si le devuelves un panqueque no porque te tropezaste”.
“
“Oh, cáte”, digo en voz baja, acelerando el paso en mi afán por terminar con esto de una vez. No
hay nadie con quien me gustaría estar solo en el bosque en este momento menos que con Roger
Sinir. Pero casi de inmediato tropiezo con otra raíz, tropezando en oscuridad. Roger me atrapa a
tiempo, antes de que pueda caer y astar al bebé, agarrándome por los hombros y estabilizándome.
“
“?Está bien?” él pide.
“Bien”, digo, avergonzado y decidido a hacer esto. Lenzo otra peque?a mirada, pero él simplemente
se ríe de mí y retiras manos, levantándso un criminal atrapado a punta de pist.
“Lo siento”, dice. “La próxima vez te dejaré caer”.
“Sólo… llévate al bebé, ?vale?” Suspiro y le entrego a Rafe a Roger, quien lo sostiene con torpeza. Es
mi momento de reírme un poco ahora, burlonamente al verlo sosteniendo al ni?oo si fuera una
pelota de fútbol.
él menza una peque?a mirada en respuesta. “Yo no… sostengo a muchos ni?os…” murmura,
ajustando al inquieto Rafe para tratar de hacerlo sentir más cómodo.
“ramente”, respondo, cruzándome de brazos y sonriéndole.
“Vámonos”, suspira Roger, y se adentra de nuevo en el bosque.
Exclusive content ? by N?(v)el/Dr/ama.Org.
Me siento agradecido, unos momentos después, cuando empiezo a ver los bordes de un estanque
teado a lo lejos”. Genial”, digo medio para mí. “Ahí está piscina; ahora dediquemos a este ni?o y
acabemos con esto de una vez”.
“De acuerdo”, responde Roger, asintiendo y alejándose dnte de mí a paso rápido.
“?Ey!” Lo mo, frustrada porque me supera. “?Espera!”