Capítulo 2447
En rápida persecución
—?No funciona, Maestro Adivino? —preguntó Winsor con impaciencia.
—He terminado...
Justo después de que el Gran Adivino dijera eso,s monedas de cobre en el aire se cayeron.
A continuación, unos rayos de luz brotaron des monedas de cobre y formaron una proyión. La
escena no era otra que de Jaime luchando contra los dos hombres.
El Gran Adivino agitó de repente una mano, y el espacio pareció agrietarse de inmediato. Una serie de
auras surgieron des fisuras.
—Ambos pueden sentir que se trata del aura de Jaime —afirmó el Gran Adivino, desviando su mirada
hacia Winsor y Huro.
—En efecto, es su aura. Una vez luché con él, así que conozco su aura —afirmó Winsor.
—Ya que puede sentir presencia del aura, Se?or Lindor, búsquelo siguiénd. Sin duda lo
encontrará —concluyó el Gran Adivino.
—De acuerdo. ?Gracias, Maestro Adivino! ?Entregaré los recursos prometidos en su residencia cuando
regrese!
Cuando Winsor terminó de decir eso, dirigió a algunos hombres en rápida persecución del aura.
El Gran Adivino y Huro lo pa?aron.
Mientras tanto, el león gigante sujetaba a Jaime con boca y corría a toda velocidad. Nadie sabía
adónde lo llevaba.
Jaime seguía inconsciente. Renzo, que estaba en su cuerpo, le mó frenéticamente, pues no quería
que el hombre siguiera siendo arrastrado por el león gigante.
Para entonces, hacía tiempo que se habían desviado de su ruta, yendo por el polo opuesto al lugar
marcado con el tesoro.
Pronto, el aura adivinada por el Gran Adivino se desvaneció. En consecuencia, Winsor perdió
dirión en que Jaime desapareció.
—?Qué está pasando aquí, Maestro Adivino?
Winsor nteó esa pregunta al Gran Adivino.
—Jaime está huyendo demasiado rápido y lejos. Mi adivinación tiene un límite de tiempo y distancia,
así que no puede servirle todo el tiempo —explicó el Gran Adivino.
—?Huye demasiado rápido? Obviamente ha sufrido heridas internas, ?y aun así puede viajar a esa
velocidad de vértigo? Estoy muy impresionado entó Winsor con una expresión de asombro en el
rostro.
—Puedo sentir que ahora va cada vez más rápido. —El Gran Adivino cerró un poco los ojos, al
parecer había percibido algo.
—?Sabe dónde está, Maestro Adivino? Por favor, ayúdame una vez más —imploró Winsor.
—Se?or Lindor, el precio de mi adivinación está fijado para una s petición. Si desea otra
adivinación, le costaría…
El Gran Adivino hizo el gesto del dinero.
—ro, está bien. Me encargaré de que alguien se lo mande enseguida. —Winsor aceptó de
inmediato.
Al escuchar eso, Gran Adivino volvió anzar al aires tres monedas de cobre que tenía en mano.
Poco después, el aura de Jaime se filtró y resultó estar a una distancia cercana de ellos.
—Jaja... Ya tenemos el paradero de Jaime. No está lejos de nosotros. ?Vamos a perseguirlo!
De repente, Winsor soltó una carcajada.
Todos empezaron a perseguir a Jaime una vez más. Sin embargo, Jaime no tenía ni idea de que
Winsor ya le pisaba los talones.
Seguía inconsciente, llevado por el león gigante a todas partes.
—?Eh? Qué extra?o. ?A dónde se dirigirá Jaime? ?Por qué viaja al azar?
El Gran Adivino percibió el aura de Jaime y se dio cuenta de que corría por todas partes sin rumbo fijo.
—Debe estar haciendo esto para evadir persecución. No me extra?a que nadie pueda encontrarlo.
Dicho esto, Winsor dio rienda suelta a su sentido espiritual para averiguars hues de Jaime en
tiempo real.
Pero al cabo de un rato,s tres monedas de cobre del Gran Adivino perdieron su eficacia y cayeron al
suelo desde el aire.
—?Qué está pasando aquí, Maestro Adivino? —preguntó Winsor al ver ques monedas de cobre del
hombre habían caído.Upstodatee from Novel(D)ra/m/a.O(r)g