17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > Alfa Dom y Su Sustituta Humana > Cap铆tulo 196

Cap铆tulo 196

    Capítulo 196


    Sustituto idental de Alpha por Caroline Historia anterior Capítulo 196


    e


    Cuando me despierto a ma?ana siguiente, me siento mejor descansado que en semanas. Por


    primera vez desde queencé hipnosis, Phil!ppe no ha tenido que atacar en mitad de noche


    para despertarme de mis terrores nocturnos. El simple hecho de poder conectarme con mi pareja hizo


    maravis en mi estado mental y, aunque hacer el amor estaba reservado para nuestros sue?os, mi


    cuerpo está saciado y satisfecho.


    Aunque acabo de ver a Sinir, mi corazón da un vuelco cuando mi teléfono suena un momento


    después y saco el dispositivo del cargador. “Buen día, mi amor.” Lo saludo radiante.


    “Buenos días preciosa.” Su hermoso rostro llena panta, todavía adormecido por el sue?o. “?Cómo


    te sientes?”


    “Mil veces mejor”. Lo admito, porque no sólo me salvó de mis pesadis, sino que el peso de mis


    mentiras finalmente se me quitó de encima. Paso mi mano por mi vientre, contrndo a nuestro


    cachorro.


    Rafe también está feliz, te ha extra?ado tantoo yo”


    “Me alegro de que ambos se sientan mejor”, retumba, “aunque tengo que decirles que no estarán


    felices conmigo en un momento”.


    “?Por qué?” Pregunto nerviosamente, sentándome. Mil posibilidades pasan por mi mente, aunque


    tengo sospecha de saber hacia dónde va esto.


    “Porque he convocado una reunión con sus cómplices”. rev Sinir, con una nota de


    presentimiento en su voz profunda.


    “Pero Dominic, no fue su culpa”. Me opongo. “Yo fui quien los convenció y, para ser justos, sin ti aquí,


    los supero a todos… excepto a Gabriel”. Enmiendo. “Así que simplemente estaban siguiendo


    órdenes”.


    Sinir menza una mirada sardónica. “Odio decírtelo, pero por más increíble y fuerte que seas, tu


    lobo solo ha estado despierto durante un mes; hay ni?os con animales más experimentados. En lo que


    a mí respecta, todavía no superas a nadie en rango”.


    “Soy su Luna”. Respondo desafiante, profundamente ofendido porque él está subestimando mi


    agencia en mi propio n.


    “Lo eres, y tú y yo tendremos nuestro propio ajuste de cuentas cuando esté en casa”. Promete


    siniestramente: “Pero por ahora, todos debemos estar en misma página.


    Murmurando amotinadamente, me deslizo fuera de cama. “?Cuándo es esta reunión?” Grito


    después de un momento, decidiendo no expresar en voz alta algunos de los insultos más coloridos en


    mi mente.


    “Media hora, en los aposentos de Gabriel”. Sinirparte, con un brillo familiar en sus ojos verdes.


    “Ahora, ?te gustaría pasar ese tiempo refunfu?ando conmigo, o te gustaría divertirte un poco antes de


    que se nos escape el día?”


    “Eso depende.” Resoplo, pensando que me gustaría seguir refunfu?ando. “?Qué tipo de diversión?”


    “Bueno, he estado pensando en el programa que me diste el otro día”. Sinirparte, enviando un


    sonrojo carmesí a mis mejis cuando recuerdo habermecido en nuestra última videomada.


    “Y qué maravillosamente perdiste el control, incluso si me desafiabas en cada paso del camino”.


    Reprimo un escalofrío, “?Y?” Chillo, ya excitada y teniendo que apretar los muslos para aliviar el dolor


    en el centro. Mi molestia y temor por reunión desaparecieron, reemzados solo por un interés


    erótico, que es exactamente lo que pretendía el lobo astuto.


    “Yo soy unapa?era tan generosa, pensé que podría darte oportunidad de redimirte”.


    Sinir muestra sus colmillos, ahora todo depredador. “Haciendo exactamente lo que te digo que


    hagas, no importa lo escandaloso que suene…” Sus pbras se convierten en un gru?ido bajo, y juro


    que mis espasmos sexuales sono si ya estuvieran al borde del clímax. “Seguirás mis órdenes


    exactamente, de modo que, aunque sean tus propias manos, sentirás que soy yo quien toca tu dulce


    cuerpoo un violín, y voy a observar cada momento”.


    “Está bien”, trago, tratando de contrr lostidos de mi corazón.


    “Buena ni?a. Ahora coloca el teléfono sobre mesa junto a cama y asegúrate de que pueda verte”.


    él instruye, su voz eso terciopelo áspero. “Entonces quítate el camisón y acuéstate”.


    “?Y luego?” Respiro, ya obedeciendo.


    “Entonces espera mis instriones…”


    Cuarenta minutos más tarde entré a toda velocidad en habitación de Gabriel, recién vestida pero


    aún cons rodis débiles por nuestra videomada. Sinir cumplió su pbra,o era de


    esperar, y pasó casi media hora antes de reunión ordenándome que me diera cer para su


    disfrute, ?y Diosa estaba caliente! Nunca pensé que disfrutaría ese tipo de cosas, pero me pregunto si


    no tengo una peque?a vena exhibicionista cuando se trata de mi pareja.


    Estoy seguro de que los lobos en esta habitación pueden sentir mis signos vitales sobreexcitados, sin


    mencionar oler mi excitación persistente. Una parte de mí se pregunta si Sinir no siente algún tipo


    de cer retorcido al mostrar su destreza sexual de esta manera, o si tal vez esto es solo parte de mi


    castigo. De cualquier manera, llego a reunión con diez minutos de retraso y me siento a mesa.


    El rostro de Sinir ya está en una gran panta deputadora, y sus ojos de halcón me siguen en


    el momento en que entro a habitación. Permanecen en mí durante unrgo momento después de


    que me siento, antes de que él dirija su atención a mispa?eros. “Entonces, iré directo al grano”,


    comienza con brusquedad. “Sé que todos han estado ayudando a E a continuar cons sesiones de


    hipnosis. Sé sobre el segundo recuerdo que descubrió y que no ha dormido en semanas debido as


    pesadis”.


    Henry, Roger, Gabriel y Phil!ppe intercambian miradas cautelosas antes de centrar su atención en mí.


    Me hundo en mi si, sintiéndomeo un ni?o enviado a oficina del director; solo que hay cuatro


    directores y todos son depredadores letales. “No sabía nada de pesadis”. Henry afirma preocupado.


    Roger y Gabriel murmuran de acuerdo, y Phil!ppe me frunce el ce?o mientras confieso que sólo él lo


    sabía.


    “No, sólo Phil!ppe lo sabía y le juré guardar el secreto”. Sus miradas se dirigen a mi guardia, llenas de


    acusaciones, así que agrego: “No le di otra opción”.


    “Siempre hay una opción”. Henry dice gravemente, y culpa me llena cuando veo vergüenza en los


    ojos de mi guardia.


    “No se trata de culpar”. Sinir interrumpe. “E y yo hemos hado y arreremos los asuntos entre


    nosotros cuando regrese a casa. También sé que no fue fácil para e convencerte y sé por qué


    aceptaste”. rev, sonando resignado. “Estoy más preocupado por cómo avanzamos”.


    Miro hacia arriba, sin creer lo que oigo. Casi suenao si nos fuera a dejar continuar, pero eso no


    puede ser correcto… ?verdad?


    “Conozco a mi pareja lo suficientemente bieno para darme cuenta de que una vez que se


    propone algo no hay nada que detenga, al menos no cuando estoy tan lejos”.


    A?ade con una nota de advertencia. “Por eso quiero asegurarme de ques sesiones futuras sean


    seguras y saludables. Quiero saber cuándo están sucediendo y cómo van, asío cualquier


    información nueva que se descubra”.


    “Dominic”, suspira Henry, mento haberte ocultado esto, y aunque sentimos que valía pena correr


    el riesgo,mento no habernos dado cuenta de lo mucho que estaba preocupando a E”. Se acerca y


    aprieta mi mano, mirándome con evidente preocupación.


    “Gracias”, asiente Sinir, y me doy cuenta de que, aunque ciertamente me culpa por no har de


    mis malos sue?os, también los culpa a ellos por no darse cuenta de lo que era obvio para él a miles de


    kilómetros de distancia.


    “Pero hijo, ya tienes suficientes cosas sin agregar estas actualizaciones e informes a tu to.


    Enrique continúa. “Puedo asegurarles que estaremos más atentos en el futuro y aliviaremos algunas


    des otras tensiones cons que E está lidiando. Entonces podremos informarte de todo cuando


    regreses”.


    No es primera vez que me siento un poco indignada de que todos estos hombres hablen de mí


    como si no estuviera en habitación, pero también entiendo que esto es parte de ser una loba. Todos


    estos Alfas mandones me veno parte de su manada, y aunque mujer independiente que hay en


    mí se siente ofendida, huérfana que creció sin que nadie le importara se siente extra?amente


    conmovida. “No.” Sinir responde, sin querer ceder ni un centímetro. “No estoy contento con nada de


    esto, así que que me condenen si voy a permanecer en ignorancia al respecto”.


    “Eso es justo.” Gabriel reconoce. “Y creo que hablo por todos nosotros cuando digo quementamos


    el subterfugio y no haber cuidado mejor a tu Luna”. Los demás murmuran su acuerdo.


    “Hay otra cosa.” Sinir continúa: “E, espero que sigas terapia sugerida por Leon después de tus


    sesiones, y quiero que todos te asegures de que e lo haga”.


    Me quedo boquiabierto, “?Qué?”


    “Me escuchaste, peque?o amigo”. él retumba. “Ese punto no está sujeto a debate. Si vas a hacer esto,


    lo harás de forma segura”.


    Si pudiera disparar dagas con los ojos, mi pareja seguramente estaría muerta. Aun así, me mira


    fijamente y gru?e hasta que mi loba tiem y mete c entres piernas. “Bien.”


    N?velDrama.Org is the owner.


    “Bien.” Sinir lo aprueba: “Ahora, me gustaría har con Phil!ppe en privado”.


    Mi corazón se hunde cuando miro a mi guardia. “Dominico-“


    “No.” Phil!ppe, objeta, levantando una mano para detenerme. “Está bien, E. Respondo a mi Alfa y


    sabía lo que estaba arriesgando”.


    “Pero -“


    “Vamos, E”. —me anima Henry, sacándome de habitación. Aun así, no puedo evitar mirar por


    encima del hombro a mi guardia. La puerta se cierra detrás de nosotros y lo último que veo es el rostro


    enfurecido de mipa?ero frunciendo el ce?o en panta deputadora.
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)