Capítulo 118
Capítulo 118: E toma una posición
e
He estado repitiendo mi conversación con Henry todo el día, repitiendo el intercambio una y otra vez
en mi mente y tratando de descifrar si el viejo Alfa estaba tratando de advertirmeo mera
precaución, o porque realmente cree que tenemos algo que hacer. preocupado por. Después de que
Henry se fue esta tarde, me conecté yencé a investigar mecánica real des eliones, algo
que debería haber hecho desde el principio.
Todo parece bastante sencillo sobre el papel. Todos los Alfas elegiblespiten en arena pública y
todos los cambiaformas del reino votan el día des eliones. Esto suele daro resultado dos o
tres favoritos, y el consejo Alpha hace su selión basándose en lospetidores restantes. Si hay
un amplio margen y un ro ganador, normalmente sólo refuerzan el voto popr, pero cuando hay
empates o controversias, proporcionan un control importante del sistema.
Copyright by N?v/elDrama.Org.
Una vez elegido, el Rey Alfa permanecerá en el poder hasta que muera, corone a uno de sus
herederos o sea destituido del poder por decreto del consejo. Históricamente,s eliones son en
realidad muy raras, porque mayoría de los reyes pertenecen a una dinastía existente y transmiten el
título de generación en generación de sus hijos. Mientras leo, descubro que el rey actual es el único
tercer gobernante en historia en ser destituido del poder, y su propia elión hace cinco a?os fue
primera en 200 a?os. El hecho de que los lobos ya estén celebrando otra votación no tiene
precedentes. El nudo en mi estómago se aprieta cuando toda esta información se junta. Después de
todo, me doy cuenta de que Henry tenía razón al advertirme.
“?Por qué frunces el ce?o con tanta atención, problema?” Pregunta Sinir, saliendo del ba?o y
revolviendo su cabello mojado con una toa. Otra franja de toa cuelga alrededor de sus caderas y
el agua gotea por su torso desnudo. Se me hace boca agua al ver sus músculos ondntes y su
poderoso físico, pero el gran peso en mi estómago impide que mi lobo interior se distraiga demasiado.
“Dominic, ?qué pasará si perdemos campa?a?” Pregunto vte, todavía sentada en cama con
laputadora en mi regazo.
El rostro de Sinir hace una mueca y cruza distancia entre nosotros, mirando mi panta. Al ver
una docena de pesta?as de árida investigación política abiertas en mi navegador, desliza su mano
alrededor de mi nuca, masajeando mis músculos tensos. “?Estás investigando un poco?”
“Sí.” Lo confirmo gravemente. “Y tengo que admitir que estoy preocupado”.
Se sienta en el borde de cama, todavía acunando mi cabeza en su mano de gran tama?o. “?Qué es
lo que más te molesta?”
“Siento que todo se vuelve más confuso y fuera de control cada día”. Comparto. “Tu padre me explicó
un poco de historia, y cuando me detengo y pienso en todos los secretos, conspiraciones y crisis
que siguen apareciendo… es difícil no sentir que algo realmente ipleto está sucediendo. Estoy
empezando a sentirmeo un peón en un juego que ni siquiera sabía que estaba jugando”.
Sinir hace una pausa, sus manos todavía sobre mi cuerpo. “?Te estoy haciendo sentir así?”
“No, tú no.” Le aseguro, cerrandoputadora portátil y acercándome a Sinir. “Pero tampoco sé
quién mueve los hilos aquí. Siento que estamos siendo arrastrados por algo mucho más grande que
nosotros y eso me asusta”.
Sinir asienteprendiendo: “Yo también tengo miedo”. Admite, sorprendiéndome.
“?Eres?” Chillo, acercándome aún más y prácticamente subiéndome encima de él.
Sinir ronronea y me tira hasta su regazo. “ro que soy yo. Tengo mucho que perder”. Proma
con seriedad, apretándome con fuerza para que sepa que está hando de Rafe y de mí. “Pero eso
no es malo. Es un recordatorio constante de lo que es realmente importante. Me ayuda a mantener
segura a nuestra familia y me empuja a tomar precauciones que de otro modo no tomaría. Es razón
por que no puedo aceptar derrota en esta carrera”.
Es extra?amente reconfortante escuchar a este enorme Alfa confesar sus propios miedos. Por undo,
debería aterrorizarme saber que él no se siente tan indomableo siempre parece, pero me gusta
saber que no estoy solo en esto, que no estoy siendo simplemente tonto o cobarde.
“Entiendo que hay que abordar campa?ao si perder no fuera una opción”. Le digo, moviéndome
para sentarme a horcajadas sobre sus muslos y tomar su rostro entre mis manos. Miro fijamente sus
feroces ojos verdes, pasando mis pulgares por capa de pelo que cubre su mandíb pétrea. “Pero
es una posibilidad y necesito prepararme para ello. Necesito saber qué esperar, necesito conocer el
n”.
Sinir exh pesadamente, sus manos apretando y aflojando mi cintura. Su boca áspera forma una
línea dura y rápidamente veo que no quiere aumentar mis miedos poniendo nuevas posibilidades en
mi cabeza. “Debes tener uno. Eres demasiado inteligente para no prepararte para el peor de los
casos, incluso si no neas dejar que suceda”.
Deja caer su cabeza en curva de mi cuello, respirando mi aroma y retumbando profundamente en
su pecho. “Si pierdo campa?a…” Comienza lentamente, su vozo grava en mi oído. “Todo
dependerá de qué tan rápido se mueva el Príncipe y de dónde estemos cuando suceda”.
Sinir no dice nada más y levanto cabeza, obligándolo a mirarme a los ojos otra vez. “Pero debes
tener alguna idea…”
“E, tengo docenas de nes de contingencia”. Sinir interrumpe, sonandoo si se le hubiera
acabado paciencia. “Tengo nes para sacarte del territorio mientras yo me quedo atrás, tengo
nes para que nos exilien juntos, para mi encarcmiento, mi muerte, tu captura. Si puedes pensar
en ello, tengo un n para ello, cari?o. Pero todavía no sabemos cómo se desarrorá esto y no
puedo decirles qué n necesitaremos si sucede lo peor”.
Mibio inferior tiem peligrosamente y no puedo evitar el nuevo dolor que florece en mi pecho.
“?Por qué no me dijiste que estabas tan preocupado? Pensé que habíamos acordado que no puedo
evitar el peligro si no sé que existe”.
Sinir respira profundamente y parece calmarse. “Todos los Alfas tienen neso este, E”. El
explica. “Haga o no una campa?a, los Alfas siempre tienen objetivos en sus espaldas. Tenía estos
nes para Linda cuando nos casamos y tengo a mis hombres borando nuevos nes a medida
que se desarro situación”.
“Oh.” Murmuro, mi dolor disminuye un poco. “Así que simplemente no me consultaste”.
“Cari?o, ni siquiera conozco todos los nes”. Sinir responde. “Estos son escenarios de
emergencia que nuestros guardias dedican innumerables horas a desarror y memorizar. Les notifico
cada vez que se desarro una nueva amenaza o vulnerabilidad y ellos incorporan a sus
ecuaciones”.
Esto tiene sentido, pero mi barómetro de mierda todavía parpadea en rojo en mi mente. “Pero debes
conocer los más probables: ?debes haber indicado a tus hombres cómo cuidarnos al bebé y a mí si no
puedes estar allí para protegernos tú mismo?”
“Sí.” Sinir concede, levantándome de él y poniéndose de pie. Ahora camina de undo a otro,
emitiendo energía salvaje de un animal enjado. “?Y no te lo dije porque ya me estoy volviendo
loco de preocupación por todo esto! Yo no soporto pensar en estas posibilidades, así que ciertamente
no quería asustarte con es también…” Me mira con pesar, emoción cruda ardiendo en sus
brintes iris. “No podía soportar idea de mirarte a los ojos y decirte que quizás no pueda protegerte
a ti y a este bebé de manera que prometí que siempre lo haré”.
Mi corazón se anda y, no por primera vez, me doy cuenta de cuánto estrés tiene Sinir. Además,
me doy cuenta de cuánto resta importancia a sus propias ansiedades y miedos para priorizar los míos.
“Escúchame, Dominic. Sé que tienes tu orgullo Alfa y puedes establecers res y todas esas otras
tonterías”. Resumo con descaro, saliendo de cama y acercándome al gran lobo. “Pero también sé
que se supone que los Luna debenpartirs cargas de suspa?eros y calmarlos cuando se
muestran imposibles y tercos. Sabemos que ahora no soy sólo un humano débil. Puedo manejar más
de lo que me estás dando crédito”.
Laisura de boca de Sinir se contrae y muevo mi dedo índice hacia él en se?al de
advertencia. “Es hora de que me dejes ayudarte”. Dero imperiosamente, levantando barbi.
“Entonces dime qué puedo hacer para que te sientas mejor y lo haré”.
Mientras miro a Sinir, de repente me doy cuenta de que es posible que haya mordido más de lo que
puedo masticar. Sus ojos brin ahora y sus colmillos están extendidos. Su olor se ha profundizado y
se ha vuelto aún más rico, y de repente encuentro mi cuerpo pegado al suyo. El dedo que había
estado apuntando hacia él ahora está atrapado en su poderoso pu?o, y el aliento es arrancado de mis
pulmones cuando su gru?ido me inunda.
“?Conoces el problema con todo esto, peque?o lobo?” Pregunta, enviando escalofríos de cer por mi
espalda. “Cuando te dije ques lobas calmaban a sus parejas, no quise decir que lo hacían con
pbras amables y abrazos. Lo que necesito es sentirme en control aunque el mundo que me rodea
se esté desmoronando. Lo que necesito es calmar al lobo que se abre camino debajo de mi piel,
rabioso por necesidad de remar a su pareja.
Trago, sintiendo a mi propio lobo darse vuelta y exponerle su suave vientre. “?Bueno, qué estás
esperando?”