17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > El despertar del Drag贸n > Cap铆tulo 2238

Cap铆tulo 2238

    Capítulo 2238


    El alboroto


    Jaime estaba al pie de escarpada cima de monta?a de Región Suroeste, asombrado de que se


    pudiera construir un templo en un lugar así.


    Pero para Jaime, incluso el terreno más escarpado era tan noo una autopista.


    Con unos ágiles saltos,enzó su ascenso hacia cima.


    Pronto llegó al Monasterio de Cáb, maravido por su grandeza y por los devotos seguidores que


    se inclinaban en reverencia a cada paso. Jaime no podíaprender cómo aque gente corriente


    había conseguido subir a un lugar tan escarpado con tanta determinación y perseverancia.


    Para evitar da?ar a los civiles, Jaime agitó un poco mano, haciendo que puerta del Monasterio de


    Cáb temra con violencia y luego se derrumbara.


    Content rights belong to N?velDrama.Org.


    Al ver repentina situación, los devotos del interior salieron corriendo despavoridos del monasterio,


    retirándose a una distancia segura.


    —Papá, ?qué está pasando? ?Será Jaime? —preguntó Sixto a Pascual, con cara de ansiedad al


    escuchar los ruidos.


    —No lo sé. Vamos fuera a echar un vistazo —respondió Pascual, saliendo de habitación.


    En cuanto salieron de habitación, vieron puerta del monasterio de Cáb derrumbándose y a


    Jaime de pie cerca.


    Al ver a Pascual y a su hijo Sixto, Jaime sintió que su intención de matar se disparaba al instante.


    —Jaime, no esperaba que te atrevieras a venir aquí —se mofó Sixto al ver a Jaime.


    —Si tú y tu padre quieren morir, no los decepcionaré —replicó Jaime, avanzando poco a poco.


    Al ver que Jaime caminaba hacia él, Sixto se sintió un poco intimidado y retrocedió dos pasos de


    manera automática.


    En ese momento, más de una docena de monjes con poderosas auras salieron corriendo del


    Monasterio de Cáb, con los rostros llenos de ira al ver su puerta destruida.


    —?Ese tipo ha destruido nuestra puerta! ?Atrápenlo! —gritó Pascual a los monjes que salían corriendo.


    Los monjes, conocedores de rción de Pascual con Josías, cargaron todos contra Jaime.


    La boca de Jaime se curvó con desdén. Frente a docena de monjes que cargaban, Jaime se quedó


    quieto. De repente, una presión aterradora brotó de su cuerpo y una fuerza poderosa se extendió en


    todas diriones.


    La energía reverberó por todo el Monasterio de Cáb, haciendo que los monjes se desplomaran en


    el suelo, incapaces siquiera de levantar cabeza.


    Pascual y Sixto estaban aterrorizados por visión, ya que sabían que docena de monjes del


    Monasterio de Cáb eran poderosos y habían alcanzado el rango de Gran Marqués des Artes


    Marciales.


    Algunos de ellos incluso habían alcanzado el Nivel Superior de Gran Marqués des Artes Marciales,


    ?pero todos se desplomaron antes incluso de alcanzar a Jaime!


    —Ustedes no podrían haberstimado a mi gente en Ciudad de Jade con basurao esta. ?Quién


    fue el que se atrevió a actuar contra mi Secta Duval?


    Jaime miró hacia Pascual.


    Sabía que sólo cons habilidades de Pascual y Sixto no podrían haber vencido a Forero hasta ese


    punto.


    Pascual y Sixto estaban tan asustados que sus rostros palidecieron, pero no revron participación


    de Josías.


    Al ver esto, presión volvió a brotar del cuerpo de Jaime, haciendo que los monjes que estaban en el


    suelo sintieran una sensación de asfixia en el pecho antes de toser sangre.


    Pascual y Sixto, aunque lejos, también podían sentir aterradora presión y apretaron los dientes para


    aguantar.


    —?Quién es el malviviente que causa alboroto en el Monasterio de Cáb? Ni siquiera puedo


    disfrutar de mis mujeres en paz.


    De nada, una voz bulliciosa llenó el aire.


    La poderosa voz estaba impregnada de una inmensa energía que hizo a?icos presión que emitía


    Jaime.


    Los monjes, que habían estado tumbados en el suelo, sintieron que se les quitaba presión de


    encima. Se levantaron rápido y huyeron, dejando también aliviados a Pascual y Sixto.


    Jaime frunció el ce?o y se volvió hacia dirión de voz.


    Vio que Alejo, cuyas ropas estaban hechas un desastre, salía caminando lento con una chica


    despeinada en brazos hacia él.


    Alejo incluso dejó que su mano recorriera su cuerpo dnte de todos
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)