Capítulo 214
Capítulo 214: Lo que me has hecho
e
No pasamos mucho tiempo en el ba?o.
Tan prontoo estoy alimentada y limpia, Sinir me lleva a mi nido y me odao si fuera su
propio festín personal, y no pierde el tiempo en virme.
Nunca le he tenido miedo a Sinir. No en su momento más salvaje o gru?ón, ni siquiera cuando está
en pie de guerra contra otros, o atacándome con toda fuerza de su magia. En todo caso, ha sido
increíblemente excitante saber que puedo considerar mío a un hombre tan poderoso, que soy el único
punto débil de su imprable armadura.
Pero ahora, cuando me hace el amor, siento miedo. No por mí, eso nunca, sino por energía salvaje
que puedo sentir girando a través de su cuerpo. Su lobo tiene el control total y está casi rabioso de
deseo, despiadado en su afecto. No es amable, ni yo le pediría que lo fuera. Me encanta su pasión
áspera y su intensidad salvaje: forma en que me hace sentiro si fuera única mujer en el
mundo y moriría si no me tiene en este instante; forma en que pra en mí con abandono
imprudente y habilidad trascendental, extrayendo sonidos que ni siquiera sabía que era capaz de
hacer de mi boca antes de que los trague con avidez con su lengua.
Aún así, hay un borde oscuro en su hambre carnal,o si lo que buscara no fuera sólo liberación
sensual, sino absolución. El dominio que ejerció antes no es nadaparado con el poder caótico que
lo alimenta ahora, y aunque puede que no entienda todo lo que hay detrás de sus iones, me doy
cuenta de que por mucho que me desee, también está sufriendo. Estoy viendo los resultados de todo
lo que ha reprimido durante los últimos días, y mi lobo está muy ansioso por someterse, por darle todo
el consuelo que podamos, durante el tiempo que lo necesite.
Así que me entrego a él porpleto, dejo que me reme una y otra vez y trato de sobrevivir al
interminable ataque de cer que me brinda. En algún momento se vuelve demasiado y mi visión se
oscurece mientras llego a cima de otro orgasmo. No lucho contra oscuridad, porque sé que por fin
estoy a salvo en los brazos de mi pareja.
Estoy s cuando me despierto y al instante temo que el regreso de Sinir haya sido todo un sue?o.
Me levanto de golpe en mi nido, mi lobo gime mientras escaneo habitación. Sin embargo, casi tan
prontoo el sonido sale de misbios, un suave ronroneo se eleva hacia él, y cambio mi mirada
preocupada para seguir el reconfortante estruendo. Sinir está en terraza contemndo ciudad
dormida, pero ahora se da vuelta y regresa a cama. —Está bien, E. Estoy aquí.” Me asegura,
envolviéndome en sus fuertes brazos.
Me aferro a él con todas mis fuerzas, incapaz de formar pbras todavía. Mi corazón se sienteo
si acabara de caer desde una altura alta, sin saber si había agua esperando para amortiguar mi caída.
Por suerte lo hubo, pero mi pulso todavía se acelera por el miedo. Sinir me acaricia columna y
me besa el pelo, murmurándome cosas dulces al oído. Me toma más tiempo del que debería
calmarme, pero mi lobo está muy nervioso después de esta última semana.
“?Que estabas haciendo?” Pregunto finalmente, incapaz de evitar una nota petnte en mi voz, mi
animal interiorpletamente ofendido por haberme asustado de esta manera.
“Solo estaba pensando.” Responde Sinir, su cálido aliento revolotea sobre mi oreja. “No he tenido
un momento para parar desde explosión; he estado muy concentrado en llegar a casa. Pero ahora
que estoy aquí, todo me golpea a vez”. Tan prontoo lo dice, abres puertas y deja que
emoción atraviese nuestro vínculo. Estoy agradecida de que no intente ocultarme su dolor, pero
fuerza del mismo es asombrosa. No sólo dolor por Hugo y sus hombres, sino también confusión y
culpa por cómo sobrevivió cuando ellos no. Más que cualquier otra cosa, siento una profunda
sensación de impotencia, provocada por su incapacidad para proteger as personas que ama en
todo este caos.
Lo abrazo con más fuerza: “Eran buenos hombres”. Le digo en voz baja. “Te amaban, se habrían
alegrado de que hubieras sobrevivido incluso si no lo hubieran hecho”.
“Pero no deberían haber tenido que morir”. Sinir responde con voz ronca, enterrando su cabeza en
mi cuello y respirando mi aroma. “Ni siquiera vimos venir el ataque. No sabemos cómo lo logró Damon
ni dónde está ahora el atacante”. él no lo dice, pero puedo sentir lo mucho que esto le irrita los
nervios. Una cosa más que no puede contrr, una tragedia más que se acum en su conciencia.
“Estoy tan harto de esta guerra que apenas haenzado”.
“Lo sé.” digo sinceramente. “Y sé lo mucho que deseas arrer todo esto, lo agonizante que ha sido
para ti ver a tu gente sufrir. Por favor, recuerda que no estás solo en esto, Dominic. No es necesario
tener todass respuestas. Tu familia, tu manada: todos te amamos y estamos juntos en esto”. Le
recuerdo, esperando ques pbras no suenen huecas para un hombre que tiene el peso del mundo
entero sobre sus hombros. “Todos estamos de luto por Hugo, por cada lobo en esos autos. No dejes
que nuestro alivio de que estés bien haga que parezca lo contrario, porque todos perdimos mucho en
ese idente. Nos aseguraremos de que no murieran en vano. Vamos a superar esto”.
‘Gracias, cari?o.” Sinir suspira y sus lágrimas sdas se sienten calientes en mi piel. “Realmente
necesitaba escuchar eso”.
Asiento, todavía un poco asustada de confiar en que él realmente está aquí, y al mismo tiempo odio
que su regreso a casa conlleve tanto dolor. “Te lo habría dicho antes si esos matones me hubieran
dejado ir tras ti”. Bromeo, sólo medio en broma.
“Mmm”, retumba Sinir agradecido. “?Y supongo que esa es única razón por que estabas tan
decidido a venir tras mí? ?Porque sabías que necesitaba consuelo?
De repente me alegro mucho de que no pueda ver mi cara. “Nopletamente.”
“?Qué otra cosa?” Pregunta Sinir, retrocediendo para mirarme y,o de costumbre, llenándome
con sensación de que puede ver a través de mí.
Me encojo de hombros y apoyo mi meji contra su hombro, deseando que no tuviéramos que tener
esta conversación, pero sabiendo que él no descansará hasta que lo hagamos.
“Vamos, problemas, ha conmigo”. Sinir alienta. “Seguiste diciendo que sabías que estaba bien
después del ataque, pero no suena así”. Suspira, acariciando mis costados. ‘Te desplomaste. ?Has
estado descuidando tu salud y aislándote del bebé? Nada de eso parece esperanzador”.
“Dije que sabía que estabas viva. Pero no sabía que estabas bien…” lo corrijo, mirando mi regazo. “Y
todo el mundo me decía que simplemente lo negaba. Tenía miedo de dormir porque podría darles
razón si no aparecías… y creo que estaba tan desesperada por ir a por ti porque necesitaba
demostrarles que estaban equivocados. Necesitaba saber que no estaba simplemente esperando
ciegamente. La verdad es que estaba aterrorizada”. Confieso temblorosamente. “No te das cuenta de
lo que me has hecho, Dominic”.
Sinir toma mi cara entre sus manos y sus pulgares limpians lágrimas rebeldes que se deslizan
por mis mejis. “?Qué he hecho, cari?o?” 1
La preocupación en su rostro casi me hace caer, pero logro mantenerme erguido, aunque sólo sea
porque necesito tranquilizarlo. “Antes de conocerte, todo lo que quería era un bebé. Eso es todo.” Le
explico, todavía asombrada por lo rápido que ha cambiado todo. “Me hubiera encantado tener una
pareja, pero ya viste con lo que estaba dispuesto a conformarme con Mike”. Mi pareja gru?e al oír el
nombre del humano y, por mucho que quiera sonreír, no puedo. La confesión que estoy a punto de
hacer es demasiado grave, demasiado aterradora cuando nuestras vidas son tan precarias.N?velDrama.Org owns this text.
“Pero arruinaste todo eso… hiciste que mis viejos sue?os ya no fueran suficientes”. Comparto,
buscandoprensión en su mirada esmeralda. “Me abriste los ojos a mundos que no sabía que
existían, un tipo de amor que nunca so?é que podría tener. Me mimaste… me mimaste por cualquier
otra persona, nada más que tú serás suficiente para mí ahora”. La preocupación se disipa de mirada
de Sinir y me mira con tanta ternura que mi lobo se derrite en un charco. “No puedo perderte,
Dominic. Amo a este bebé con cada fibra de mi ser, pero te necesito a ti también. No quiero volver a
como erans cosas: vivir una vida a medias y convencerme de que era suficiente porque no conocía
nada mejor”.
“No vas a perderme, cari?o”. Sinir lo promete y puedo decir que lo cree, aunque esto no es algo que
esté en nuestro poder.
“Eso no lo sabes”. Respondo, pensando en Isabel, o Henry y todass personas que han perdido
compa?eros. “Mira lo que ya pasó”.
“Exactamente.” Sinir ronronea. “Miren a lo que ya hemos sobrevivido, mirens fuerzas que
intentaron mantenernos separados y fracasaron. ?Qué no podemos hacer?
Frunzo el ce?o. “Pero-” Quiero decir que todo esto todavía estáenzando, todavía tenemos
cumbre por dnte y quién sabe qué otros desafíos. Pero no tengo oportunidad.
El dedo de Sinir pasa por misbios, “sin peros, sin qué pasaría si. Eres mi destino, E. No voy a
permitir que nada se interponga entre nosotros.